Un español en Belgrado. Carles Marco habla de Campazzo, Vildoza, Ivanovic…

Carles Marco llevaba un año sin entrenar hasta que una llamada lo cambió todo hace unas semanas. Era Dusko Ivanovic. El montenegrino quería al catalán, con experiencia en Oviedo, Palencia y Girona, como mano derecha para reflotar el barco del Estrella Roja. Desde la llegada de Dusko, el conjunto balcánico ha ganado 11 de los 12 partidos que ha disputado, incluyendo un 7 de 8 en la Euroliga, pasando del 1-6 (colista) al 8-7 (mismo balance que Efes, 7º).

Marco ha concedido una entrevista a Xavi Ballesteros en L’Esportiu donde habla de cómo se vive el baloncesto en Belgrado, de Luca Vildoza y del recién llegado Facundo Campazzo.

Este es un extracto de la entrevista:

Un reto mayúsculo

«Quería entrenar y es muy interesante poder hacerlo junto a un entrenador que lleva muchos años en la ACB y en la Euroliga. Me preguntaban sobre mi paso de ser un entrenador top en la LEB a ser ayudante, pero para mí un entrenador lo que debe hacer es entrenar, y consideraba que después de tantos meses sin hacerlo tenía la necesidad de sentirme otra vez entrenador. Ser ayudante de un técnico top con libertad de ayudarle y seguir aprendiendo es impagable. No cierro las puertas a nada. No me las cerraba a estar en la LEB Oro, imagínate en la Euroliga»

Luca Vildoza

«Sabía que tenía calidad pero está en un proceso de madurez espectacular; antes hacía 25 puntos en un partido y después no, y desde que ha llegado está siendo regular y sobre todo dominador»

Facundo Campazzo

«Aquí se ha vivido con una increíble locura. El Pionir, que en un partido normal de la Liga Adriática hay dos mil personas, estaba lleno por su debut. Y el lunes pusieron las entradas a la venta para el partido del Barça y en 15 minutos estaban agotadas. La presencia de Vildoza ha sido clave y se siente cómodo con Nedovic, que ya conocía, y con los técnicos»

La figura de Ivanovic

«Es un señor con mayúsculas. Nos intentamos ayudar, él lo hace mucho porque está como en casa y yo soy de fuera. Es apacible y da una impresión desde fuera. Desde dentro es distinto. Esto también ocurre en la vida. Es metódico y muy trabajador. Es poco explicable que, conociendo la Euroliga y sabiendo gestionar estrellas, no tuviera equipo. Pero hay otros grandes entrenadores que tampoco tienen equipo».

Baloncesto en Belgrado

«Por mucho que se explique, si no lo vives no te lo imaginas. El baloncesto se vive como una religión».

Foto: Gaby Guiart