Entrevista a Ibon Navarro: fichajes, salida de Brizuela, plantilla actual…

Ibon Navarro

Allá donde juegue Unicaja, aficionados vestidos de verde y morado cantan el soniquete de “¡Ibon tiene un plan!”. El vitoriano le ha dado la vuelta como un calcetín a un histórico que, solo un año atrás, presentaba todas las dudas del mundo. Un cambio fulgurante que ahora toca estabilizar, quizá el paso más complejo, con las expectativas desbordadas. He aquí algunas de las claves de la ejecución del plan.

Antes que nada, cuénteme cómo fue acabar de vacaciones en el ibón de Plan.

Imagine. Había coña en Málaga con aquello y dije que iría. El caso es que se complicó, pero volviendo de Andorra para Vitoria con mi hijo decidí que podíamos pasar una noche allí. Un ibón es un lago de origen glaciar y Plan es el nombre de esa zona del Pirineo aragonés. Es un sitio realmente bonito y al que no es difícil llegar. Desde donde aparqué fueron 35 minutos y lo pudo hacer mi hijo. Es muy recomendable, de verdad.

Cómo cambia la vida en un año. Venía Unicaja de la peor temporada de su historia…

Y todo puede volver a cambiar en un sentido u otro. Lo que se trata es de saber que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Hemos hecho una apuesta por intentar mantener el nivel, quedándonos a toda la plantilla, salvo el tema de Brizuela. Pero con eso no vale, hay que hacer que el grupo crezca a muchos niveles para poder seguir compitiendo. Los demás han mejorado este verano y va a ser más difícil.

Dijo varias veces que el éxito había llegado demasiado pronto. ¿Es un arma de doble filo?

Evidentemente nadie podía pensar que el primer año iba a ser tan bueno. Te podías plantear que pasara en el segundo o tercero, y además fichando jugadores que te mejoraran el año anterior. Pero nos hemos encontrado con que todo encajó perfecto, que es lo ideal, a la primera. Al margen de que las expectativas a veces son un gran enemigo, mantener todo el grupo genera también que todo el mundo se acostumbre a ciertas cosas: todos saben cuándo el entrenador está enfadado y no puedes estar dos años entrenando igual… Tienes que seguir haciendo cosas para que el jugador se sienta retado, estimulado, mejore y no crea que todos los días son lo mismo.

Hay quienes sostienen que, por muy bien que vaya una temporada, siempre hay que tocar un par de piezas.

Este verano, en un clínic en Marbella, hablaba con Sergio Scariolo, Pablo Laso y Zeljko Obradovic sobre que no habían visto esto nunca. Claro, a mí no me iban a decir los contras, pero le veían muchos pros. Yo les preguntaba por lo malo, porque piensas que hay que cambiar al menos a uno, para modificar rutinas, apretar a los jugadores en esa posición… Al final lo hemos cambiado, pero no porque quisiéramos. A ver cómo va.

¿Veían venir lo de Brizuela o fue inesperado?

Yo tenía la teoría de que podía pasar esto en verano, pero no con él, sino con otro jugador. Fue una sorpresa. Se resolvió en 48 horas, pero no fue ni eso, porque cuando el jugador nos lo dice es porque ya estaba fuera. Si un club llama es porque el jugador ya ha dicho que sí. Hablé con él y estaba claro, además es que creo que él tenía que decir que sí. Pero no se acaba el mundo. El año pasado no vinieron dos jugadores de la idea inicial y pensamos que, si no venían, era porque no tenían que hacerlo. Si Darío se ha ido es porque no tenía que estar.

Kameron Taylor es un jugador distinto. ¿Espera un rol similar, o nada que ver?

No, es otra cosa. Es más sólido en todos los aspectos, mejor en defensa y rebote. No va a tener estas rachas anotadoras de Darío cuando entra en trance, que es imparable, pero creo que nos va a dar mayor regularidad.

Acabando con lo del bloque, ya conoce esa leyenda de que en Málaga se vive bien y algunos jugadores se acomodan. ¿Le preocupa?

Igual para seguir viviendo bien en Málaga lo que hay que hacer es hacerlo bien en el campo. Yo creo que es importante saber los valores que el equipo ha generado como propios. Y ninguno es el bienestar familiar de cada uno ni la comodidad. Son otras cosas en las que nos basamos: el compromiso y el saber que la camiseta pesa para lo bueno y lo malo. Hemos puesto un listón que será muy difícil igualar, pero tenemos que intentarlo.

¿Cómo de estructural era la renovación de Alberto Díaz? ¿Era por el jugador que temía?

