«El líder del siglo XXI» Piti Hurtado escribe sobre la figura de Pau Gasol

«El líder del siglo XXI» Piti Hurtado escribe sobre la figura de Pau Gasol

Se acaba de retirar Pau Gasol, nuestro primer líder del Siglo XXI. Acabó su formación a caballo entre la finalización de una centuria y el comienzo de esta. Y evolucionó las dos décadas siguientes entendiendo de una manera formidable los tiempos que iba viviendo. Una persona enfocada en el deporte y pero también en la vida, políglota, de modales educados y con consciencia de la marca en la que se iba convirtiendo y en la compromiso que esto iba aparejando. Pau Gasol era la Responsabilidad Social Corporativa hecha deportista antes de que las grandes corporaciones fueran conscientes de que debían abrir estos departamentos para una mejor imagen exterior.

Su despedida ha sido elegante, ha sido emotiva en el punto adecuado, ha sido controlada por sus deseos, como su baloncesto. No ha faltado nada, no ha sobrado nada. La Ópera sonando de fondo antes de su entrada. Todo ha sido muy Gasol. Muy Pau. ‘Cause He is not like everybody else.

No fue un líder en la pista de los de levantar la voz a sus compañeros o buscar la confrontación, sino que fue un líder contemporáneo, el jugador que con su rendimiento le quitaba presión a sus compañeros y les hacía mejores. Con la vigilancia del desgaste emocional, sin regalar ninguna excusa a los de fuera, haciendo al grupo más fuerte. Él fue la pieza fundamental para competir para ganar, contra quién quiera que estuviera delante. La absorción de mentalidades positivas, como las actitudes altamente competitivas de Raül López y Juan Carlos Navarro convirtieron a Pau en un jugador de gran profundidad, le hicieron comprender como se afrontaba cada reto, a lo cual había que sumar sus recursos técnicos con el balón en la mano, su conocimiento del juego y sus espacios y su capacidad física, estatura y buena velocidad para la misma.

Ganó muchos partidos con la Selección Española para aprender a perder de una forma noble, perdió muchos partidos con Memphis Grizzlies para aprender a ganar. Y para mejorar su juego. Sus años en el estado de Tennessee hicieron más fuerte los lazos familiares en este proyecto conjunto y le hicieron más fuerte a él, le permitieron disponer de todos los minutos y el protagonismo debido. Los primeros veranos con la Selección completaron ese proceso, la formación de un carácter ganador en un jugador ya de por sí importante en la NBA.

Ha anunciado su retirada hace pocos minutos y aún resuena ese “Luchar por lo improbable” y ese “acabar jugando”. Eso nos informa de lo que le marcó en su carrera deportiva la relación con Kobe Bryant, el cual no quiso abandonar tras aquel tiro libre y el Aquiles roto, ayudado por compañeros y asistencias. Ambos, compadres, separados por el tiempo y por la muerte pero unidos en el sentimiento de orgullo de sus carreras decidieron salir por su propio pie de la pista. Y a Pau Gasol eso le costó mucho, como él ha declarado, beneficiado por la pandemia y el tiempo que le permitió “comprar” y ayudado por Juan Carlos Navarro y Jasikevicius que le abrieron una puerta para ponerse la camiseta del Barça y que su llegada a los JJOO no fuera tan forzada, ni tan arriesgada.

En la planta noble de la franquicia de los Lakers planean cuándo retirarle la camiseta a nuestro mejor jugador (recordemos que el GM de la franquicia es Rob Pelinka, agente y amigo íntimo de Kobe hasta el último día). Lo cual nos dará una dimensión desde aquel lado de quién ha sido Gasol como jugador. Su número 16 y su nombre al lado de Magic, de Kareem, de Jerry West (del cual también aprendió, su GM en Memphis), de Worthy, de ¡Chamberlain y Shaq! y de su hermano Kobe. Pura grandeza.

