Seattle Supersonics: el romanticismo hecho baloncesto

Seattle Supersonics: el romanticismo hecho baloncesto

Los Seattle Supersonics desaparecieron en 2008 y la ciudad sigue peleando por devolver el baloncesto NBA a sus fans. Ésta es su historia

Los Seattle Supersonics son el equipo con más romanticismo de la historia de la NBA. Fundados en 1967 y desaparecidos en 2008, los Sonics provocan suspiros de anhelo cada vez que se pronuncia su nombre. Su mudanza a Oklahoma City, donde se convirtieron en los Thunder, fue uno de los movimientos más traumáticos de la historia del deporte, con cientos de miles de fans lamentando la marcha del equipo a otra ciudad.

Todo empezó cuando el empresario Sam Shulman consiguió materializar las idea de que el estado de Washington tuviese su primera franquicia deportiva profesional en 1966. Los Seattle Supersonics se hicieron realidad, rindiendo tributo al primer avión supersónico americano que se fabricaría en Seattle (aunque al final todo quedó en agua de borrajas). El equipo tardó tres partidos en sumar una victoria. Lo hizo ante los San Diego Rockets el 21 de octubre de 1966, en una temporada inaugural en la que terminó con un récord de 23-59. Los cimientos ya estaban puestos.

El primer nombre a recordar en la historia de los Seattle Supersonics es el de Lenny Wilkens, que llegó al equipo en su segunda temporada, la 1968-69, mediante un traspaso y se convirtió en el cerebro de la plantilla. Tanto que tras un año en los Sonics pasó a desempeñar la función de jugador-entrenador, y en la campaña siguiente lideró la NBA en asistencias como un perfecto pluriempleado. El equipo de Seattle iba ganando peso en la competición y, tras evitar ser trasladado a la ABA por temas burocráticos, fue un paso más allá con la adquisición de Spencer Haywood, precisamente el mejor rookie de esta competición. Con él llegó también la primera temporada positiva de los Sonics, que en la campaña 1971-72 firmaron un balance de 47-35.

La mejoría de los Seattle Supersonics, lejos de ir acompañada de estabilidad, provocó cambios en el equipo. Lenny Wilkens fue traspasado y Bill Russell, sí el mítico Bill Russell, se convirtió en el head coach. Una de cal y otra de arena para una afición que no vio con buenos ojos la marcha de su jugador estrella durante los primeros albores de la franquicia, pero que celebró en 1975 la clasificación por primera vez en su historia para los playoffs de la mano del nuevo técnico. Al año siguiente volvieron los disgustos para los fans al ver que Spencer Haywood era traspasado a los New York Knicks.

El cambio de rumbo y el anillo de los Seattle Supersonics

Aunque el los de Seattle volvieron a los playoffs, el entrenador dejó el equipo en verano y su sustituto, Bob Hopkins, no fue capaz de hacerse con las riendas. Esto provocó la vuelta de Lenny Wilkens a la franquicia para tomar el control del banquillo en 1977. Todo cambió con el regreso de su ‘chico maravilla’, hasta el punto de que los Sonics se proclamaron campeones de la Conferencia Oeste (cayeron 4.3 contra los Washington Bullets en las Finales).

El momento más álgido de la historia de los Seattle Supersonics llegó en 1979. Después de probar el sabor de unas Finales y perderlas tras mandar en el cómputo global de la serie por 3-2, el equipo volvió a enfrentarse a los Washington Bullets al año siguiente. En esta ocasión no se dejó margen de error y llegó el único título de la franquicia, con un 4-1 y un gran trabajo de Dennis Johnson Paul Silas.

Cambio de dueño y dirección

Los Seattle Supersonics llegaron a sus terceras Finales de la Conferencia Oeste por tercer año consecutivo, pero a partir de ahí la franquicia volvió a dar un giro en la mala dirección. En 1983, San Schulman vendió el equipo a un nuevo propietario, Barry Ackerley. Un año más tarde se retiró todo un icono de los Sonics como Fred Brown (13 temporadas en el equipo) y al año siguiente se marchó Lenny Wilkens y Jack Sikma fue traspasado.

Jugadores como Tom Chambers, Xavier McDaniel y Dale Ellis marcaron una nueva etapa en la historia de unos Seattle Supersonics que volverían a crecer exponencialmente con  la llegada de Shawn Kemp en 1989 y Gary Payton en 1990. Con el aterrizaje del entrenador George Karl en 1992 se formó una tormenta perfecta para que los Sonics volviesen a ser un equipo con aspiraciones. Con el nuevo técnico regresaron a las Finales de la Conferencia Oeste y en la campaña 1993-94 firmaron el mejor récord de toda la NBA con un balance de 63-19, aunque entraron en la historia por ser el primer número 1 en ser derrotado en primera ronda de los playoffs (¿os acordáis de la imagen de Dikembe Mutombo en el suelo con el balón tras la victoria de los Denver Nuggets?).

Si no hubiese sido por Michael Jordan…

La temporada 1995-96 fue la última gran campaña de los Seattle Supersonics. La plantilla de aquella temporada se puede recitar de memoria: Gary Payton, Nate McMillan, Shawn Kemp Detlef Schrempf y Sam Perkins. Se plantaron en las Finales ante los Chicago Bulls de Michael Jordan y perdieron 4-2, pero marcaron una época. La retirada de Nate McMillan en 1998 y la marcha de George Karl significó el principio del fin de la última gran era en Seattle.

En un intento de volver a la élite de la NBA, los Sonics traspasaron a Gary Payton a los Milwaukee Bucks durante la temporada 2002-03. A cambio llegaron a Seattle Ray Allen Rashard Lewis y el equipo firmó 52 victorias con McMillan en el banquillo.

Kevin Durant y Oklahoma City

La franquicia volvió a cambiar de propietarios en 2006. Todos los intentos de modernizar un pabellón obsoleto como el KeyArena llevó a que un grupo inversor dirigido por Clay Bennet comprase el equipo (y las Seattle Storm) por 350 millones de dólares y comenzó a mover todas las piezas necesarias para trasladar a los Sonics a Oklahoma City.

Los Seattle Supersonics eligieron a Kevin Durant en el puesto número 2 del Draft de 2007 y la franquicia empezó a reconstruir alrededor de él. Ray Allen fue traspasado a los Boston Celtics a cambio de los derechos Jeff Green. Pero el equipo no estuvo a la altura de las expectativas. Además, para desgracia de los fans de Seattle, en abril de 2008 se el traslado de la franquicia, dentro de una serie de condiciones económicas compensatorias para la ciudad de Seattle, que además conservó los derechos del nombre del equipo por si en un futuro volvía a contar con una franquicia NBA.

La temporada 2008-09 fue la primera de los Oklahoma City Thunder, que se convirtieron en el tercer equipo de la década en mudarse de residencia, después de los Vancouver Grizzlies (Memphis) y los Charlotte Hornets (New Orleans). Una decisión que doce años después sigue disgustando a mucha gente, incluido un George Karl que utilizó su cuenta personal de Twitter para demostrar su descontento.

El eterno (intento de) regreso a la NBA

Durante años, la ciudad de Seattle ha intentado por activa y por pasiva hacerse con una franquicia NBA. Cada vez que un equipo pasaba apuros y se rumoreaba un posible traslado, Seattle llamaba a la puerta del comisionado de la Liga, pero a día de hoy todavía no ha tenido éxito y las Strom son el único baloncesto profesional del estado de Washington, eso sí, con tres títulos de la WNBA debajo del brazo (2004, 2010, 2018).