Intrahistorias de una jugada clave: el cambio involuntario de Ivanovic que decidió la Liga en 2020

Intrahistorias de una jugada clave: el cambio involuntario de Ivanovic que decidió la Liga en 2020

Suelen decir los entendidos que este bendito deporte llamado baloncesto se decide en muchos casos por lo que ellos llaman “pequeños detalles”. Y seguramente no les falte razón. Con ello pueden referirse a alguna acción concreta del juego, como una pérdida o un rebote ofensivo en un momento clave, o a un balón desviado por un defensor que no aparece en la estadística pero que resulta fundamental para alterar el rumbo del resultado final -las famosas ‘deflections’-. O también pueden hacer alusión a la superioridad clara de uno de los equipos en un apartado estadístico cuando el resto de parámetros han estado muy igualados. Por ello, un duelo parejo se decidiría por “pequeños detalles”, como el elevado número de pérdidas de balón del equipo perdedor en un partido con rebotes y porcentajes igualados.

Sin embargo, a lo largo de los 40 minutos reglamentarios puede haber más circunstancias que resulten determinantes en el devenir de los acontecimientos, aunque a priori pasen desapercibidas para los ojos menos entrenados. Y precisamente una de ellas sucedió en la gran final de la Liga Endesa 2020 entre Kirolbet Baskonia y Barça, resultando a la postre determinante para el triunfo alavés que supuso, diez años después, el cuarto título liguero del club de Zurbano.

Los más intrépidos ya sabrán a qué nos estamos refiriendo, pero es bueno aclarar lo sucedido para que todo el público del baloncesto entienda por qué las cosas se dieron así y no de otra manera. Antes de centrarse en el grito de Luca Vildoza, en su puerta atrás a Kuric o en el magnífico pase de Achille Polonara, toca ir a esos “pequeños detalles. Observen lo que sucede nada más regresar del tiempo muerto de Dusko Ivanovic a 10.1 segundos del bocinazo final. Miren inicialmente a los oficiales de mesa y al árbitro Daniel Hierrezuelo, y posteriormente lo que ocurre justo antes de que el balón se ponga en juego y acabe con la finalmente decisiva canasta del base argentino, posteriormente nombrado MVP de la Fase Final ACB.

Habrán observado que la mesa ordena una sustitución no solicitada por Dusko Ivanovic. Pero, ¿por qué se produce el cambio que manda a Matt Janning al banquillo y pone en cancha a Polonara? Ciertamente, no es porque el alero americano tuviera sangre. El motivo es puramente reglamentario y aparece como tal descrito en el artículo 19.2.4 de las normas FIBA, según el cual, “un jugador que ha sido sustituido y un sustituto que se ha convertido en jugador no pueden volver a incorporarse al partido ni abandonarlo, respectivamente, hasta que el balón vuelva a quedar muerto después de una fase de partido con el reloj en marcha, a menos que el equipo quede reducido a menos de 5 jugadores en el terreno de juego o que el jugador que tiene derecho a lanzar tiros libres como consecuencia de la corrección de un error esté en el banco después de haber sido sustituido legalmente”.

Toca ahora traducir al román paladino ese párrafo de la normativa y aplicarlo a lo sucedido en La Fonteta el martes 30 de junio. Para entenderlo todo, hay que viajar un poco atrás, justo a la acción anterior al tiempo muerto de Ivanovic. Con 65-67 para Kirolbet Baskonia y 10.1 segundos de juego por delante –y este es un detalle crucial-, Pierre Oriola es objeto de falta y se le conceden dos tiros libres. Y justo antes de que el de Tárrega se sitúe en el 4’60, Dusko Ivanovic manda al banquillo a Matt Janning, reemplazado por Pierria Henry, probablemente buscando asegurar una mejor salida de balón con el base en el caso de que Oriola fallara el segundo tiro libre. Sin embargo, el pívot culé encesta ambos lanzamientos e iguala el partido, solicitando acto seguido Ivanovic el tiempo muerto que desemboca en la acción reflejada en el vídeo anterior, y tras el que Matt Janning vuelve a aparecer sobre la cancha. Por ello, al percatarse de la situación, los oficiales de mesa aplican el reglamento y avisan a Hierrezuelo para que vuelva a mandar al tirador baskonista al banco. Efectivamente, tal y como recoge el citado artículo 19.2.4, al seguir el reloj clavado en 10.1 segundos, Janning no podía volver a aparecer en el partido, pues había sido reemplazado justo antes de los tiros de Oriola, con el reloj ya a falta de ese mismo tiempo para la conclusión.

A partir de ese momento, entran en juego otros factores. El primero, que Ivanovic decide que sea Polonara y no otro quien entre por Janning. El segundo, los cambios defensivos en los azulgranas. Inicialmente, con el estadounidense aún en cancha, su defensor era Kyle Kuric, mientras que Cory Higgins se emparejaba con Vildoza. Pero tras el ingreso en pista de Polonara, Kuric se queda con el argentino, que ocupa exactamente la misma posición en la cancha que tenía Janning antes del parón. Además, Higgins y Oriola cambian su asignación, de forma que el español se empareja con Polonara y el ex del CSKA con Shavon Shields.

El resto ya es historia. Quizá a Svetislav Pesic le faltó cintura y capacidad de reacción cuando Polonara, autor de la asistencia decisiva, entró por Janning. Llamó mucho la atención no ver a Víctor Claver en esa situación, casi tanto como que no apareciera Thomas Heurtel en el siguiente ataque. Lo único cierto es que Vildoza –poco dado a esa acción de buscar la espalda, tal y como él mismo ha reconocido posteriormente- le sacó los colores a la defensa de Kuric con una puerta atrás decisiva que queda ya para la historia del baloncesto español.

Luz y taquígrafos sin duda para la canasta del marplatense, pero cabe reseñar también el factor decisivo en la resolución del campeonato que tuvo la correcta aplicación del reglamento por parte del equipo arbitral. Por ello entró Polonara en cancha y por ello el Barça cambió sin pretenderlo la defensa ideada por Pesic en el tiempo muerto. Los pequeños detalles, ya saben, aunque este caso nada tuvieran que ver con un aspecto estadístico del juego.