El vuelo de la Liga Endesa: ¿Cómo se juega ahora en España?

Hemos asistido al tercer estreno liguero más anotador de la era acb, únicamente por detrás de los de la campaña 86-87 (181,4) y la 85-86 (178,4). Y, con el paso de las semanas, el departamento de estadística ha tenido que seguir actualizando plusmarcas de anotación, valoración y asistencias, entre otros apartados.

Lo datos marcan una doble lectura, filosófica y matemática. Porque el reconocible estilo de la liga española ha desatado los números con el paso de las temporadas; y la creciente influencia de la estadística avanzada ha ido sumando adeptos a la causa de un baloncesto de más posesiones y canastas, de ataques cortos y ritmo alto. Un despliegue ofensivo con marcados puntos de inflexión dentro del recorrido histórico hasta llegar a los hitos actuales.

Después de resistirse a la tendencia de marcadores esqueléticos que instauró en los 90 la escuela balcánica de entrenadores, la acb fue perdiendo puntos con el avance de este siglo. Entre 2002 y 2012 solo una temporada alcanzó los 80 puntos de media general por equipo; y, en ese 2012, el dato se des- plomó hasta los 73,3 puntos. Sin embargo, desde ahí y sin interrupción, la producción anotadora de los equipos ha ido creciendo progresivamente. En solo nueve cursos, hasta la pandemia, el promedio pasó de los 146,7 puntos por partido a los 166,1, casi 20 puntos más de media por encuentro ya consolidados. En la Euroliga, la evolución ha pasado de los 150,4 puntos por partido a comienzos de la pasada década a los 161 de la temporada anterior.

No hay una fórmula del éxito, ni un estilo bueno o malo. No por jugar más rápido y a más posesiones ganas más partidos. Pero en las últimas temporadas hay una tendencia clara de muchos equipos de la acb a jugar a un ritmo más alto y eso hace que, a nivel estadístico, pasen muchas más cosas en los partidos”, explica Pedro Martínez, entrenador del Baxi Manresa, que en ene- ro alcanzará los 1.000 partidos dirigidos en la liga, frontera que sólo ha superado hasta la fecha Aíto García Reneses. “La estadística avanzada te permite contabilizar las posesiones y no solo los lanzamientos. Y te permite ver que hay equipos que tiran de media entre el segundo 12 y el 14 de la posesión, y otros entre el 18 y el 20. Y esa es una información influyente para preparar el partido y saber qué te va a plantear el rival”, desarrolla el técnico barcelonés.

Evolución constante

En la temporada 2009-2010, el Barça ganó la Euroliga en París anotando 86 puntos ante Olympiacos en la final. Pero ese curso, que acabó con el alirón del Baskonia 0- 3 ante los azulgrana, ninguno de los 18 equipos de la acb alcanzó los 80 puntos de media. Aquel año, el Barça acabó líder de la liga regular con 79,5 puntos de media, 58,5 tiros de campo y 22,8 triples lanza- dos, a un ritmo de 67,6 posesiones por encuentro. La temporada pasa- da, catorce años después, el Baskonia cerró la liga regular como líder con 91,5 puntos de media (con un 40,68% de acierto en triples), 65 tiros de campo y 30,5 triples lanza- dos, y 73,5 posesiones de media. El Real Madrid cerró las primeras cinco jornadas del presente campeonato como líder, con 96 puntos de media, 66 tiros de campo y 29,2 triples lanzados por partido, a un ritmo de 77,4 posesiones de media.

Y, entre medias de ese aluvión de datos, la histórica aparición de un equipo de época: el Real Madrid de Pablo Laso (2011-2022) que, con Sergio Llull, Sergio Rodríguez, Rudy Fernández, Jaycee Carroll…, revolucionó la idea de juego imperante, sacudió los guarismos y entró en la enciclopedia con un estilo de juego trepidante y atractivo. Un ideario que explica el propio Laso en su libro Ganar para contarlo: “Nunca he valorado el baloncesto en función de los puntos anotados o recibidos. Todo depende del ritmo del juego, del número de posesiones, del acierto… esto no tiene que ver con la defensa, sino más bien con la puntería pro- pia y ajena dentro de esa velocidad que cada equipo pretenda imponer. Si lanzas 80 veces a canasta, lo normal es que anotes más que si tiras 50. Es relativamente sencillo. Siempre he preferido ganar 95-90 que en la frontera de los 60 puntos”. En su momento de máximo apogeo, aquel Madrid fue el primero de la liga en atacar a un ritmo superior a las 75 posesiones por partido, a 14 segundos de media por posesión en su año de los récords (2013-2014).

Un año antes de la llegada Laso al banquillo madridista, la media anotadora del campeonato no alcanzaba los 74 puntos y solo en 6 ocasiones algún equipo superó la barrera de los 100 puntos. En nueve de sus 11 temporadas en el Madrid, el equipo blanco superó los 85 puntos de media por partido (con 94,1 como tope en la 15-16, con un 45,10% de acierto en triples) y la anotación general del campeo- nato no ha parado de crecer.

