De las semis de la Liga Endesa a levantar la UEFA Europa League. Entrevista con Oliver Gonzalo

De las semis de la Liga Endesa a levantar la UEFA Europa League. Entrevista con Oliver Gonzalo

La vida puede cambiar muy rápidamente, más todavía si hablamos de deporte. De la cumbre a lo más profundo, de lo más profundo a la cumbre. Uno nunca sabe dónde se encontrará dentro de un año, en 6 meses, en 6 días o, en ocasiones, en 6 segundos. Y, en parte, ahí reside uno de los valores más característicos de la propia vida: la incertidumbre de nuestra cotidianidad, acentuada más si cabe en un año como el 2020.

Oliver Gonzalo se había hecho un nombre en el mundo del baloncesto. Preparador físico en el Casademont Zaragoza, club en el que llevaba más de una década, profesor universitario en la USJ y convocado habitualmente por la FEBpara torneos internacionales, como el Europeo U20 del 2019, competición en la que España regresó con una preciada plata. Sin embargo, la vida de este joven aragonés cambió drásticamente tras aquellos días en Israel. Tanto que, un año más tarde, es readaptador de lesiones en el Sevilla FC y ha terminado levantando la UEFA Europa League.Hablamos con él sobre su trayectoria, la preparación física en el mundo del deporte y la realidad de los últimos meses.

¿Cómo es tu día a día en el Sevilla FC?

Consiste en llegar a la Ciudad Deportiva del Sevilla FC sobre las 8 de la mañana. Allí nos reunimos para ver el planteamiento del día, que dependiendo de si tengo algún jugador lesionado o no varía un poquito. Si hay un lesionado, quedo a las 8:30 con el jugador, estamos hasta las 9:30 y a esa hora voy al gimnasio para hacer una activación previa. Ahí gestionamos también las molestias para que, cuando comience el entrenamiento, el jugador salga al campo de la mejor forma posible. Después se produce el entrenamiento y, al terminar, hacemos trabajos individuales, de vuelta a la calma. Al finalizar nos volvemos a reunir, analizamos todo y planteamos el trabajo del día siguiente.

Hace un año, cuando ganabas la plata del Europeo U20 con la selección, ¿te imaginabas un presente así un año después levantando la Europa League con el Sevilla?

No, sinceramente. Cuando nos concentramos en Israel estaba pendiente de qué iba a hacer esta temporada, de hablar con el Casademont Zaragoza y ver qué iba a hacer en el futuro. Llevaba 5 años sin tener vacaciones por la selección. Terminaba la temporada con cantera y primer equipo, posteriormente los exámenes en la universidad y me iba con la selección. Y, al finalizar, tras 35 días normalmente, volvía a comenzar la pretemporada. Estaba un poco al límite en mi participación en el deporte de élite. Al final terminé en el Sevilla FC y estoy muy contento, fue la decisión adecuada.

¿Te había llamado la atención el fútbol alguna vez?

Yo soy un amante del deporte en general. Ahora no, por mi disponibilidad, pero cuando era pequeño me tragaba en la televisión boxeo, Formula 1, curling, hockey y los que más me gustaban, fútbol, basket o tenis. Además, había trabajado en entrenamientos individualizados con algunos futbolistas, teníamos una línea de investigación de deportes de equipo en la que había escrito varios artículos sobre fútbol y había mantenido también vínculo con el Real Zaragoza con el objetivo de hacer valoraciones de fuerza y de tensiomiografía para diseñar protocolos de entrenamiento. Por lo que, en los últimos 5 años, había tenido relación.

En el mundo del fútbol, al menos en equipos grandes como el Sevilla FC, hay más capacidad que en el baloncesto para poder especializarse dentro del ámbito de la preparación física, readaptación de lesiones y recuperación de las mismas, al poder trabajar en equipos de trabajo más amplios, ¿no?

