La historia más heroica de la carrera de Derek Fisher en la NBA

La historia más heroica de la carrera de Derek Fisher en la NBA

En 2007, Derek Fisher se recorrió Estados Unidos de punta a punta para decidir un partido de playoffs tras la operación de su hija en New York

El nombre de Derek Fisher es uno de los que salen a relucir cuando se hace un repaso de la temporada 2006-07 de la NBA. Por entonces, el base jugaba en los Utah Jazz y protagonizó una de esas historias que gustan al público en general y levantan pasiones entre los fans del equipo en cuestión. Por entonces, Tatum, su hija de 10 meses se enfrentaba a un extraño tumor que la provocaba un complejo cáncer ocular y tenía que someterse a una operación quirúrgica en New York, por lo que el jugador decidió avisar a la franquicia y acompañar a la niña en esos momentos tan complicados para la familia.

Derek Fisher contó con el apoyo de los Jazz ante una decisión tan sobradamente comprensible. Sin embargo su profesionalidad le impidió dejar tirado al equipo en mitad de la serie de semifinales de la Conferencia Oeste frente a los Golden State Warriors. El base estuvo en New York durante la operación de su hija y, cuando los doctores le informaron de que todo había salido bien, tomó un avión para volar a Salt Lake City con la intención de llegar al pabellón antes del final del partido. Así lo hizo. El base se cambió a toda prisa en el vestuario y entró en edificio a falta de 3:18 minutos para el final tercer cuarto del segundo partido de la eliminatoria. En la prórroga sumó cinco puntos claves que dieron la victoria a los suyos, un triple y dos tiros libres que sellaron la victoria a 43 segundos del bocinazo. «Nada más salir del avión me vine al campo y senté junto a mis compañeros, todo lo que ha sucedido después me ha dejado sin habla».

El jugador de los Utah Jazz había recorrido más de 3.500 kilómetros para cumplir tanto con su familia como con su equipo. Cuando llegó al pabellón no tenía en mente jugar, por lo que se sentó en el banquillo para apoyar a sus compañeros. «Mi lealtad está siempre y primero con mi familia y mi fe. Llegué al partido porque mi esposa me permitió que las dejase y estuviese con mis compañeros», explicó Derek Fisher tras el choque. Sin embargo, los problemas de faltas de Deron Williams y una lesión de Dee Brown hizo que el entrenador Jerry Sloan le preguntase si quería jugar. «Todavía no sé cómo he podido hacerlo, pero no tengo palabras para expresar todo lo que siento por el apoyo recibido. Es algo increíble y ahora mi hija está también mucho mejor».

Lamentablemente la historia no quedó ahí. Cuando terminó la temporada, Derek Fisher pidió a los Utah Jazz que le dejasen libre para poder fichar por un equipo de una ciudad con buenos hospitales en los que poder cuidar de su hija. La franquicia aceptó la petición del jugador y éste firmó un contrato de tres años (y 14 millones de dólares) con Los Angeles Lakers. La sorpresa vino con la reacción de los aficionados de los Jazz cuando Fisher visitó Utah por primera vez. El base fue recibido con un abucheo de lo más sonoro. «Si fuera un obrero, un policía o un librero y pidiera irme a otra ciudad, me elogiarían por tomar esa decisión por mi familia. Pero esto es deporte y, por alguna razón, la gente se lo toma de otra manera», declaró el jugador tras su primera visita a la casa de su ex equipo.

Con el paso del tiempo, Derek Fisher terminó ganando cinco anillos de campeón, tres durante su primera etapa en los Lakers (2000, 2001 y 2002) y otros dos durante la segunda (2009 y 2010). Tras dejar la franquicia californiana, el base jugó en los Oklahoma City Thunder (en dos etapas) y los Dallas Mavericks, antes de retirarse en 2014 y comenzar una carrera en los banquillos, primero en los New York Knicks y posteriormente en Los Angeles Sparks de la WNBA.