No era él, tenía un año más de contrato y no pensaba eso. Acaba de ser pregonero de la Feria de Málaga, eso es lo que supone ahora mismo para la ciudad. No le digo ya para Unicaja, sino para la ciudad. No sé si es un deseo o una realidad, pero creo que será jugador de Unicaja hasta que se acabe su carrera.

Vamos con otro malagueño: Mario Saint-Supery ha firmado un contrato profesional a los 17 años, renunciando a las tentaciones de la NCAA. ¿Cómo piensa gestionar su situación?

Lleva ya un año metido en dinámica con nosotros, conociendo el trabajo del grupo y entrenando y mejorando con los compañeros. Lo más importante es ver que no partió en esta pretemporada de donde partió el año pasado, que venía del MVP del Eurobasket u16 y, a nivel de entrenamientos, estuvo por debajo de donde luego acabó. Ahora ha empezado como acabó, lo cual es un buen punto de partida. Si es capaz de asentarse y madurar, va a ser uno más. No importa la edad, sí el talento y que entienda cuál es rol. Pero el rol no es lo que él cree que puede hacer por el equipo, sino lo que el equipo necesita que él haga. Esto es muy importante y lo han entendido todos sus compañeros. Él debe entenderlo, aunque sea alguien ambicioso y con talento que puede hacer muchas cosas. Pero el equipo no es el instrumento para que él demuestre lo que puede hacer, sino para que él crezca haciendo lo que tiene que hacer para ayudar al equipo.

Pretemporada sin ‘1’ ni ‘5’. No parece lo ideal para llegar a la Supercopa.

Evidentemente, no. Ojalá a Alberto Díaz, Kendrick Perry y Melvin Ejim les vaya muy bien en la Copa del Mundo y vengan muy tarde. No es lo mejor, pero también es lo que es: la alternativa sería no tener jugadores en el mundial y tener peores jugadores, o no jugar la Supercopa. Las dos opciones son peores que la que tenemos. Hay que prepararse bien, sabiendo que la temporada es larga, y la Supercopa no deja de ser una competición importante sobre todo para el que la gana. Para el resto, es pretemporada.

Pero un título, y a Unicaja no le sobran.

Sí, está claro. Pero lo que hay antes del título no te permite prepararlo de una manera seria. Igual tenemos dos entrenamientos con todos antes de jugarla. Y aún así no creo que lleguemos todos, porque no creo que David Kravish, y ya veremos Yankuba Sima, vayan a jugarla. En todo caso, iremos con ilusión. A la Copa también fuimos con problemas y pudimos competir. Y ganarla. Es lo que hay que intentar repetir.

¿Piensa en toda esta disyuntiva FIBA/Euroliga? Unicaja apostó por FIBA hace un año, pero lo lógico es que algún día intente volver a la Euroliga…

Es evidente que la mejor competición europea es la Euroliga, pero es una liga privada y cerrada, con unas condiciones para jugarla. No siempre depende de ti. A partir de ahí, el club apostó por jugar una competición, la Basketball Champions League, que cada año es mejor y que a todos los niveles, poniendo en la balanza lo deportivo y lo económico, es más interesante y menos deficitaria que la Eurocup. ¿Que Unicaja, por estructura, prestigio e historia, podría jugar la Euroliga? Seguramente sí. Pero ahora no la juega, ya veremos en el futuro.

Bonus track: La tabla periódica del Unicaja

Desde su licenciatura en Ciencias Químicas, Gigantes propone a Ibon Navarro desvelar los elementos de la tabla periódica más acordes a algunos miembros de su plantilla. “¡El carbono sería Will Thomas!”, lanza casi sin pensar. “Por lo del Carbono-14”, ironiza. “Kendrick Perry sería el oxígeno, obviamente”, subraya, antes de proseguir la asignación. “Nuestro yodo sería Alberto Díaz, porque tiene isótopos curativos, pero también es altamente reactivo”, sonríe, señalando acto seguido a Nihad Djedovic como “el mercurio, por ser nuestro termómetro”. El químico vitoriano concede a Tyson Carter el rol del “nitrógeno, por su explosividad”, a Dylan Osetkowski ser “la plata” y a Tyler Kalinoski “el litio”. Más intrigante es con su único fichaje, Kameron Taylor, al que ubica en los gases nobles al asignarle “el xenón”. En ese momento, emerge en la conversación Augusto Lima, al que define como “inclasificable”, de forma similar a la respuesta al ser preguntado por Mario Saint-Supery: “este no es un elemento, sino un diamante, un diamante en bruto”, zanje. He ahí parte de los componentes con los que toca volver a hacer ciencia, o alquimia, en la Costa del Sol.

Foto: Mariano Pozo/ACB Photo

Artículo publicado originalmente en la revista Gigantes de septiembre de 2023 que puedes conseguir aquí