Es totalmente diferente, sí. En la Selección o en el Casademont me encargaba de absolutamente todo, con el correspondiente trabajo de los fisioterapeutas, y aquí, sin embargo, aunque todos interactuemos, hay roles muy definidos. Hay 3 preparadores físicos: uno se encarga del diseño del trabajo de campo; otro de la parte de fuerza, activación, prevenciones y gestión de cargas de entrenamiento; y el tercero de la parte más mecánica y de ayudar en todo lo que se puede en la preparación física. Los readaptadores tenemos nuestra parte en cuanto a las lesiones en el hueco de recuperación y en todo lo que nos requiere el cuerpo técnico en la parte de prevención de lesiones y trabajo de fuerza. Todo esto que te acabo de contar, en el Casademont por ejemplo lo hacía yo solo. Aquí estamos 5 personas.

¿Hasta qué punto esta situación tuya actual de trabajo es del todo realista para un estudiante que quiera aspirar a trabajar en dicho campo? No sé si es un tema que has tratado como profesor en la universidad. No hay tanta gente en puestos así.

La docencia es un área que me apasiona, es algo muy importante de cara al trato con el jugador. Hay que saber comunicar bien y que él sepa lo que quieres. A los alumnos, en este caso, hay que transmitirles que el deporte de élite tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Hay muchas cosas que se enseñan en la universidad impartidas por profesores que han investigado, leído, se han formado o trabajado con jugadores de cantera. Esto es totalmente diferente a lo que te expones cuando trabajas con gente profesional, que tiene un bagaje previo, y con los que no tienes la posibilidad de cometer un error.

Debido a los años que llevas trabajando y tus variadas experiencias, ¿cómo explicarías el presente de la preparación física en el deporte español y la evolución que ha tenido en esta última década? ¿Cuál ha sido el principal cambio?

La evolución en la última década ha sido brutal. Recuerdo cuando estudié INEF en Lleida y Barcelona. Salí en 2007 y, de lo que aprendí en aquel momento, siendo sincero, no aplico absolutamente nada. El gran avance ha sido tecnológico. Hay muchas herramientas que nos permiten recoger información objetiva, sobre todo cuantitativa, de toda la parte del control de cargas a través de los dispositivos GPS, de los acelerómetros, de medir los valores de fuerza con una plataforma de fuerzas o valores de velocidad y en consecuencia de potencia mediante un encoder.

Ha habido un avance muy grande. ¿Qué ocurre? La tecnología te debe aportar información que tú puedas utilizar. Cuando haces una valoración, lo más importante es que esa información recibida te permita tomar decisiones de manera practicamente inmediata en lo que se tiene que hacer. Si utilizas algo que te da información pero que no sirve para modificar aspectos relacionados con el entrenamiento, creo que no tiene utilidad. Luego ya podríamos hablar de la fiabilidad de los dispositivos y de cuestiones más técnicas, pero a grandes rasgos, creo que esto es clave.

Nosotros en cantera empezamos a desarrollar hace unos años un modelo basado en el estadio madurativo de los jugadores, es decir, adaptar el entrenamiento en función de la maduración de los jugadores. Y, sobre todo, la gran diferencia entre España y el resto de países es la adaptación del entrenamiento a los deportes colectivos. Esa visión holística, basada en los sistemas dinámicos complejos de entrenar basándonos en los requerimientos que tiene el deporte de equipo. Esto proviene de la escuela de Barcelona, donde el pionero fue Paco Seirul·lo y luego han continuado profesores y buenos amigos como Gerard Moras, Julio Tous, etc.

En relación a la evolución del fútbol o baloncesto, disciplinas deportivas que tienen algo más de un siglo de vida, más allá de la táctica por ejemplo, ¿viene marcado en el futuro el margen de mejora por la preparación física y/o por la nutrición de los deportistas?

Hay que tener en cuenta que el deportista responde, al igual que el ser humano, de manera diferente a los mismos estímulos. Te puedes encontrar tanto en gente joven como en élite jugadores que han entrenado mucho unos aspectos y otros muy poco. ¿Hay margen de mejora? Sí, pero ese margen va a depender del potencial de adaptación genético del deportista que, a su vez, va a depender principalmente de lo que ha hecho a lo largo de su vida. Te puedes encontrar jugadores de 25 años que no han entrenado la fuerza y tienen posibilidades de mejora. U otros que lo han entrenado más metódicamente y han progresado mucho en su etapa de formación. Todo esto hay que adaptarlo en función de las necesidades individuales del jugador.

