Conociendo a Brancou Badio, la estrella emergente del BAXI Manresa
El final de temporada de Brancou Badio dejó a todos los aficionados del BAXI Manresa con ganas de más y el inicio del nuevo curso no ha podido ser más ilusionante para ellos. El explosivo combo senegalés, de 24 años, llegó a la barrera de los 10 puntos en 7 de los últimos 9 partidos de la pasada Liga Endesa y se despidió del curso metiendo 24 al Dreamland Gran Canaria, con 30 de valoración. Ahora, en la pretemporada, sigue brillando tras jugar la Liga de Verano con los Phoenix Suns y acaba de meter 25 puntos al Barça en la final de la Lliga Catalana. Hablamos con él para conocer su historia:
Gigantes: ¿Cómo es Rufisque y cómo empiezas tú en el baloncesto?
Brancou Badio: Rufisque es una ciudad de Senegal de costa, de playa, con unos 200.000 habitantes, y de allí también es Moussa Diagne. De hecho vivimos a 5 minutos andando. Y la verdad es que yo empecé jugando al fútbol, pero sí que se sigue mucho el baloncesto allí. Senegal es un país de fútbol y baloncesto Siempre estábamos en la playa o jugando. Empecé con mi hermana y hasta los 12 jugaba a las dos cosas. Todavía era muy bajito en aquella época. Era rápido, eso sí.
G: ¿Y cómo das los siguientes pasos?
Brancou Badio: Con 14 años entrenaba con los seniors y estuve en dos campus de Moussa Diagne, que los hacía cuando él jugaba en el Barça. Y después conocí a Rob Orellana, el director de la CBA. Un amigo suyo le habló de mí y vino a verme jugar. Ahí surgió la opción de ir a España. Fui a la CBA, en Gran Canaria.
G: Imagino que no sería fácil dar el salto
Brancou Badio: Era todo nuevo para mí. Otro tipo de vida. Otra forma de jugar… En mi primera semana en la CBA estaba físicamente reventado. Es otra forma de entrenar, de prepararte… pero sabía que tenía que aguantar. Y ya era vivir solo. Venía de una familia grande. Mi padre falleció en 2009, pero somos 8 hermanos. Por suerte había otros senegaleses también viviendo en la CBA cuando llegué y eso me ayudó mucho, por el idioma sobre todo. Aprendí rápido a hablar en inglés y español. Allí mejoré muchísimo como jugador. En físico y en entender el juego, jugando de 1 o de 2.
G: Y el siguiente paso, el Barça
Brancou Badio: Recuerdo que estaba jugando un torneo en Gran Canaria. Y mi agente y Rob me dijeron me había varias ofertas y que una era del Barça. Y en cuanto me hablaron del Barça, tuve claro que quería ir allí. Era una oportunidad que tenía que coger y fueron unos años muy buenos. Mejoré mucho con Diego Ocampo, con Roger Grimau… Con Diego hacía muchos entrenamientos de tecnificación por la tarde, con otro jugador como Juani Marcos, que vivía en el mismo piso que yo. De hecho compartíamos piso Juani, Ibou Badji, que ahora está en la NBA, y yo. Seguimos siendo amigos los tres (risas)
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G: De ahí llegas a Alemania. ¿Notaste muchas diferencias con el baloncesto de allí?
B: Tácticamente sí. Y personalmente fue un paso. Por fin era jugador profesional, no estaba en un filial. Empiezas a tener un rol y a entenderlo de otra forma. Aquí en España defendemos mucho más y allí hay más uno contra uno, dependiendo mucho de los extranjeros. Y tenía claro que era un paso que quería aprovechar, aunque siempre tuviese ganas de volver a España.
G: En tu vuelta coincides con Pedro Martínez. ¿Cómo de importante ha sido para ti estar con un entrenador como él?
B: Me dio la oportunidad de jugar. Aprieta, pero eso es lo bueno. Cuando pasan los años, te das cuenta de lo que te ayuda tener entrenadores que te exijan y te hagan mejorar. Noto que he crecido y que me sigue gustando trabajar, mejorar y seguir esforzándome, fijándome en gente. Me acuerdo de Cory Higgins por ejemplo, que me ayudó mucho en Barcelona. Era amigo de Desagana Diop, que es seleccionador en Senegal y habían jugado juntos, y se portó muy bien conmigo.
G: Y pensando en tu juego, ¿por qué crees que cuesta ver africanos exteriores en el baloncesto europeo? Ahí eres casi un pionero, no hay bases que den el salto
B: La verdad es que es algo que yo tampoco sé por qué ocurre. Y desde siempre ha pasado. Creo que en el futuro veremos más.
G: Imagino que cuando vuelves a Senegal ves a esos jóvenes que buscan una oportunidad, como en su día fuiste tú. ¿Qué les dices? ¿Cómo les puedes ayudar?
B: Sí, además ahora con las ventanas y los partidos de la selección he podido volver varias veces a mi país. Intento ayudarles, motivarles y hablar con ellos, como hacían otros jugadores conmigo, para que sigan trabajando y lo intenten. Que no lo abandonen. Me conocen porque yo soy de allí y me he criado como ellos, en Rufisque.
Foto original: ACB Photo / J.Alberch
