Dirk Nowitzki: cuando la grandeza es sinónimo de un legado espectacular

Dirk Nowitzki: cuando la grandeza es sinónimo de un legado espectacular

Hablar de Dirk Nowitzki es hacerlo de un jugador que revolucionó el baloncesto y se convirtió en el mejor europeo de todos los tiempos

El 9 de abril de 2019, después de firmar su exhibición definitiva en el último partido en casa de su carrera, Dirk Nowitzki ponía el punto y final a su trayectoria. Lo hacía convirtiéndose en el jugador de más edad en anotar 30 o más puntos en un partido, con 30 puntos y 8 rebotes en la victoria de los Dallas Mavericks sobre los Phoenix Suns, a los 40 años y 294 días. Acto seguido colgaba las botas. «Como podéis esperar, este es mi último partido en casa», anunciaba emocionado tras el choque. Era colofón a una carrera de 21 años. La del mejor jugador europeo de todos los tiempos.

Dirk Nowitzki aterrizó en la NBA en 1998, cuando los Milwaukee Bucks le eligieron en el puesto #9 del draft y le traspasaron a los Dallas Mavericks. Llegaba directamente desde su Würzburg natal, donde creció en el seno de una familia deportista, con una madre jugadora de baloncesto, un padre jugador de balonmano y una hermana mayor atleta. El chico espigado y sin demasiada formación que debutó en la segunda división alemana con 16 años desembarcaba en Estados Unidos sólo cuatro años después, tras llamar la atención de los mejores equipos europeos y de la NBA. Su impresionante actuación en el Nike Hoop Summit (30 puntos y 14 rebotes) le habían situado en un mapa, aunque en USA ya sabían de él por un partido de exhibición en el que tuteó a Charles Barkley y machacó sobre él. «Este chico es un genio. Si quiere jugar en la NBA, que me llame», dijo ‘Sir Charles’.

De los duros comienzos al éxito sin precedentes

Los primeros pasos de Dirk Nowitzki en la NBA no fueron fáciles. El equipo texano no se metía en los playoffs desde 1990 y volverían a perdérselos en el primer año del alemán en la Liga. Además, el entrenador Don Nelson no sacó el mejor partido posible de su nuevo jugador y le colocó en la posición de ala-pívot, en la que recibió un correctivo detrás de otro. Sus números hablaron por sí mismos: 8.2 puntos y 3.4 rebotes. Muy por debajo de lo que se podía esperar de un top 10 del draft. 

Sin embargo, la marcha de Nowitzki dio un giro en su segundo año. Mark Cuban compró los Dallas Mavericks en el año 2000 y la franquicia tomó un rumbo muy distinto. El equipo cambió de mentalidad y se adaptó a la perfección al ‘tren de vida’ del multimillonario propietario. Dirk mejoró sus números de forma notoria (17.5 puntos, 6.5 rebotes y 2.5 asistencias), jugando más de 15 minutos por encima de la temporada anterior. Acabó segundo en la votación de Jugador de Mayor Progresión y ganó la confianza que necesitaba, pese a seguir sin conocer los playoffs. La ciudad de Dallas le abrazó como un texano más y los aficionados de los Mavs le convirtieron en todo un fan favourite. Había nacido la estrella que se presuponía.

Al año siguiente, en su tercer curso en la NBA, el alemán fue titular en los 82 partidos de regular season por primera vez en su carrera, y su progresión continuó imparable. Mejoró sus números una vez más y se fue convirtiendo poco a poco en el líder que se esperaba que fuese. El mismo que colgó las botas con un título de la NBA (2011), un MVP de las Finales (2011) y un MVP de la temporada 2007, siendo el primer europeo en conseguir este galardón de jugador más valorado. Había hecho historia al incluir ese logro en su currículo, en el que también aparecen 14 participaciones en el all-star y un título en el Concurso de triples del fin de semana de las estrellas. Ningún jugador europeo ha alcanzado esas cotas.

Pionero y ejemplo a seguir

Lo logrado por Dirk Nowitzki le sirvió para escribir su nombre con letras doradas en la historia de la NBA, pero también para abrir la puerta a generaciones de futuras estrellas de la Liga que han ido llegando detrás de él. Pau Gasol, Tony Parker, Giannis Antetokounmpo, Luka Doncic… Los mejores jugadores europeos de todos los tiempos tuvieron en el alemán el perfecto ejemplo a seguir y un espejo en el que fijarse. Dirk había llevado a otro nivel lo conseguido por predecesores suyos como Vlade Divac, Drazen Petrovic o Arvydas Sabonis y servía de puente para los que venían por detrás.

Medir el éxito de un jugador por sus anillos de campeón siempre ha sido un error. Dirk Nowitzki va más allá de ese campeonato conseguido. Hablamos de un legado espectacular. Sin ir más lejos, su última temporada en activo coincidió con la primera de Luka Doncic en la NBA. El jugador que está llamado a marcar una época tuvo al mejor mentor posible. El propio Mark Cuban ve en Luka una versión mejorada de Dirk, lo cual no es moco de pavo, y sí posible por la enorme trayectoria dejada por el alemán durante sus más de dos décadas en Dallas.