Marcus Williams se pone el traje de héroe otra vez

Le ficharon porque es un jugón y el Unicaja lleva toda la temporada viviendo o muriendo con él. Esta vez tocó cara y un triple estratosférico de Marcus Williams permitió al Unicaja ganar un encuentro muy malo ante el Alba (65-67) en el que se complicó la existencia en varias ocasiones. Pero lo importante es sobrevivir.

Del mal juego y peor defensa para un 42-34 a meter un 0-11 de parcial en dos minutos y 42-45. Así es el Unicaja y así se comporta cada jornada. Juega como un equipo pequeño con una gran plantilla. Y la irregularidad se la proporciona Marcus Williams y su juego interior, dos coladeros negativos. Con esto y con errores como el robo escolar a Simon por parte de Word (37-31) es muy difícil que el Unicaja pase al Top 16, pero siempre puede surgir la magia o la suerte y ahí Williams es un experto.

Si en el minuto 26 el Unicaja ya llevaba 18 triples (7 convertidos) la estrategia estaba clara: generar desde fuera. Con un Williams aportando un menos 9 en el +/-, el 46-48 al menos generó confianza en los de Repesa en el partido en el que partido en el que podría acercarse al cuarto puesto del Grupo E que regenta el Panathinaikos.

Menos mal que el Alba de Berlín no es nada del otro mundo y se quedó en 9 puntos en el tercer cuarto con un desacierto importante (51-55). Pero Zoric complicó la existencia al Unicaja en el minuto 32 al protestar una falta y al recibir una técnica justo después con 55-57 en el marcador. El Alba apretó más y Repesa tuvo que pedir tiempo muerto con 64-61 a tres minutos porque su equipo se había sumido en otra mini crisis durante el duelo. Aun así, el cuadro visitante alcanzó el último minuto con bola para ponerse por arriba y entre Simon y Williams se dedicaron a no anotar. 65-64 y posesión para el Alba que no aprovechase su posesión ganadora. Y con 1 abajo apareció Williams, que con su sangre fría habitual dejó boquiabierto al pabellón berlinés desde el triple. 65-67 y alegría verde.