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Trabajar, y mejorar, en verano: así te cuenta un entrenador un Campus desde dentro

Trabajar, y mejorar, en verano: así te cuenta un entrenador un Campus desde dentro

Un club campeón de España en 2017 en la categoría infantil femenino, como es Femení Maresme, realizó una semana de entrenamientos abiertos a nivel nacional

El período estival está en una gratificante evolución. Hasta hace no demasiado tiempo, las vacaciones se usaban para lo que su definición explica: tener un período de descanso. El baloncesto pasaba en muchos casos a un segundo (y hasta a un tercer) plano en lo que a importancia se refiere para los jugadores (ya fueran profesionales o no).
Sin embargo, el trabajo cada vez más en auge que realizan los ídolos de los jóvenes aúpa a los futuros proyectos de cracks a dedicar una gran parte de su tiempo de asueto a mejorar en diferentes facetas de su juego.
Gigantes Junior se ha hecho eco de esta moda al alza, y ha conseguido ‘colarse’ en una semana de entrenamientos de un Campus femenino con talentos que aspiran a ser algún día las Marta Xargay, Laura Nicholls o Alba Torrens del futuro.

Un club campeón de España en 2017 en la categoría infantil femenino, como es Femení Maresme, realizó una semana de entrenamientos abiertos a nivel nacional con la actual jugadora Sub-16 de España Chiso Okafor, entre otras, presente, y donde estuvo el coach madrileño Sergio García-Muñoz. Aquí te cuenta su experiencia:

«La localidad catalana de Sort, muy cerca de Andorra, nos acogió durante siete maravillosos días. Capitaneados por el ex-jugador ACB Albert Illa, y con entrenadores de alto nivel como Jordi Casas o Francis Molina, enfocamos el trabajo de la técnica individual como elemento prioritario de la mejora de las más de medio centenar de jugadoras llegadas desde distintos rincones de Andalucía, Castilla-La Mancha, Madrid o la propia Cataluña.

Cada día, desde las 9:00 de la mañana, nos dedicábamos al gesto. Finalizaciones con cambios de mano simples, dobles, volviendo sobre nuestros pasos, o directamente yendo hacia el aro. Una vez cerca de él, trabajábamos diferentes recursos sabiendo lo que el paso cero nos da de ventaja con respecto al baloncesto tradicional. Ese ha sido uno de los grandes factores de trabajo en los turnos de las 9:00, 11:00, 16:00 y 18:00, las horas en las que dividimos los grupos para hacer dos entrenamientos diarios.

También hubo tiempo para actividades fuera del basket, siempre recomendables y necesarias, como el ráfting, del que salimos, tantos jugadores como entrenadores, encantados. En los últimos días, y siendo conscientes del cansancio existente con tantas horas de trabajo, dedicamos mayor tiempo a los siempre divertidos momentos de juego 3×3 o 5×5. En resumen, una experiencia gratificante y de dónde empezamos a construir las grandes jugadoras que esperemos que den que hablar en el futuro del basket español».

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