El Real Madrid cae ante el Olympiacos en la final de la Euroliga con un final de frenopático

13 años después, Olympiacos recupera el cetro europeo venciendo al Real Madrid en una final increíble en el OAKA

Un partido épico, histórico. Un final de pura agonía que tuvo de todo. Una de las finales de todos los tiempos en la que el Real Madrid no ha podido con el Olympiacos (92-85). Un partido de los que cuesta explicar, de final de frenopático. Con argumento y guión de película. Y un desenlace doloroso para los blancos, que han jugado un partido de baloncesto excepcional en las condiciones más salvajes y extremas que se recuerdan en un finalista de Euroliga.

Un duelo que tuvo de todo. En la pista y alrededor. Ambiente totalmente hostil, griegos desatados, decisiones arbitrales muy discutibles en los momentos finales, sobre todo la falta pitada a Campazzo sobre Walkup, bengalas en las gradas, actitudes desagradables, el OAKA vestido de rojo, megafonía teniendo que llamar al orden al público…

Y en lo deportivo, no es sencillo explicar lo vivido en el OAKA. Porque el Real Madrid estaba 8 abajo a falta de 36 segundos (88-80), pero llegó a tener un triple para empatar el partido después de tirar a fallar un tiro libre. Andrés Feliz no lo metió y ahí se acabó la final blanca. Una final difícil de olvidar.

Un choque que Sergio Scariolo arrancó con el mismo quinteto de inicio que en las semifinales y unas órdenes claras: defensa de mucha responsabilidad individual, sin ayudas de los interiores, con muchos cambios defensivos y presión muy alta. Intensidad y supervivencia. Y el inicio fue impecable: 7 puntos de salida de Trey Lyles (acabó el cuarto con 13) y 1-9 de parcial de salida hasta una máxima de 3-15, cuando llegó la segunda falta de Facundo Campazzo que le llevó al banquillo.

Se repuso Olympiacos, reduciendo las ventajas a base de castigar la pintura con Vezenkov (6 puntos en el primer cuarto), pero el equipo blanco mantuvo un alto nivel de acierto y pudo sujetar el rebote (8-7 en los primeros minutos) incluso con quintetos extremos, con combinaciones que juntaban a Maledon, Feliz, Abalde, Okeke y Deck. Un primer cuarto prácticamente perfecto de los blancos, que lo cerraron 19-26.

El segundo cuarto trajo las primeras turbulencias para los blancos. Olympiacos dominaba el rebote y defensivamente consiguieron bajar el acierto del equipo de Scariolo, que seguía exprimiendo cada jugada, sujetando como podía al transatlántico heleno. Y a falta de 2′ llegó la primera ventaja de Olympiacos.

Al Real Madrid no le entraron los triples en este tramo y los griegos se pusieron arriba por primera vez en todo el partido (38-36) con un parcial de 7-0 y 5 puntos de Evan Fournier, autor de 8 puntos este cuarto. El soporte de los blancos seguía siendo Trey Lyles. El recital del canadiense fue brutal en la primera parte, con 21 puntos y un nivel de acierto salvaje (5 de 6 en triples) que aferraba a los blancos al sueño de creer que lo imposible era posible. Subía el nivel físico, los contactos y el Olympiacos doblaba la batalla del rebote (20-10 al descanso).

El ejercicio de supervivencia continuó en la segunda parte. Llegó el primer rebote en ataque blanco, los primeros tiros libres (no habían lanzado ninguno en toda la primera mitad) y el Real Madrid conseguía seguir en partido.

Y llegó el segundo gran arreón del equipo de Scariolo. Un 0-10 de parcial en el tercer cuarto que les devolvió el mando del partido y la ventaja (54-60) y obligó a Bartzokas a pulsar el pause. Un cambio total de energía de partido y la sensación de que los nervios estaban empezando a bloquear al Olympiacos, que se veía impotente ante los blancos. Pérdidas y errores que castigaban los de Scariolo, con viajes a la línea de tiros libres y una ventaja que se mantuvo hasta el final del tercer cuarto (61-65).

La respuesta de salida de Olympiacos llegó en forma de triples. Dos seguidos, uno de Fournier y otro de Cory Joseph, para ponerles por delante otra vez. Y así, con intercambios de canastas, se llegó a los últimos 5 minutos. Un agónico clutch time con un 70-71 en el marcador que presagiaba un desenlace imposible de adivinar.

Dos acciones consecutivas dejaron al Real Madrid muy cerca del precipicio. Con Lyles y Okeke cometiendo la 4ª falta, Olympiacos se puso 74-71. Y apareció, una vez más, Andrés Feliz al rescate. Y Deck, que todavía no había anotado, sumó otros 4.

Y llegó el desenlace. A 2:12 para el final el marcador lucía 80-80 y desde ahí, todo lo que podía salir mal para los blancos, acabó mal. Dos decisiones arbitrales dudosas (un saque de fondo y una falta de Campazzo) que acabaron cayendo del lado griego, Hezonja no anotó de 3 en dos ocasiones y Olympiacos no falló tiros libres.

Quedaba el último giro. Con 88-80 y a falta de 36″, se rozó la locura en el OAKA.