Entrevista a Álex Mumbrú y su etapa en Bilbao Basket: «Tocamos el cielo y el infierno»

Álex Mumbrú atiende a Gigantes desde Oklahoma. Acaba de llegar para entrevistarse con Isaiah Hartenstein, pívot alemán de los Thunder. En su nuevo rol de seleccionador, su vida ha cambiado mucho. Sigue volviendo a Bilbao de vez en cuando. Sin él, no se puede entender la historia del club. Ni la suya. Una relación intensa, muy emocional, que tocó los extremos. Le invitamos a revivir un viaje único.

Gigantes: Vamos al inicio. ¿Cómo es la llegada a Bilbao y qué recuerdas ahora?

Álex Mumbrú: Tenía alguna oferta de equipo importante de la ACB, salía del Madrid y Bilbao Basket me ofreció un proyecto en el que iba a crecer muy rápido, que íbamos a competir por todo, que podía haber buenos jugadores, que estaban haciendo un nuevo pabellón como era Miribilla y que aquí podía ser un jugador importante. Y al final, pues les creí y vine para aquí. Dije que no a las otras ofertas importantes que tenía de algún club relevante y decidí empezar un proyecto confiando en que íbamos a ir creciendo. No sé si era el primero, pero salir del Madrid e ir a Bilbao no era muy normal.

Gigantes: ¿Y cómo contarías a tus hijos todo lo que vivisteis en aquellos años gloriosos para que ahora lo entendieran?

Álex Mumbrú: Bueno, mis hijos son de Bilbao Basket, o sea, nacieron en Bilbao (risas).

Gigantes: Sí, sí, pero no se acuerdan de eso.

Álex Mumbrú: La verdad es que fue todo como una locura. Se crea Miribilla, se empieza a generar un sentimiento entre la afición y el equipo increíble. Se bautiza con el «efecto Miribilla». Se empieza a generar un gran cariño entre los jugadores y la afición en un pabellón nuevo. Empezamos a ganar partidos, hacemos que Miribilla sea imposible para los rivales y la afición siempre apretando. Y al final conseguimos algo histórico: poner contra las cuerdas a todo un CSKA para entrar en una Final Four. Lo dices ahora y piensas «pero, ¿qué locura es esa?». Nos metimos en la semifinal de la Liga ACB eliminando al Madrid en casa. Se podría decir que, para lo que teníamos, tocamos el cielo porque hicimos cosas increíbles con un equipo que competía, pero que tampoco éramos ni mucho menos de los mejores, ni de Europa ni de España.

Gigantes: En proporción, ¿crees que se ha vuelto a ver una machada así en el basket español? Ahora hemos visto explosiones de La Laguna Tenerife, UCAM Murcia, Unicaja… pero, ¿eso?

Álex Mumbrú: Es que era todo muy nuevo. Cumple ahora 25 años, imagínate qué joven es el club. De golpe, un pabellón nuevo y consigues meterte en una final de la Liga ACB. Dices «bueno, ¿qué más puedes pedir?». Y entonces, al año siguiente, como te metes en la final de la Liga ACB, en aquel entonces por méritos deportivos juegas la Euroliga, no por despachos. Te metes en la Euroliga y no solo eso, sino que encima pones contra las cuerdas al CSKA casi para ir al quinto partido.

Gigantes: Y ganando al Madrid, el partido contra Siena…

Álex Mumbrú: Me acuerdo del de Baskonia, que fue muy importante para nosotros. Les dejamos fuera de la Euroliga y nos metimos nosotros. Fueron años increíbles. Era como que volábamos y salía todo.

Gigantes: Tú has tenido una relación muy intensa con Bilbao. Ha habido momentos complicados, luego buenos, luego malos otra vez, luego buenos de nuevo. ¿Cuántas horas de sueño te ha quitado este club?

Álex Mumbrú: Tengo muchos recuerdos muy buenos por esa época en la que tocamos el cielo. Y luego, después, tocamos el infierno porque todo acabó con muchos meses de impagos. Yo era el capitán y durante muchos momentos tuve que hablar con la gente casi para que no se fuera del equipo porque no cobraban. Que confiaran en que algo pasaría…

Alex Mumbrú
Alex Mumbrú (ACB Photo / Arrizabalaga)

Gigantes: A eso no te enseña nadie, ¿no? A gestionar algo así.

Álex Mumbrú: No, no. Estuvimos en momentos muy extremos con muchos meses sin cobrar. No estamos hablando de uno, dos o tres meses, sino casi un año. Imagínate, empiezas a jugar con unos compañeros, cobran el primer mes y luego ya no vuelven a cobrar. Fueron momentos muy complicados porque, aparte de intentar ganar partidos, había esa presión extra.

Gigantes: ¿No te parece que ahora todo eso suena ya como muy lejano ya, como si estuviera lejísimos en el tiempo por suerte?

