El Hall of Fame inmortaliza a Rudy Tomjanovich, figura clave en los Houston Rockets

El Hall of Fame inmortaliza a Rudy Tomjanovich, figura clave en los Houston Rockets

La historia de los Rockets y la de Rudy Tomjanovich siempre irán de la mano. Debutó en la NBA jugando en San Diego para dicha franquicia, jugó toda su carrera en Houston hasta su retirada a los 32 años y luego fue el entrenador de los dos únicos títulos que tienen los Rockets hasta la fecha. Ahora, su figura quedará inmortalizada para siempre en el Hall of Fame como parte de la promoción de 2020.

Si bien su carrera como jugador fue notable, siendo 5 veces All-Star y promediando más de 17 puntos y 8 rebotes, Tomjanovich es más recordado por su carrera como entrenador. Sin embargo, no fue un paso dado de forma natural tras su retirada. Entre 1981 y 1991 estuvo una década aprendiendo desde las labores de ojeador y entrenador hasta que, finalmente, llegó su oportunidad de forma interina para terminar la temporada 91/92 (solo 30 partidos).

Después de una temporada de 55 victorias en la que fueron eliminados en semifinales de conferencia por Seattle en el 7º encuentro (los Sonics caerían luego también en 7 ante Phoenix), llegaron los años más brillantes para los Rockets: sus dos anillos consecutivos. Tras una primera campaña imperial en la que ganaron 58 partidos sufrieron tanto en semifinales de división como en la final de la NBA para superar en 7 partidos tanto a Phoenix como a New York. Historia bien distinta a la de su segundo anillo en la que derrotaron 4-0 en las finales a Orlando (aunque si tuvieron que llegar a 7, de nuevo, ante Phoenix).

En esa época dejó su frase más memorable: «Nunca subestimes el corazón de un campeón«.

Rudy Tomjanovich continuaría entrenando posteriormente a los Rockets aunque sin cosechar éxitos tan notables. En 2003 se le diagnosticó un cáncer de vejiga que le hizo dejar los banquillos y, pese a reaparecer un año después para hacerse cargo de los Lakers, apenas 39 partidos después lo dejaría por cansancio en la que sería su única aventura en la NBA sin pertenecer a la franquicia de Houston.