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Los extracomunitarios en la Liga Endesa: cupos, reglas y ejemplos

Los extracomunitarios en la Liga Endesa: cupos, reglas y ejemplos

Ponemos la lupa en la regla de extracomunitarios en España: cómo se desarrolla en otros lados, jugadores que la aprovechan...

Una de las situaciones de amplia discusión que rodean a la Liga Endesa es la repartición de las fichas para intentar compensar y equilibrar entre talento extranjero y talento nacional. Es una de las grandes reivindicaciones de la ABP, el sindicato de jugadores, en torno a su papel en la ACB. Se busca proteger al jugador español y limitar el impacto de un supuesto exceso de jugadores procedentes de otros lugares (sobre todo, extracomunitarios).

¿Las razones que se esgrimen para ello? Que con más oportunidades en una liga de nivel como la ACB se forma mejor y eso puede tener un impacto positivo en las generaciones que en presente o futuro defiendan la camiseta de la Selección Española, por lo que la FEB también aporta su opinión en las decisiones que se puedan tomar a este respecto. Desde la época de Eduardo Portela y José Luis Sáez se mantiene un convenio conjunto entre ACB y FEB para regular este tema, que ha sufrido pocas variaciones desde entonces. Los más desfavorecidos son, en este caso, los jugadores que no cuentan con pasaporte europeo o adherido.

La situación en España

La legislación ha ido evolucionando a lo largo de los años. La actual se apoya en las siguientes patas:

· Nacionales. Se exige un mínimo de españoles en los equipos para que puedan disputar los partidos de la Liga Endesa (no así de las competiciones continentales, donde varía mínimamente). En las plantillas de 10, 11 ó 12 jugadores, sin contar con que haya o no más porque en las convocatorias sólo entran doce, debe haber cuatro jugadores catalogados como españoles a efectos del convenio anteriormente mencionado; en las plantillas de 9 o menos, de haberlas, sólo harían falta tres nacionales. Ahora conviene aclarar cómo se cuentan: el jugador debe ser nacido en España, con pasaporte o jugador de formación para que su inscripción compute.

· Comunitarios. Son los jugadores con pasaporte de países regulados por la Unión Europea, que pertenezcan a FIBA Europa y que estén recogidos en el Acuerdo de Cotonú. En este último punto, en los ‘jugadores cotonou’ (que tiene que acreditar una vinculación familiar o deportiva con el país del nuevo pasaporte), es donde se centra la mayor problemática. Los comunitarios suelen ser mayoría en las plantillas, sobre todo de la Liga Endesa, por la obvia globalización del baloncesto.

· Extracomunitarios. Son los que no pertenecen a ninguna de las anteriores categorías. En un gran porcentaje, jugadores de América (Sur y Norte) que no tengan otro pasaporte adicional. En la Liga Endesa sólo se permite que haya dos en cada convocatoria oficial, aunque en la propia plantilla pueda haber más disponibles.

Aclaraciones:

· Jugador de formación. Es una baza importante para los equipos porque de aquí también pueden beber y contar en la columna de nacionales, de la que a veces se anda escaso. No es necesario que este jugador sea español aunque vaya a contar como tal a efectos de la Liga Endesa. El implicado debe haber estado al menos tres temporadas entre infantil y júnior en un equipo afiliado a la FEB, la que aporta las fichas para el registro y regula este apartado concreto.

· Jugador vinculado. Puede ejercer de sustitutivos de las fichas profesionales porque cuentan como cupo. Cada equipo de la ACB puede tener cuatro vinculados, que son, según la ABP, los que cumplan esto: «Los que, perteneciendo a la categoría sub-22 y hallándose en posesión de la correspondiente licencia con un club de división inferior de la ACB, hayan suscrito además un acuerdo de vinculación entre dicho club y otro de la ACB con el que también podrá ser alineado».

La situación en otros países

Estas restricciones no son las únicas en el mundo, hay otras ligas importantes que utilizan estos mecanismos para el mismo fin: el de tratar de proteger a los jugadores del país dándoles un espacio amplio y bien acotado en la competición principal.

· Turquía. Va cambiando el número de no turcos que se pueden fichar a lo largo de una temporada (ahora, 10) y los que pueden disputar un partido (ahora, 5).

· Inglaterra. Se rige, pese al Brexit, por la EEA: Área Económica Europea. Los que estén fuera del área serán extracomunitarios, claro. En su caso puede haber hasta cuatro jugadores extra en la plantilla pero sólo un entrenador en el ‘staff’ con esa procedencia.

· China. Además de fomentar los contratos cortos de no chinos ya que se pueden cambiar cada dos meses, entra una nueva regulación este año: se amplía el número de extranjeros que se pueden fichar (hasta 4) pero se reducen los que pueden ir a cada partido (sólo 2) y los que pueden estar en cancha (sólo 1).

· VTB. Está en proceso de cambio. En la temporada 2019/20 sólo se permitía que hubiera tres no rusos por cada equipo en los partidos entre clubes rusos, que son mayoría en este torneo. En la 2020/21 el límite, todavía por determinar, afectará directamente a los miembros de cada plantilla, no a los que estén o no sobre la cancha.

· Grecia. No se hacen distinciones entre comunitarios y extracomunitarios, sino entre griegos y extranjeros: en una plantilla de doce se deben tener, como mínimo, seis jugadores con pasaporte heleno, siendo las demás fichas utilizables para otros jugadores de cualquier tipo.

