El primer Anillo NBA de los Mavericks: un repaso a aquella plantilla

El primer Anillo NBA de los Mavericks: un repaso a aquella plantilla

Los Mavs rompieron su sequía en la NBA ganando el Anillo en 2011. Nowitzki era el gran líder, pero había otros jugadores...

Los Mavericks sólo tienen, hasta ahora, un campeonato de la NBA en sus vitrinas. El 12 de junio de 2011 lo consiguieron. La historia tiene miga: después de pasarse un lustro siendo uno de los favoritos de la Liga por lo que conseguía en la Conferencia Oeste, llegaba a las finales -una revancha de la que había perdido en 2006 ante los mismos rivales- sin ser favorito. Enfrente estaban los Heat del big-three, con LeBron James a la cabeza y con Dwyane Wade y Chris Bosh acompañándole en la fallida misión.

Los Lakers habían dominado los dos años anteriores y Dallas llegaba a los playoffs como segundo clasificado de su división (57-25 de balance en la regular season), pero se hizo un hueco y llegó a lo más alto. Se cargaron también a los Thunder, que el año siguiente serían los que se enfrentarían a LeBron y sus compañeros con diferente resultado. Aquella plantilla, la de los Mavs, destacaba por la veteranía: siete miembros superaban el decenio de años en la NBA y hasta diez contaban con más de ocho años jugando allí.

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De ese plantel de Dallas Mavericks es perentorio poner en el primer lugar a Dirk Nowitzki. El ala-pívot alemán logró conquistar el cielo de la NBA a los 32 años y siendo catalogado como MVP de las Finales tras promediar 26 puntos y casi 10 rebotes. Pero él no fue el único en demostrar que podía llegar a lo más alto frente a que hubiera muchos que creyeran lo contrario. Principalmente, Jason Kidd. Tras su exitosa carrera individual en equipos como los Suns o los Nets era hora de poner a la máquina del triple-doble al servicio de un colectivo que pudiera conseguir el título, y su pequeña transformación de la mano de Rick Carlisle fue clave. Shawn Marion era el alero titular y Tyson Chandler era el pívot que comenzaba los encuentros. Hasta aquí todo puede parecer normal, jugadores destacados en posiciones de poder, pero estas victorias se fraguan en pequeños detalles. Por ejemplo, en el papel en el puesto de escolta: DeShawn Stevenson, polémico y olvidado dos años después, ejercía un gran papel abriendo juego y trabajando sin balón en ataque y sobre él en defensa; Jason Terry comenzaba desde el banquillo pero jugaba más e incluso se colocó como segundo máximo anotador del equipo (15,8 de media). Caron Butler era otro jugador de rol con gran peso, batallando lesiones y llegando bien al esprint final. El boricua José Juan Barea se abrió paso en aquella temporada como fundamental como elemento de sorpresa y revolución en el esquema de Carlisle, siendo clave en el cuarto partido ante los Heat. La presencia de otros dos veteranos, el alero serbio Peja Stojakovic y el pívot estadounidense Brendan Haywood, era capital de igual forma. Rodrigue Beaubois, que luego ha hecho carrera en la Euroliga, empezaba a despuntar en aquel momento. Otros buenos jugadores tenían menos hueco pero lo acabarían encontrando a raíz de aquello: los franceses Alexis Ajinça e Ian Mahinmi y el exterior Corey Brewer. La plantilla se completó durante la 2010/11 con otro europeo, Sasha Pavlovic, el triplista Steve Novak, el clásico Brian Cardinal y el novato Dominique Jones. Y con todos ellos se conquistó Miami.