Hay una cosa muy importante, clave, en los jugadores que compiten cada 3 días. Las microdosis de entrenamiento. Lo que nos dicen los libros y la ciencia suele basarse en deportes individuales, aunque se esté adaptando a deportes de equipo, en los que el objetivo está a 6 meses vista, no a 3 días vista. Es muy importante adaptarse a lo que el jugador necesita y tratar de darle el mínimo estímulo que le provoque la máxima mejora.

Estos días se ha hablado mucho de Leon Goretzka, jugador del Bayern, debido a su cambio físico en la pandemia, ganando muchísima masa muscular. Un trabajo que, de normal, estaría destinado al verano. ¿Crees que hay deportistas que le han podido encontrar ese beneficio al confinamiento?

Aquí ha habido dos puntos importantes. El primero, adaptarte a las características en cuanto a espacio y recursos materiales que tenían los deportistas. No es lo mismo un jugador con casa con jardín, piscina y casi el mismo material que en la ciudad deportiva, que un jugador que vive en un piso. Es muy diferente. Dependiendo de la situación del deportista y contando con que el fútbol y baloncesto provocan desequilibrios, tras una buena valoración artrocinemática, se debe establecer qué déficits presenta el jugador y, a partir de ahí, trabajarlos. Esto se puede trabajar en el día a día perfectamente.

¿Qué ocurre? La gente tiene en mente el entrenamiento que provoca un exceso de fatiga. Ahí está la clave de lo que yo considero un buen o mal preparador físico junto a otras características, no quiero dogmatizar esto. Lo que va a ser importante es que cuando tú le des una dosis al jugador, esta sea la necesaria. Cansar a alguien es muy fácil. Lo puede hacer mi madre, que no tiene ni idea de preparación física. Cualquier persona se pone cuatro ejercicios de Youtube y ya se ha fatigado. La clave es darle un estímulo, que sea entrenante, y que a su vez sea capaz de recuperarse y de estar en condiciones óptimas para poder entrenar y competir a su máximo nivel.

En The Last Dance hablaban de las características físicas de los jugadores de baloncesto y de los de baseball, centrándose en el caso de Michael Jordan, al cual le costó adaptar su cuerpo en su regreso al mundo de la canasta. Dando por hecho que también pasaría entre fútbol y baloncesto, ¿dónde estaría el mayor obstáculo a nivel físico?

Dentro de que son juegos de equipo, de que hay oposición o colaboración y de que hay un elemento externo que es el balón, son deportes diferentes. El jugador de baloncesto tiene características antropométricas muy diferentes a las del jugador de fútbol. En basket hay jugadores de 100 o más kilos que miden 2 metros, 2.10m… aunque haya alguno que pueda medir 1.80m. En fútbol te encuentras alguno de 1.95m, los menos, pero también otros que miden 1.65m. Normalmente, una diferencia importante es que el jugador de fútbol suele tener un tren inferior muy considerable, sobre todo a nivel visual, a nivel estético. Pero hay que tener en cuenta que, en el fútbol, el equipo que gana es el que comete menos errores. Cuando se da un error, el otro equipo tiene la posibilidad de poder marcar. En cambio, el baloncesto es un deporte de precisión. Por eso el entrenamiento y la preparación física se van a ver totalmente condicionados por estos factores, principalmente en la incertidumbre de las tareas o en la repetición de las mismas.

Ahí es donde se encuentra la diferencia en el planteamiento de trabajo entre un deporte y otro. Y después, como he dicho, a nivel antropométrico. Esas características van a determinar el tipo de planteamiento de tareas, donde al tener palancas más largas por ejemplo, el control de la zona media en baloncesto va a ser muy importante y normalmente ese complejo coxo-lumbo-pélvico, que es lo mal llamado core, lo tienen muy debilitado.

Hay textos muy interesantes sobre las similitudes entre basket y fútbol de Andrés Monje y Abel Rojas, que ahora está trabajando en la Real Sociedad. Ellos hablaban de táctica, de posiciones y espacios, pero no sé si puede haber similitudes físicas también. Por ejemplo, yendo un poco al tópico, similitudes entre lo que necesita un tirador hábil, ágil y veloz en baloncesto o un extremo rápido y habilidoso en fútbol.

