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La Liga del Manresa: una gesta histórica con Joan Creus como líder

La Liga del Manresa: una gesta histórica con Joan Creus como líder

En 1998 el Manresa logró conquistar una cima de mucha altura: la ACB se iba a las vitrinas del club ante la sorpresa de todos

El máximo logro del Bàsquet Manresa hasta la fecha tuvo lugar el 4 de junio de 1998. En aquella fecha los aficionados al baloncesto en España se quedaron ojipláticos con la gesta. Uno de los que no estaban en la pelea real por el título se lo llevaba a casa con un entrenador inexperto en el banquillo y con un líder cuarentón en la pista. Imborrable.

Dos años antes ya se habían llevado la Copa del Rey. Parecía que un tiro sobre la bocina en Murcia para ganar una final era un cierre demasiado bonito para ser mejorado, pero la vida llevó al Manresa por unos derroteros que desembocaron en final mayestático.

El progreso venía de lejos y estaba bien personalizado en Joan ‘Chichi’ Creus, que había llegado para terminar allí su carrera y lo hizo por todo lo alto. La llegada al Nou Congost, su casa hasta hoy, les hizo despertar y pasar de luchar por no descender a bregar para meterse entre los mejores equipos, pero el salto definitivo quedaba lejos… hasta 1998.

El churriago Luis Casimiro Palomo había cogido el testigo de dos entrenadores de la zona, Salva Maldonado y Pedro Martínez, y lo iba a hacer para entrar en los libros de historia escribiendo con la mejor pluma de todas. En el mes en el que cumplía 28 años se encontró con una plantilla bien armada y dispuesta a todo: Joan Creus, Chus Lázaro, Román Montáñez, Pere Capdevila, Paco Vázquez, Derrick Alston, Jordi Singla, Lisard González, Herb Jones, Bryant Sallier y Enrique Moraga.

En la fase regular fueron sextos. TAU Cerámica había dominado la competición (27-7) y se disponía a pisar la alfombra roja del playoff para ganar el trofeo, pero las cosas no son tan fáciles. El Manresa se cargó al Estudiantes con el factor-cancha en contra, desarmó al Real Madrid y se plantó en la final ante el equipo baskonista, que estaba entrenado por Sergio Scariolo. Eran un rodillo y en Vitoria se las prometían felices: Garbajosa y Cazorla en el inicio de sus carreras, un Santi Abad en un buen momento, un Pat Burke que volaría a la NBA años después, Bennett y Espil como motores de la nave… Nada hacía presagiar durante la temporada que esto iba a acabar como acabó, pero el trayecto del club catalán en la fase decisiva bien lo advertía.

Los vitorianos sólo pudieron arrancar una victoria en los dos partidos disputados en su cancha y en el horizonte estaba el Congost. Allí se sudó tinta china, pero el Manresa ganó los dos encuentros y se hizo con el título. Por muy poco, el 3º fue 64-62 y el 4º acabó 77-75. El espíritu que demostró aquel plantel y su líder, Joan Creus, fue ejemplar. Si bien era Alston el que llevaba el peso anotador del conjunto, Creus estaba dispuesto a asestar las puñaladas que más dolían y a hacer jugar al equipo como los ángeles, un Jekyll y un Hyde de 41 años con el que era muy difícil no empatizar.

 

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