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Un monstruo de colores

Un monstruo de colores

José Ajero te ofrece su particular punto de vista de la victoria de España en la Copa del Mundo de China.

Ahora mismo no sé qué es lo que me pasa. Un lío completo con las emociones y quiero, desde aquí, tratar de salir yo solito de este lío con la ayuda de Gigantes del Basket. Ojalá sea capaz de hacerlo y no encerrar otra vez más mis ideas en frases sin coherencia. Para explicar que siento al ver a la selección española ser campeona del mundo, me va a tocar coger cada emoción y meterla en un párrafo diferente:

AMARILLO

Alegría… Es muy contagiosa. Cuando los nuestros nos las han ido dando, el color amarillo se extendía como una mancha de aceite. Precioso. En oficinas, bares de café y luego de cañas. La sensación de confianza crecía hasta en aquellos que vieron el partido de Italia sin entender nada. De amarillo estás alegre, ríes, saltas, bailas y juegas. Amarillo me puse con Italia y con Australia, los dos únicos partidos que me dieron pánico en las horas previas.

AZUL

Es la tristeza, es echar algo de menos siempre. Es irse a fregar los platos a falta de 5 minutos para recoger la copa. Acordarte de los que no están de hace 13 años. Y de cómo se lo hubieran pasado. Pensar que llevas mucho tiempo en esto, y cierto miedo a no saber celebrar o asimilar que somos campeones del mundo. A que pese a todo, no formes parte del todo.

ROJO

Es el enfado. Son las ganas de pasar factura los que no creyeron y te señalaban por hacerlo. Pelota y cosas así, por defender a Marc, alabar a Ricky. Es lo que te pide el cuerpo, la revancha. Luego,basta con ver el podio, la celebración, la piña y nada, mejor quedarte disfrutando con ellos, que sacar la libreta y acribillar. Aunque sí, a Bogut se le debería señalar por sus tristes palabras. Besos en el pene.

NEGRO

Es el miedo cobarde. El que solo tuve contra Australia y me tuvo sin dormir contra Italia. Serbia no era importante -luego lo fue mucho- y Polonia simplemente tuvo la mala suerte de cruzarse con nosotros. Solo fui cobarde ante estos dos equipos y probablemente ante Francia en la final, pero como no pasó, pues felices y contentos. No hubo miedo en los cuatro viajes a la franja de Marc Gasol contra Australia.

VERDE

Es la calma. La que te hace ver las cosas con otros ojos. Era también un poco la experiencia. La primera fase fue una puñetera pretemporada y la segunda fase una puesta a punto brutal. Somos muy buenos, y una vez nos zampamos a Australia ya solo había calma. Argentina no es España. Lo siento, no era rival. Si no éramos capaces de desactivar un 2×2 de Campazzo y Scola, no hubiéramos llegado hasta la final.

Estas han sido mis emociones. Ésas y cada rosa que Ricky Rubio subía a twitter por su madre, Tona; Cada defensa andando de Marc Gasol; cada punteo tarzanesco de Víctor Claver; la facilidad de crear de Juancho con muy poco balón en las manos; saber que Sergio Llull ha vuelto; que Rudy Fernández siempre ha sido el mejor defensor de escoltas; que Pierre Oriola era antídoto de Luis Scola; que Pau Ribas hace lo que le piden y Sergio Scariolo siempre le pide; que Willy Hernangómez es joven y pegamento del equipo; que hay tres que no juegan y son la hostia…

P.D. Que me perdona Anna Llenas, autora del Monstruo de Colores.

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