Álex Mumbrú: Sí, al final descendimos y fue como una crónica de una muerte anunciada. Estirar, estirar, estirar… Aguantando, intentando luchar, haciendo lo imposible, nos metíamos en playoffs sin saber cómo. Y de golpe, descendimos. Fue en el año de mi retirada, además. Pero realmente lo pienso y creo que la salvación del club fue el descenso.

Gigantes: Explica esa teoría.

Álex Mumbrú: Sí, poder empezar de cero. La directiva que está ahora lo cogió, pudo empezar de cero, fue poco a poco, sabiendo de dónde veníamos. Y algo superimportante es que la afición supo asumir dónde estábamos, sufrir con nosotros en la LEB y volver a la Liga Endesa. La gente asumió que hacía unos años estábamos jugando una final de la Liga ACB. Y que no solo llenaban el pabellón cuando se ganaba, sino también cuando se perdía. No todo el mundo puede decir eso.

Gigantes: ¿Tú sigues pensando que el mejor activo de Bilbao Basket es su afición?

Álex Mumbrú: Sin duda. El activo de Bilbao Basket es su afición, su gente y su manera de vivir el baloncesto día a día. Y haber pasado por el cielo y el infierno te une más. A mí me pasó. Muchas veces pude irme, pero sentía que si lo hacía, traicionaba algo. Axel (Hervelle), Raül (López) y yo decidimos quedarnos. Fue un poco síndrome de Estocolmo.

Gigantes: Cuando sales de Bilbao, después de tu etapa como entrenador, después del descenso y el ascenso, ¿tienes ya la sensación de haberte ido en paz?

Álex Mumbrú: Realmente me fui sin ninguna oferta. Creía que ya había acabado mi ciclo, que oye, a lo mejor había acabado antes, pero que había acabado un ciclo. Me sentí culpable del descenso porque estaba en el equipo, tuve la suerte o la confianza, por toda la directiva, de que fuera yo el que llevara el proyecto, a ver si podíamos subir a la Liga Endesa. Ahora da cuenta mucha gente de lo difícil que es volver, pero subimos, volvimos a Europa… y creo que hubo un momento que pensé, ostras, la gente igual ya se cansa de mí.

Gigantes: ¿Tienes la sensación de que la gente se cansa antes de los entrenadores que de los jugadores? ¿O no es así?

Álex Mumbrú: Sí, seguramente los jugadores, al final, son algo más bonito, porque metes una canasta, la gente lo celebra, ¿no? Y los entrenadores, pues al final… es el discurso, el que sale siempre a hablar, cuando se pierde…Yo llevaba muchos años en Bilbao y yo creo que ya que me quedaba un poco en paz con lo que había hecho. A mi gente más cerca se lo decía a veces. “Creo que la gente ya se está cansando de mí aquí, estoy siempre, ¿no? En todos lados. Que si en la rueda de prensa hablando, que si luego los jugadores no sé qué, que si luego el siguiente partido… Ya tocaba. Yo creo que una de las grandes cosas, si yo quería seguir teniendo cariño a Bilbao y que Bilbao me siguiera teniendo cariño a mí, era saber el momento de irse, ¿no? Y creí que era el mejor momento.

Gigantes: ¿Hay algo por ahí que digas, joder, ¿esto no se contó lo suficiente o no se acuerda la gente de esta historia?

Álex Mumbrú: Hubo un capítulo muy importante del club y es cuando estamos fuera de la Liga ACB, el club desaparecía… Y hubo gente de la directiva, que siguen hoy en día, que hicieron de todo. Pero de todo, por salvarlo. Coger el coche, bajarse a Madrid, haciendo por el camino papeles… Para que el club no desapareciera. Avales, dinero de donde fuera… El club estaba totalmente muerto. Y realmente lo ves así, lo piensas ahora, y te hace ilusión, ¿no?

Gigantes: ¿Cómo de mal lo llegaste a ver?

Álex Mumbrú: A veces, cuando hablan de un enfermo, se dice, “estaba en la UCI y se resucitó.” No, yo creo que no, que el club no estaba en la UCI, que ya había muerto, Y no sé qué pasó… Bueno, sí que la gente que… que la directiva hizo maravillas para que no fuera así. Y la afición no falló. Los momentos más difíciles son los que más te unen.

Gigantes: Y de esos momentos muchas veces no hay fotos…

Álex Mumbrú: A veces me acuerdo de una persona muy importante dentro del Consejo Superior de Deportes, que me dijo: “Pero Alex, ¿por qué no te vas y te olvidas ya de esta historia? ¿Por qué no os vais y ya está, se acabó? Yo creo que si nos íbamos nosotros, si nos rendíamos los que teníamos más deudas, se habría acabado en ese momento. Pero sentíamos que no podíamos hacerlo. Que no podíamos dejar eso así. A veces haces cosas que no sabes por qué las haces, pero las haces. Y ahora me alegra ver que todo ese viaje compensó totalmente. Yo soy del Bilbao Basket. A veces a los jugadores les cuesta decir de qué equipo son. Yo siempre diré que soy del Bilbao Basket.

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