El efecto Laso fue calando más allá del Palacio de los Deportes y cada vez más equipos fueron incorporando esa idea. En campañas como la 2020-2021, 16 de los 19 equipos de aquel año superaron los 80 de media. Y a la temporada siguiente, en la 21-22, la aparición del Manresa de Pedro Martínez, con Chima Moneke, Ismael Bako y Sylvain Francisco entre otros, expandió definitivamente el atractivo de ese baloncesto intensivo a todos los escala- fones. “Se trata de adaptarte a los jugadores, a sentirte cómodo como entrenador con ese ritmo, a pesar de perder un poco el control de lo que pasa en la pista”, retoma el técnico del Baxi, antes de exponer datos significativos de su Manresa. “La estadística avanzada nos dice que en las últimas temporadas somos el equipo que juega a un ritmo más alto (77,6 posesiones por partido el curso pasado, 76,9 este). El mérito es que los jugadores com- pren la idea y la lleven a cabo. Hay cuartos, en los días buenos, en los que podemos tirar de media en el segundo 12 de posesión. No es todo el partido, porque también tenemos que trabajar sobre lo que nos deja hacer el rival”, cuenta Pedro Martínez. El curso pasado, el Baskonia de Joan Peñarroya, con Darius Thompson y Markus Howard como banderas, reenganchó también a lo grande a la parroquia del Buesa Arena. Apenas el exitoso Lenovo Tenerife de Txus Vidorreta y el Barça de Sarunas Jasikevicius, que ganó las Ligas 20-21 y 22-23 en la frontera de las 70 posesiones por partido, se salen de la norma.

En la temporada 20-21, los equipos superaron la barrera de los 100 puntos en 49 ocasiones; en la 21- 22, en 25; y en la pasada, la 22-23, lo lograron 50 veces (la mejor cifra en 27 años). Datos como ese explican que 8 de las últimas nueve temporadas estén entre las 10 de mayor valoración media de la serie histórica. Los triples y el ritmo alto de juego se han consolidado como fórmula dominante con el refrendo de la estadística avanzada. El resultado de una idea de la que participan prácticamente todos los equi- pos del campeonato. “Se ha perdido el miedo al fallo. En el baloncesto, el error forma parte del juego”, expone Moncho Fernández que, en su 13a temporada al frente del Obradoiro, ha vivido esta evolución del campeonato. “El mejor tirador de la liga siempre falla más tiros de los que mete. Y, a mayor número de posesiones, más exposición a los fallos y las decisiones incorrectas… pero eso se asume dentro de una idea global con la que crees que vas a lograr más beneficios”, prosigue el técnico santiagués, que analiza también la incorporación de la estadística avanzada al trabajo del entrenador.

Un baloncesto único

Esa atención hacia lo numérico nace de la reflexión del entrenador en relación a las características de sus jugadores; y a la incorporación de la tecnología, que permite medir todos los parámetros. Desde que empecé como técnico ayudante en la liga, allá por el año 2000, lo que más ha cambiado es el físico y las capacidades atléticas de los deportistas. Eso implica velocidad y potencia. La evolución física y la profundidad de las plantillas favorecen un ritmo mayor y un juego más intenso. Además, se están mejoran- do los porcentajes de acierto”, apunta el técnico del Obradoiro. “Eso, sumado a la categoría de la organización, la seriedad de los clubes y la calidad de plantillas, entrenadores, árbitros… hace que esta sea una liga de un nivel altísimo. El baloncesto que se juega en España es único y el spanish lifestyle también. Hay muchos jugadores que quieren jugar aquí por cómo se vive y cómo se percibe el deporte”, completa Moncho Fernández.

En la Liga Endesa se compite con una filosofía valiente y ambiciosa”, suma Himar Ojeda, arquitecto del Alba Berlín desde hace siete años tras más de una década de recorrido en la ACB como entrenador asistente y director deportivo. “Cuando empecé en el Gran Canaria se decía siempre aquello de ‘nosotros no podemos jugar de tú a tú al Barça, al Madrid o a equipos de gran nivel’ y había una fijación por la defensa. Eso con los años ha cambiado y ahora en la acb es muy difícil ver un partido de 65-53, como se vio entre Milán y Olympiacos en la 3º jornada de la Euroliga”, señala Ojeda, antes de desarrollar su análisis. “El nivel es muy alto, más que en ninguna otra liga, y, a través de la figura de los entrenadores, se proyecta una gran cultura de baloncesto. Hay mucho conocimiento y mucho trabajo. Y desde fuera se ve mucho más. La acb se ha mantenido sólida y ha mantenido el nivel en el tiempo a pesar de las crisis y las circunstancias y eso es por la cultura de baloncesto y por la categoría de los entrenadores”, subraya. Una idea que refrenda también Pedro Martínez. “Cambia el reglamento, los recursos, el físico de los jugadores, pero en la acb el nivel de los entrenadores es tan alto que nuestra propia evolución, para estar a la altura de la liga, es la que impulsa la competición”, señala.

La fortaleza de la Selección y de la liga se demuestra en el nivel en com- peticiones europeas y eso reafirma el prestigio. El estilo da vuelo a la potencia física y también da cabida a jugadores que se basan en el talen- to aunque no tengan físicos porten- tosos. No es un baloncesto de correr por correr. Hay una gran lectura y conocimiento del juego”, explica Ojeda para resumir la consolida- ción de la fórmula española. Un viaje en el que el baloncesto español ha cosechado además cuatro Euroligas, cinco Eurocup y cuatro BCL en los últimos quince años, con trece títulos continentales con siete equipos distintos (Real Madrid, Barcelona, Valencia, Unicaja, Gran Canaria, Tenerife y Burgos), que corroboran el vuelo de la competición española.

  • Reportaje elaborado con la ayuda de Marc Castillo y Ander Isuskiza