Para quién cree que debía seguir jugando hay que recordar que Pau jugó contra Seattle Supersonics y contra Michael Jordan, ambas marcas hace ya mucho que no están en la cancha. Era su momento. Y ha controlado todos los detalles del final, la relación con el COI, poder volver a compartir vestuario internacional y defender la camiseta de la Selección, ese equipo que lo ha hecho absolutamente inolvidable dentro y fuera de nuestras fronteras.

Su recuerdo a Pepiño Casal, a Joaquín Juan y a Raül López como parte importante de su evolución física y de sus recuperaciones. Pone en valor a los fisios, a los preparadores físicos, a los entrenadores de sesiones específicas. Todo el trabajo que no se puede ver, todas las horas que forman a un jugador. En una camilla, en una sala de pesas, en una cancha con un balón y apenas una o dos personas más.

Con España levantó tres Eurobasket y un Mundial. Ganando el MVP en todos estos torneos menos en un Eurobasket, el que arrasó Juan Carlos Navarro, hay que ser especial para conseguir rendir más que el que más rinde siempre. Y la Bomba, lo hizo.

Pau Gasol podía anotar en giro con las dos manos, una izquierda excelente incluso en mate. Tenía un estupendo tiro de media y confiaba mucho en su lanzamiento exterior, no podías flotarle tácticamente. Los tiros libres importantes siempre los anotó, su dureza competitiva fue mentalmente muy sólida. Rebotes y tapones por colocación y envergadura. Y un pasador menos creativo que su hermano o Nikola Jokic pero en cualquier caso un muy buen pasador sobre todo desde el poste alto. Sino pasó mejor y más el balón es porque él era el líder anotador de todos los equipos donde jugó mientras estuvo bien físicamente. Y en los Lakers también lideró, pero de una manera empática y simbiótica.

Kobe necesitaba alguien dentro de mucha calidad, de rebote, grande, buen finalizador, con buenas manos y mejor cabeza. Pero que supiera cual era su papel. Y Pau necesitaba, para ser inmortal definitivamente en lo deportivo, a Kobe Bryant y sus ansias de trascender.

Se tuvieron el uno al otro, cada uno supo todo lo que le ayudaba el otro. Lo importante que fueron mutuamente. Y ese vínculo quedará para siempre.

La inspiración y el legado. Y mucho antes de retirarse. Pau inspiró a Marc y le hizo superarse, abriendo caminos, algunos nada fáciles. Tuvimos a Marc en la conversación de ¿Quién es mejor, Pau o Marc? Y eso ya es otro título, otra medalla para el mediano de la saga.

Tuve la oportunidad de ver a Gasol por primera vez cuando hizo el calentamiento, la rueda, en Cáceres, para su posterior debut. Le volví a ver el año siguiente cargando con los baúles de material, Navarro y él ayudaban a los utilleros, en un parking embarrado del nuevo Pabellón. Mi siguiente fotograma es la recepción del Hotel donde se hospedaban los equipos que participábamos en la Copa del Rey. Yo, tan ufano con mi Cáceres en semifinales y de repente veo que no puedo llegar al ascensor porque en un multitudinario canutazo, toda la prensa se arremolina alrededor de un jugador de 20 años. La sensación del torneo, lo diferente era él.

La vida profesional me ha llevado a comentar partidos de Gasol en Bulls y en Spurs. Su juego se iba acomodando a su momento vital. Y el regalo final, verle salir a jugar contra el Bayern de Munich en la jornada final de la liga regular de la Euroliga y su impacto en las semifinales de Colonia para una final agridulce, donde Efes fue mejor y el tobillo de Calathes marcó al Barça. Un título que no pudo levantar. Tokio como despedida en un evento a la altura de su carrera, los JJOO y allí fuimos testigos de su último levantar de cejas ante el final contra USA.

Desde Lisboa a Saitama, desde Sant Boi a Los Angeles. Hemos disfrutado de la carrera del jugador, del deportista que ganó porque se preparó mentalmente para ello y que cambió nuestro deporte, el baloncesto. El líder del siglo XXI.