Saras en Madrid, por Piti Hurtado
El respeto a veces se viste con indumentarias extrañas como puede ser el presunto odio deportivo o la animadversión. De lo que nunca se disfraza es de apatía. Šarūnas Jasikevičius llega a Madrid por primera vez desde que dejó Barcelona, mandando en el Fenerbahce, otra posible amenaza para los blancos en su objetivo de ganar repitiendo la Euroliga, algo que no sucede en el Real Madrid desde hace décadas.
Saras impactó en el mundo “Clásicos” en 2021, ganando Copa y Liga para el Barça y no se llevaron la Euroliga en Colonia por un tobillo de Calathes y una muñeca de Micic. Aún hoy en sus tres años como primer entrenador del enemigo eterno del Madrid, tiene una marca de 20 a 18 a su favor. Es muy complicado encontrar instituciones o personas que puedan llevar al 50% de victorias a los grandes españoles. Saras ganó esa meta volante, al sprint, pero la ganó.
Después vinieron las derrotas en las semifinales de Belgrado, muy dolorosa para su proyecto personal, se tambaleó todo. Sobre todo la forma de su discurso. Hubo una profunda reflexión interna e incluso la salida de alguno de sus lugartenientes. Y en la semifinal de su Kaunas. En ambas el Barça de Saras y Mirotic parecía un punto favorito por encima del Real Madrid y los blancos dominaron de dentro hacia fuera.
Por el camino, un Barcelona de grandes ligas regulares, un encajar a Pau Gasol, un uso de la línea de 3 puntos bajo en volumen pero alto en porcentaje, un respetar las reglas que mientras se iba ganando todo no era el problema. Pero cuando no pudieron mantener el 100% de títulos, el debate se llevó a la intensidad de sus correcciones. En definitiva una forma de jugar, de expresarse, de ganar o de perder, de vivir. Siempre siendo Saras, siempre viviéndolo con la máxima intensidad en una sociedad que vive saturada de por sí.
Ahí empezaron las dudas, con tantos planos cortos pinchados de Jasikevicius hablando o gesticulando. Nadie sabe qué decía pero a algunos les molestaba cómo lo decía. Al principio esta percha era lo que más usaban en Madrid para buscar la crítica, pues también lo hacía con los árbitros. Luego ese argumento compró billete de AVE a Sants. Al no ganar la Euroliga (por poco, tres Final4 seguidas, eso también es una marca) parece que esas no eran las formas. ¿Podría Zejko subsistir hoy en día con el mismo estilo pero sin haber ganado tanto?
Saras en Madrid es un enemigo de los de siempre, de los que se les respeta desde el primer insulto. Y eso no lo consigue cualquier actor de este teatro europeo. Para ver a estos temperamentos es para lo que paga el aficionado. Hoy llega con el Fenerbahce, con el rurnrun de que lejos, en Turquía puede armar un proyecto tan fuerte que le dé su primera Euroliga como entrenador. Como jugador lo ganó cuatro veces.
Durante tres años pasó de todo en los Clásicos, también estaba la cargada narrativa de Nikola Mirotic. Pero hoy también vuelve Calathes, Sanli, alguno más. Aunque por encima de todo es noticia ver a Saras en Madrid.
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