· México. En la LNBP, en la que siguen triunfando los técnicos españoles, se ha pasado esta temporada de tres a cuatro extranjeros permitido en un mismo plantel.

· Italia. Hay dos vertientes que son válidas: por un lado, tener a cinco italianos y a cinco extranjeros; por otro, tener a cinco extranjeros, cuatro extranjeros que no sean de Estados Unidos y tres extranjero que o sean de Estados Unidos o lleguen bajo el Acuerdo de Cotonú. Esto afecta a los premios que se reciben según la clasificación, ya que se recibe más dinero si se escoge la fórmula de 5+5.

Extracomunitarios ACB: casos prácticos

· El Baskonia menos español. Tres de los cuatro cupos con los que los vascos empezaron la temporada 2019/20 (hasta que se sumó el mallorquín Sergi García) no nacieron en España. Jayson Granger es de Uruguay aunque estudiara y se formara en Madrid; Ilimane Diop es de Senegal, aunque lleve diez años en la cantera del club de Vitoria; Tornike Shengelia es de Georgia aunque también se le considera cupo. El que sí lo es, Miguel González, tuvo una aportación ínfima: 39 minutos en la Liga Endesa durante toda la campaña. Es una estrategia tan válida como cualquiera, aunque igualmente llamativa, y que habla de las dificultades del mercado para encontrar jugadores españoles que puedan disputar la Liga y la Euroliga siendo un activo potente del club.

· Andy Panko y Marcus Slaughter. Estos dos jugadores tuvieron que pasar por el juzgado por tener pasaportes falsos de Guinea Ecuatorial. De hecho, se descubrió porque lo poseían que porque el número identificativo era el mismo. Los dos compartían agente y quisieron tomar la vía más rápida posible para tener un pasaporte comunitario (en este caso, por el Acuerdo de Cotonú). Se pidió cárcel para ellos por este hecho. Al Madrid, que había ganado la Liga aquel año, se le intentó quitar el título sin éxito por este hecho.

· El cambio del Estu para Europa. Es uno de los ejemplos que sirven para hablar del cambio de reglas que hay de una competición a otra. En este caso, de la Liga Endesa a la Champions League. Para cubrir las fichas nacionales que exigía la competición (5, en vez de 4) se tenían que hacer ajustes como éste, que se quedara fuera un habitual (como Sitapha Savané, al que le tocó en más de una ocasión) para que subiera un chico del filial (que solía ser Adams Sola, que ha jugado con España en categorías de formación).

Extracomunitarios ACB: ‘pasaportes forzados’

· Jaycee Carroll. Llegar a un gran club puede suponer que tengas que hacer el sacrificio, si quiere entender así, de tener un nuevo pasaporte para aliviar la cuenta de extracomunitarios del equipo. Carroll llegó al Real Madrid procedente del Gran Canaria en 2011 y desde ese mismo invierno estuvo buscando hacerse uno comunitario. Su opción fue Azerbaiyán, hubo obstáculos para que se lo sacara de primeras, Montenegro estuvo cerca de arrebatárselo y los azeríes terminaron dando el sí al nacido en Wyoming. Llegó a jugar la previa del EuroBasket 2013, pero nunca más se supo.

· Brandon Davies. Estaba en el Zalgiris y se debatía entre el Madrid y el Barcelona. Se le requería que llegara liberado de ese lastre que es la ficha de extracomunitario y el que apostó por ello fue el club catalán, al que no le importó que el pasaporte llegara de aquella manera. El país elegido fue Uganda. Davies viajó en verano al país para jugar unos partidos de clasificación para el AfroCan 2019 y se volvió con el visto bueno de la ACB pese a las quejas de algunos clubes.

· Deon Thompson. Después de su doble experiencia en Burgos y de haber estado en la Euroliga, a Thompson le llegó la oportunidad de volver al espectro europeo al fichar por el Unicaja. Pero se le presentó la idea de tener un nuevo pasaporte y mató dos pájaros de un tiro: lo hizo con Costa de Marfil, con la que además pudo disputar el Mundial de China. Contrasta con otro de los americanos ‘cotonou’ de la misma plantilla, Melvin Ejim, que sí tiene origen africano (Nigeria) aunque sea de Canadá.

· Justin Doellman. Su caso tiene una particularidad. El ex de Manresa, Valencia y Barcelona, ‘El Capitán América’, se quiso sacar un pasaporte válido para la Liga Endesa en 2016 pero consiguió uno de Kosovo. No era práctico para su fin porque no es válido al no ser un país reconocido por el Gobierno español, algo de lo que fue alertado más tarde. El proceso siguió su curso, jugó con la selección balcánica, pero el propósito se quedó a medio camino.

· Serge Ibaka. Uno de los casos más conocidos. Valdría el de Chuck Kornegay si lo ponemos en el contexto de la Selección Española, aunque el de Ibaka es más mediático y reciente. La FEB pidió de manera acelerada al Gobierno la nacionalización de Ibaka para que jugara el EuroBasket de 2011 y aquel año, sin paños calientes, se consiguió la nacionalización. Sólo había pasado tres años en España, de 2006 a 2009 entre Hospitalet y Manresa. ¿La anécdota? Que Pepe Blanco, el portavoz gubernamental que se encargó de de anunciarlo públicamente, confundió su apellido con el de una conocida vendedora de muebles (Ikea).

 

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