Pascual, Sada y Grimau: intrahistorias de la Euroliga del Barça en 2010

Pascual, Sada y Grimau: intrahistorias de la Euroliga del Barça en 2010

Dos jugadores y el entrenador del triunfante Barcelona de París 2010 rememoran aquellos días y las claves del triunfo

Después del estreno del documental de la Euroliga que recuerda la Final Four de 2010, aquella en la que el Barcelona se coronó como campeón en París, en su 10º aniversario y de la retirada de Fran Vázquez, uno de los principales responsables del éxito de aquel equipo, salen más historias sobre aquellos días y de la que es considerada, por el dominio que ejercía sobre los rivales, una de las mejores plantillas de la historia del club catalán.

El Mundo ha aportado el testimonio de algunos de los protagonistas de ese Barcelona, tales como el entrenador Xavi Pascual o los jugadores Roger Grimau y Víctor Sada.

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Pascual habla muy bien de Ricky Rubio, del que dice que «tenía una velocidad de aprendizaje sin igual, con una sola mirada ya lo sabía todo, ya lo aprendía todo», de un Pete Mickeal al que llama «mi guerrero» (y «el mejor jugador al que he entrenado nunca en su posición») y de cómo gestionó aquellos mimbres: «Forma parte de mi filosofía cruzar siempre el límite mental y conseguí llevar al equipo al límite de sus posibilidades. Fue un equipo al nivel de los mejores de la historia de la Euroliga».

Sobre Mickeal habla también Grimau, que recuerda un suceso que le terminó emocionando pese a que no fue fácil: «Yo era quien se emparejaba con Pete Mickeal en cada entrenamiento. En ataque me pegaba. En defensa también me pegaba. Imagine lo que era eso. Pero yo no me echaba para atrás, y también le daba. Cada día. Después de ganar la Euroliga en París, Pete vino y me dijo: ‘Roger, todas las batallas que hemos tenido han servido para esto’. Es uno de los mejores recuerdos que tengo como jugado».

Para Sada una de las claves ocultas estaba en los interiores Fran Vázquez y Boniface N’Dong: «El aspecto diferencial de esa época, más allá de Navarro, era la pareja que formaban Vázquez y N’Dong. Permitían jugar por encima de la canasta, tenían buena mano, en defensa eran una garantía y nunca se equivocaban. Eso hacía que el resto apretáramos mucho más. Y que pudiéramos practicar un baloncesto muy diferente y moderno respecto a lo que se estaba jugando en aquel momento».

Y es que el Barcelona arrasó en la final de aquella Euroliga al Olympiacos griego por 86-68 en el Palais Omnisports de Paris-Bercy el 9 de mayo de 2010. Es una de las mayores exhibiciones en una Final Four por parte de uno de los equipos más destacados que las hayan jugado jamás. Para el recuerdo del aficionado culé queda la redención parisina.

 

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