Desayunos Gigantes con Rubén Guerrero

Desayunos Gigantes con Rubén Guerrero

Estuvo seis años en el baloncesto americano (2013-19). Allí creció hasta sus imponentes 2.13 metros, pero cuando aterrizó en USA no llegaba a los 100 kilos de peso. En total, cuando en mayo de 2019 regresó al Unicaja en el que se formó, Rubén Guerrero había ganado 23 kilos en su larga estancia norteamericana. Hablamos con este pívot ya habitual en las concentraciones de la Selección para las ventanas.

Gigantes: ¿Cómo fue la dieta o qué pautas que te dieron en Estados Unidos para esa brutal progresión en la báscula?
Guerrero: No fue algo estricto. El planteamiento era sencillo: comer mucho, de todo, siempre que me apeteciese… Variar lo más posible, que no estuviese más de una hora sin comer algo. Funcionó porque en el primer año subí once kilos.

G: Una vez cogido impulso, ¿has continuado con esa dinámica?
Gue: Al volver a Málaga, en la pretemporada yo mismo me marqué una dieta. Fuera dulce. El azúcar, ni verlo:
zumos, galletas, bollos… Me doy una pequeña tregua cada 2-3 semanas. Y lo mismo con la grasa. Como
mucho hidrato (pasta, arroz, patata…). Carne, pescado y fruta es mi base de alimentación. La verdad es que
soy disciplinado con estos temas y lo bueno es que se ven resultados.

G: ¿Cómo haces el desayuno? ¿Incluyes cereales? ¿Qué experiencia has tenido con ellos? Cuéntanos si te gustan o si habitualmente los tomas.
Gue: Para empezar el día con fuerza, una buena rebanada de pan con aceite y jamón. No tomó los clásicos
cereales chocolateados o endulzados. Pero para merendar sí que tengo unos que me reponen fuerzas y quitan
el hambre. Me recuerda a mi niñez.

G: Agradecerte tu tiempo y felicitarte por tu progresión…
Gue: Gracias a vosotros.