Hablamos con Carlos Suárez: «Si no me viese preparado para seguir jugando sería el primero en retirarme»
No está siendo un verano más para Carlos Suárez. Está siendo una montaña rusa de emociones, un verano intenso y emotivo para el ala-pívot. Primero, con su despedida del Unicaja, tras 9 años en el equipo malagueño. Y después, con su reciente boda. Ahora, ya de vuelta en Málaga, el de Aranjuez busca nuevo destino, con diversas propuestas y la posibilidad de jugar fuera de España por primera vez en su carrera. Una situación diferente para él a sus 36 años, que cuenta en esta charla con Gigantes.
Gigantes: Lo primero, ¿qué tal estás Carlos? ¿Dónde te pillamos?
Carlos Suárez: Estoy en Málaga. Ya entrenando, con un preparador de basket aquí, totalmente recuperado. Pensando en la próxima temporada y esperando que llegue algo que me guste y me motive. Que me ilusione para jugar.
Gigantes: Has dejado atrás todas las lesiones. Hasta ahora no habías vivido eso tan de continuo en tu carrera. ¿Cómo lo recuerdas?
C.S.: Hace dos años encadené una lesión tras otra, una más complicada que tardaba en cicatrizar y no me recuperaba del todo. El año pasado, en cuanto a lesiones, no tuve ninguna salvo la última en el Palau, en una zona diferente a las de las anteriores. Me encontré físicamente mucho mejor, hasta que tuve una pequeña rotura en ese momento, cuando quedaban pocos partidos. No tuvo nada que ver con la anterior, la de hace dos años. Esa sí fue una lesión rara. No terminábamos de encontrar qué pasaba y pensábamos que era más leve. No era normal tener tanta recaída y nos dimos cuenta tarde de que esa lesión era más grave y necesitaba más tiempo. Por suerte todo eso queda atrás.
G: Han pasado dos meses de tu despedida de Unicaja. ¿Lo has asimilado ya o qué sensaciones tienes?
C.S.: Se me va a hacer raro cuando vuelva al Carpena. Ha sido el club en el que más tiempo he estado como profesional. Es algo muy importante para mí: tengo casa en Málaga, mi mujer es malagueña… Pero todo tiene un final. Se acaba una época en Unicaja y se abrirá en otro sitio una nueva. Pero se hace extraño. Cuando vuelva a entrenar Unicaja, se me hará raro no estar en el Carpena.
G: En ese momento, ¿te llegas a plantear dejar el baloncesto y retirarte o todavía notabas ese gusanillo por jugar?
C.S.: Tengo ganas, me veo con capacidad de seguir jugando al baloncesto profesional. Si pierdo la ilusión o no me veo preparado, sería el primero que lo dejaría. No seguiría por seguir. Quiero seguir jugando, estar lo mejor posible físicamente, como la mayor parte de la pasada temporada, y poder afrontar un nuevo curso. Cuando cumples una edad, y lo noto hablando con compañeros veteranos, no tienes que mirar más allá de un año. Tienes que mirar año a año y cuando acabe la temporada, ver si estás bien físicamente.
G: La clave, en vuestro caso, entiendo que es tener esas ganas
C.S.: Eso es la ilusión. Y eso es lo principal para cualquier jugador. Tener bien la cabeza, el cuerpo y que quieras esa rutina. Viajes, despertarte, ir al cien por cien. Esa ilusión por competir y seguir.
G: ¿Te has planteado la opción de salir fuera de España si no te convence nada aquí?
C.S.: Sí, es algo que me atrae, vivir alguna experiencia fuera de España. Es verdad que la Liga Endesa es la mejor de Europa, pero es algo que no descarto. Si es algo que me ilusiona y me atrae, lo valoraré.
G: Y a nivel de jugador, ¿qué espinita te puede quedar? ¿No poder despedirte de tu afición? ¿Esa idea de jugar fuera?
C.S.: Al final me despedí del Unicaja ganando en el Palau, pero fue agridulce, claro. No me pude despedir de mi gente jugando. Esa espinita se me va a quedar. Esperemos que algún día pueda hacerlo. Cuando vuelva al Carpena, contra mi ex equipo, va a ser raro después de 9 temporadas.
G: ¿Por qué no funcionó Unicaja la temporada pasada? ¿Cómo lo explicas?
C.S.: Había un grupo de jugadores muy buenos, con mucho talento, pero que en un mismo equipo no funcionaron. Ya lo dije en la rueda de prensa. Veremos jugadores la próxima temporada en otros equipos que funcionarán mucho mejor. El baloncesto es un deporte muy rico, un deporte de equipo. Nos llevábamos bien, pero a la hora de jugar no conectamos y no fuimos un equipo sólido.
G: En esa puesta a punto de la que hablábamos al principio. ¿Cómo lo llevas? ¿cuánto tiempo llegas a parar y cuánto cuesta arrancar de nuevo?
C.S.: Ha cambiado mucho. Antes era diferente. Para un jugador de baloncesto, tres meses es muchísimo. Tienes que seguir entrenando. No puedes dejar tu cuerpo parado tres meses y pico. Y cuando tienes más años, el cuerpo te pide movimiento, no parar del todo. Es lo que intento hacer. Llegar lo mejor posible para cuando tenga que afrontar la pretemporada.
G: Tú mismo también has tenido que adaptar en tu juego, a medida que ha evolucionado tu carrera
C.S.: En el año 2015 tuve un cambio de posición, y cambió la forma de jugar. Es diferente el cuerpo y es diferente la parte mental. La madurez que tengo ahora no es la que tenía hace 15 años. Pero eso es la carrera de un jugador. Te tienes que adaptar a lo que te pide el equipo, el deporte y el propio entrenador. Estoy muy contento de la carrera que he hecho y espero físicamente poder afrontar la próxima temporada sin lesiones, porque creo que me queda por lo menos un año más de baloncesto al máximo nivel.
Foto: M.Pozo / ACB photo
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