El análisis táctico de Marc Castillo tras el primer partido de la final

El Barça golpeó primero. Ingeniería táctica para sacar a Tavares de la pintura, y tratar de penalizar cerca del aro el hueco que dejaba el caboverdiano.

Se vió una agresividad calculada hacia el aro. Fijando a las torres gemelas, dieron el espacio necesario a los hombres preparados para recibir el balón doblado.

En un movimiento clásico de Chus Mateo esta temporada, plantó la zona 2-3. La ejecución del Real Madrid no fue óptima (véase el enfado de Paco Redondo en la primera secuencia) y el Barça explotó cada bisagra poco engrasada.

En momentos de cambio defensivo, estuvieron los azulgrana igual de incisivos fabricando las líneas de pase hasta el hombre con superioridad cerca del aro.

Y en esa suerte del abuso contra los pares más pequeños, estuvo imponente Kalinic. Trituró al poste bajo a todos los que se pusieron por delante, tanto para anotar como surtir a compañeros cuando atrajo ayudas.

En cuanto a Alex Abrines, fue incluso más relevante que Kuric sosteniendo el ataque del Barça a través de la salida de indirectos.

Atreviéndose incluso a tirar de bote sobre ventaja ganada.

Además, estuvo también para lo grueso. Muy valiosas estas posesiones extra que arañaron entre él y Oscar Da Silva cargando el rebote ofensivo.

Y para cerrar el choque, papelón de Satoransky. Construyó la ventaja que a la postre terminó resultando decisiva para decantar el partido con una secuencia muy sólida.

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