Podrían tener ciertas características similares, pero hay que tener en cuenta que tanto un extremo como un lateral van a recorrer distancias mucho más largas. Y por eso las demandas que van a tener son diferentes. En fútbol alcanzan velocidades pico mucho más altas y en el baloncesto hay más aceleraciones y frenadas. Sobre este tema, por ejemplo, en el Sevilla tenemos a Luuk de Jong, delantero centro, que juega normalmente de espaldas. Este tipo de juego puede tener cierta similitud con el juego de un hombre interior en el poste bajo. ¿Se podría encontrar alguna similitud? Sí. Pero siempre hay que tener en cuenta las diferencias en el tipo de esfuerzos y desplazamientos entre ambos deportes.

Hablando del regreso del deporte tras el parón, tanto en fútbol como en baloncesto, ¿cómo has visto la adaptación de los deportistas a la situación? Ha sido un cambio radical en cuanto a número de partidos y días de descanso, excepto en equipos que ya jugaban competiciones europeas previamente. Y, además, en caso de lesión, el perjuicio era mayor, debido al número de encuentros que se podía a llegar a perder el deportista.

Me lo preguntaron el otro día y yo creo que una de las claves ha sido cuando no se ha atendido correctamente a lo que son las características del tejido conjuntivo de los jugadores. A nivel muscular se ha podido trabajar, pero a nivel de lo que es la unión miotendinosa, todo lo que son ligamentos, tendones y el tejido conjuntivo que engloba la fascia, ha sido clave. Los preparadores físicos que han trabajado en esa línea han sido capaces de minimizar el riesgo de lesión. En este caso, se hablaba de que iba aumentar la incidencia lesional, del riesgo que iba a ocurrir… ¿Ha habido lesiones? Sí. ¿Ha habido un aumento importante? No. Nosotros solo tuvimos una lesión traumática postconfinamiento, debido a que se le cayó un jugador de 95 kilos encima de la rodilla. Es decir, un accidente, como si te atropella un coche en un paso de peatones. Por eso creo que hemos hecho un gran trabajo.

Y hay otro punto importante. Hay equipos que han tenido un número elevado de lesiones, pero hay otros que no. Esto nos tiene que llevar a reflexionar sobre qué hemos hecho y por qué ocurre. Cuando se lesiona un jugador, si se lesiona solo o en una situación sin un golpe o traumatismo, debemos reflexionar sobre por qué se ha llegado a esta situación. Y eso es lo que, desde nuestra profesión, debemos hacer día a día para mejorar.

Has estado varios veranos con selecciones de formación FEB, no sé si se puede asemejar estos meses de junio/julio al trabajo que se realiza con esos grupos, debido al número de partidos, formato de competición y entorno. Aunque el asterisco del gran periodo de inactividad previo siempre vaya a estar ahí.

Ha tenido ciertas similitudes sobre todo en la parte de la Europa League. Hemos estado concentrados en Alemania. Te adaptas a entrenar, jugar, entrenar, jugar. Pero con la gran diferencia de que en un campeonato de selecciones el formato era 3 partidos en 3 días y un día de descanso, 3 partidos y 1 día de descanso. Aquí, sin embargo, jugabas y tenías 5 días de descanso. O en la Liga, que jugábamos y volvíamos a jugar a las 72 horas. La densidad de aquello era mayor que en estos formatos. Esto se puede hacer porque las demandas a nivel metabólico y a nivel músculo-tendinoso son muy diferentes entre lo que es el fútbol y lo que es el baloncesto.

Y para terminar, confiesa, ¿te has quedado algún recuerdo de la final de la UEFA Europa League?

Ehhh… Tengo alguno, tengo alguno (risas). Todo el mundo intentó tener algún recuerdo de ese momento porque fue muy especial, aunque el recuerdo más bonito es el cómo se ha competido, a los equipos con grandes presupuestos que se ha eliminado, Wolverhampton, Roma, Manchester United o Inter, y la gran familia que se ha formado en el Sevilla FC.