Dimitris Diamantidis considera al Baskonia y Macijauskas sus peores rivales

Dimitris Diamantidis considera al Baskonia y Macijauskas sus peores rivales

Dimitris Diamantidis se abre confesando cuáles fueron sus rivales más duros, su peor entrenador o su compañero soñado

Dimitris Diamantidis, uno de los mejores jugadores de la historia de su país por su trayectoria en el Panathinaikos (tres Euroligas) y de la propia selección por lo conseguido con ella (oro europeo y plata mundial), ha echado un vistazo hacia atrás para mirar su carrera deportiva con perspectiva y hacer un interesante pregunta-respuesta con BetArades. El base de Kastoriá respondió a algunas cuestiones de percepción personal en una carrera que englobó 17 años de su vida y que acabó en 2016.

Éstas son las respuestas de Dimitris Diamantidis en este divertido cuestionario:

El jugador del que hubiera querido ser compañero: «Juan Carlos Navarro»

El jugador más tacaño que jamás se ha encontrado: «Steve Bucknall»

El jugador más supersticioso: «Vassilis Spanoulis, porque tenía demasiadas cosas de las que estar pendiente (sus pantuflas, por ejemplo) y lo quería todo a su manera»

El jugador que más y mejor bebía alcohol: «Sarunas Jasikevicius»

El rival contra el que odiaba perder: «El Baskonia. Era un equipo al que no podíamos ganar. Y ya si hablamos de jugadores, Arvydas Macijauskas, porque no le podíamos defender. No nos gustaba perder contra ellos, pero lo hacíamos»

El peor entrenador que tuvo en el Panathinaikos: «Dusko Ivanovic»

El mejor jugador de la historia de Grecia: «Vassilis Spanoulis, Nick Calathes y Kostas Sloukas. No menciono a Giannis Antetokounmpo porque está fuera de la discusión»

El jugador con el que más química ha tenido: «Debo mencionar a varios: Stephane Lasme, James Gist, Mike Batiste, Sarunas Jasikevicius, Vassilis Spanoulis, Fragkiskos Alvertis… En el Panathinaikos siempre la hubo porque nos conocíamos bien»

El peor ‘trash-talk’: «A mi compañero Romain Sato cuando jugaba con el Siena. Las cosas que le dije no las puedo repetir. Es un tío estupendo y fue todo culpa mía. Cuando vino al Panathinaikos, no podéis imaginar lo buen chico que fue y lo que me arrepentía de aquello. Era un jugador estupendo fuera e la pista que se transformaba cuando entraba a ella, por lo que sacaba una parte diferente de ti para intentar ganarle»