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El trash-talk de Pippen a Malone que pasó a la historia de la NBA

El trash-talk de Pippen a Malone que pasó a la historia de la NBA

Scottie Pippen desconcentró a Karl Malone en un momento clave para el devenir de las Finales de 1997 con una frase de lo más legendaria

Durante las Finales de 1997, los Utah Jazz no sólo jugaron contra los Chicago Bulls, sino también contra un auténtico recital de trash-talk y artimañas de los de la Windy City. Tanto que una frase de Scottie Pippen Karl Malone en el momento más oportuno significó el primer paso quinto anillo de Michael Jordan y compañía y la posibilidad de un último baile la temporada siguiente, que dio como resultado el documental The Last Dance.

Seis palabras para la historia. Sólo seis. Una frase de Scottie Pippen que descentró a Karl Malone en uno de los momentos más importantes de su carrera. «El cartero no reparte los domingos». Por culpa de esa maravilla salida de la boca del jugador de los Bulls, ‘The Mailman’ perdió la concentración al lanzar dos tiros libres decisivos que hubieran dado la victoria a los Utah Jazz en el primer partido de unas Finales que acabaron cinco encuentros después con el equipo de Chicago levantando el trofeo.

Para ponernos en situación y siguiendo una línea temporal dibujada perfectamente por ESPN en una pieza de David Fleming, todo sucedió el domingo 1 de junio de 1997. Los Utah Jazz visitaban Chicago en el primer partido de las Finales y aspiraban a llevarse una victoria de la cancha de los Bulls para tener la serie por el anillo de cara desde el primer momento. Algo que se les puso a tiro en el Game 1… hasta que Scottie Pippen hizo magia. La estructura de 2-3-2 de aquellas Finales, con los dos primeros choques en Chicago, daba a los Jazz la posibilidad de volver a su feudo con una clara ventaja si vencían en uno de esos partidos, con tres seguidos en su territorio por delante.

Con el encuentro empatado a 82 y sólo 9 segundos para el bocinazo, Karl Malone, MVP de aquella temporada en la NBA, se iba a la línea de tiros libres para disponer de dos lanzamientos. Su porcentaje de acierto desde la personal en aquella campaña era del 75.5%, por lo que en los Jazz estaban calmados. Hasta el punto de que el jefe de prensa del equipo, Dave Allred, confiesa en ESPN que cuando vio el giro al ‘Cartero’ ir a la línea de tiros libres empezó a planificar ya el postpartido. «En cuanto ganemos, NBC querrá a este jugador nada más terminar el partido, luego hablará el entrenador Jerry Sloan y después iremos a toda prisa al vestuario. Estaba todo pensado«, explica Allred. No fue así.

Las artimañas de Chicago y el trash-talk de los Bulls

Antes de colocarse en su posición para el rebote, Scottie Pippen se acercó a Karl Malone y le dio su recado. El ala-pívot de los Jazz falló los dos tiros libres y dio a los Bulls una última posesión de 7.5 segundos en la que Michael Jordan anotó una canasta de dos puntos que dio la victoria a Chicago sobre la bocina. Y es que el trash-talk fue el sexto hombre de unos Bulls que encontraron en Utah a un rival no demasiado partidario del parloteo (más bien de repartir leña), pero que lo sufría cada vez que visitaba la ciudad del viento.

Era jugar contra los Bulls, contra su trash-talk y contra todo tipo de artimañas. «La parte más dura de jugar contra los Bulls siempre fue encontrar la forma de enfrentarte a ellos y lidiar con los árbitros al mismo tiempo, porque sabías que si tocabas a Jordan te iban a pitar falta», explica Antoine Carr en la pieza de ESPN«Pero sí había algo que disfrutaba de jugar contra los Bulls era que la propia ciudad de Chicago siempre intentaba algo al margen del equipo. Estabas en tu habitación de hotel la noche antes de un partido de las Finales y, de repente, una modelo Playboy aparecía en la puerta con una tarta. Eso me pasó más de una vez. Aparecían con un abrigo, te daban el pastel y el abrigo se caía. Era un ‘¡Bienvenido a Chicago! Si era jóven y lo único en lo que pensabas la noche antes de un partido de las Finales era en una mujer guapa, aquello funcionaba. Conmigo no. Por cierto, el pastel estaba rico».

Lo que sí funcionó fue aquella frase de Scottie Pippen a Karl Malone. «Me acerqué y le susurré ‘el cartero no reparte los domingos’. Me salió espontáneo. Fue improvisado», explica el jugador de los Bulls. «No era nada personal. Karl es mi colega. Incluso vino a buscarme al aeropuerto algunas veces cuando llegábamos a Utah. Mi relación con él va más allá del baloncesto. Aquello fue una broma porque mi hermano era cartero».

Una hermandad entre rivales que el propio Karl Malone confirmó allá por 1997. «No me molestó que hiciese aquello. Scottie y yo somos competitivos y le considero un amigo. Y puedo decir esto porque no tengo demasiados amigos en la Liga», comentó el ala-pívot. «Odio que aquella frase saliese a la luz porque nadie la entendió realmente. Era más como una broma entre nosotros», añade Pippen para poner fin al asunto de ‘la frasecita’. «a día de hoy sigo pensando que es la mejor frase en la historia del baloncesto».

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