‘La vida secreta de Jabari Parker’, por Piti Hurtado
El draft y sus posiciones altas es una eventualidad de seguro eterno para la tranquilidad económica y también puede ser un lastre que acarrear si no permaneces cumpliendo expectativas desde casi el primer día de profesional en la NBA. Imaginen si además eres de los tres primeros seleccionados de tu año.
El draft de 2014 es un panel de elecciones rayano en lo trágico. Jokic fue elegido en la 2ª ronda, número 41, con la ventaja de los 9 cursos que han pasado, ha sido mejor que los 40 jugadores que fueron seleccionados por encima. Exum y las lesiones, Adrien Payne desgraciadamente fallecido a los 31 años, Stauskas inadaptado, se esperaba mucho más de Vonleh, de Elfrid Payton y otros más, todos en las primeras 15 casillas. Entre el número 1 de Wiggins y el número 3 de Joel Embiid, dos nombres que no han fracasado en la Liga pero que estamos siempre esperando más, Milwaukee se decantó por el talento salido de Duke, Jabari Parker, los informes personales eran inmejorables.
Capacidad, cuerpo, estatura y movilidad para conseguir el santo grial de ser un jugador sin posición en el campo que podía hacerlo todo: Oscar Robertson, LeBron James, ¿Jabari Parker?
Profundas convicciones religiosas en su vida y éticas en el trabajo diario para una entrenabilidad absoluta. Quizás demasiado equilibrado cuando solo tienes 19 años. Mormón afroamericano y el peso que eso conlleva. Herencia de un bisabuelo nacido en Tonga evangelizado por misioneros. Y de cimientos una madre, Lola, dedicada con carácter y amor a la familia y un padre, Sonny, un veterano Warrior que estuvo seis temporadas en la NBA con casi 10 puntos anotados por partido y con buenos número defensivos. Único destino, ser una super estrella del baloncesto.
En 2012, antes de ingresar en su único año colegial, ya se había roto el pie derecho. Coach K tuvo que emplearse a fondo para meterse en la mente del adolescente Parker para vencer la readaptación y compensaciones naturales para que volviera a ser un jugador dominante. Ya en Duke, se matriculó en estudio de la filmografía de Spike Lee y se fugó de muchas citas de hermandades y hábitos sociales festivos para refugiarse en el cine. La película que más le impacto mientras fue universitario fue “La vida secreta de Walter Mitty”, un film donde el personaje interpretado por Ben Stiller viajaba físicamente y mentalmente a distintos lugares, algunos muy lejanos, un soñador. Jabari se identifica con rasgos de esa personalidad, nada lineal, pese a las apariencias.
Su faro era Steve Young, el QB que vino tras Joe Montana, otro mormón, quizás el más brillante atleta perteneciente a esa Iglesia. Llamada de mentorización incluida y estampita en la cartera de Jabari, la figura del mito de los 49ers. La humildad como bandera y testigo.
Hacer lo correcto era dominar la NCAA, perdieron en primera ronda del Gran Baile pero él batió récords de los Blue Devils a la edad freshman. Mejor novato en anotación y rebotes.
Antes de Anteto fue Jabari Parker, llegados a los Bucks en el proceso de venta, el griego una temporada antes, quién fue considerado un activo referencia en la cuenta de resultados de la franquicia, en el valor de venta y compra, en ese momento fue el número dos del draft, la solidez que proyectaba Jabari Parker.
La evolución de Giannis Antetokoumnpo es una historia rotunda, la fragilidad física de Jabari es una historia dura, cuatro buenas temporadas en Milwaukee pese a los problemas físicos y después cuando se rompieron los diques, las grandes lesiones repetidas, pelearte con la rotura doble del cruzado y las cicatrices que se ven en la piel de tu rodilla pero sobre todo las que no se ven, las soledades en tu mente y en tu alma, esa es la verdadera historia secreta.
Malcom X como agarre, otra referencia para Parker de alguien que nunca dejó de buscar, eterna evolución, dentro y fuera de prisión. La de los barrotes y la de los miedos a vencer. Jabari comprobando que un humano con convicciones puede partirse y rehacerse.
Tras pasar por otras cuatro franquicias de la NBA, la decisión de llegar a Barcelona, lo específico de su contrato y sobre todo, las ganas de adaptarse, de esperar su momento en la esquina como en el debut en Liga Endesa donde anotó tres manos de tres puntos, con esa envergadura de complicada contestación. No sabemos si como alero alto o como plan oculto y más jugar al 4 como inside man, acabó el partido con un gancho a lo Lew Alcindor de sabor Milwaukee, ganar a Joventut y conseguir sumar las primeras sensaciones positivas.
La película baloncestística de culto de Spike Lee de título peor traducido cierra este esbozo de la carrera deportiva de Jabari Parker hasta el día de hoy. Sin ninguna duda “He Got Game”, tiene aún mucho baloncesto, son 28 años. Pero para nada queremos que vuelva a tener “Una mala jugada”. El sueño de encontrar más fotogramas, no los últimos y que sean los que salven una carrera que merece más gloria.
