Azofra recuerda con un emotivo artículo a Carlos Montes, el Saltamontes, fallecido este fin de semana

La ACB y el baloncesto español en general se acostaban conmocionados el viernes por la muerte, a los 48 años, de Carlos Montes en un accidente de tráfico.

El Saltamontes, un apodo ganado a pulso por su gran capacidad para machacar, jugó 18 temporadas en la ACB entre Estudiantes, Caja San Fernando, Granada, Cáceres y Valladolid. Una larga carrera que le ha llevado a ser el octavo jugador con más partido en la historia de la competicón (605).

Para recordar su figura, nadie mejor que Nacho Azofra, compañero suyo en dos etapas: tres temporadas en el Estudiantes y dos en el Caja San Fernando.

Aquí puedes leer algunos extractos de su emotivo artículo publicado este domingo en el diario El País y titulado ‘Carlos Montes, la leyenda del ‘Saltamontes’:

Era Carlitos Montes, Saltamontes. El apodo se lo puso la Demencia y nosotros lo mantuvimos con cariño en el vestuario. Era de los pocos aleros españoles capaces de machacar el aro, en unos tiempos en los que solo los americanos la metían para abajo. Destacaba por su fortaleza física y por sus piernas largas. Era de esos jugadores a los que les gustaba más sentirse útiles que importantes. Tenía muy claro el baloncesto que podía dar y era un luchador, en los partidos y en los entrenamientos. Sonreía mucho, pero era muy serio en el juego’. 

‘Era un jugador defensivo muy bueno, un gran pasador, muy listo recuperando balones. Tenía muchas tablas y una gran ética del trabajo. No se limitaba a hacer lo suyo sino que conocía el juego y sus circunstancias. Anotaba poco pero jugaba muchísimos minutos, se hacía necesario’. 

‘Era el compañero por excelencia, el que hacía vestuario y con el que te ibas a tomar la caña tras el partido o el entrenamiento. Siempre con una sonrisa. Siempre dando ejemplo con su rendimiento y su esfuerzo. Allá donde fue creó buen ambiente’. 

‘Para nosotros fue un hito su tercer puesto en el concurso de mates de 1985 en Don Benito, donde quedó tercero por detrás de David Russell y Wayne Robinson. Los aleros de entonces no tenían su estatura (1,94) y su fortaleza. Ponía los codos en el aro. Fue un pionero en eso. Con los años además compensó la inevitable pérdida de facultades en lo físico con su profundo conocimiento del juego’.

‘En la actualidad estaba vinculado al baloncesto de base madrileño y entrenaba en las categorías inferiores del colegio Joyfe. Un buen sitio para seguir cerca del baloncesto. Su mundo. Para nosotros siempre fue Carlitos. Nuestro Saltamontes’.