¿Por qué conectan tan bien los argentinos con el Baskonia? Las interesantes palabras de Luca Vildoza

¿Por qué conectan tan bien los argentinos con el Baskonia? Las interesantes palabras de Luca Vildoza

Luca Vildoza es uno de los jugadores más importantes del TD Systems Baskonia. Y el último MVP de la Final de la Liga Endesa, que devolvió a la gloria al club vasco. El base argentino, subcampeón del mundo con su país el pasado año, ha valorado diferentes temas en una entrevista para la Federación Argentina.

En uno de los mejores momentos de su carrera, el director de juego del club vasco cuenta, a sus 25 años, cómo está llevando la temporada, la clave de la conexión entre Vitoria, como ciudad, y los jugadores argentinos, o la dieta que le ha hecho evolucionar en su estado físico.

Sobre su momento de forma, tras ser MVP de la Final de la Liga Endesa

«Ese premio me dio la confianza para empezar una temporada de una manera distinta, con una mentalidad diferente, como para volver a demostrar que el MVP no fue sólo ese día… Y esta temporada, la verdad, me siento cómodo, siendo un pilar del equipo, sabiendo que Dusko me da esa responsabilidad, me lo hace saber en cada juego y cada práctica. Por eso estoy realmente contento, disfrutando del momento que estoy pasando, sabiendo que en el deporte hay altos y bajos, y cuando te toca la buena, hay que disfrutarlo. Dusko nos dio la responsabilidad, a Henry y a mí, como bases, de ser los pilares del equipo. Me siento cómodo en ese rol, sabiendo que tengo libertades pero, a la vez, que estoy en un club que exige. Disfruto estar jugando en el nivel que lo estoy haciendo hoy»

La relación de Vitoria con los jugadores argentinos

«Yo creo que es más un tema deportivo. El público en Vitoria se siente identificado con el carácter del jugador argentino, algo poco habitual en Europa. Creo que a ellos les gusta ver cómo nos sacrificamos por el otro, el intentar ganar como sea, el poner un poco más, aunque tengas una lesión… A ellos les gusta que nos sacrifiquemos por el club, lo vieron en los primeros argentinos hasta yo que soy el último. Y realmente se disfruta mucho el cariño que te dan. Yo estoy muy cómodo, disfruto la ciudad donde todo está cerca, el idioma me ayuda también y la seguridad que tiene. Y es algo que tomo en cuenta para quedarme, aunque digan que es aburrida o el clima no ayude… A mí no me gustan las ciudades grandes, yo la disfruto»

Una dieta estricta… la clave del cambio físico

«Es una dieta muy estricta, dura para el que no la hace. Yo, por caso, en Quilmes no lo hacía cuando estaban en mis primeros procesos con la Selección y cuando estaba concentrado, lo sufría. Me moría de hambre. Una vez recuerdo que me escapé a un McDonald’s y Paulo Maccari, en la Selección, se enteró y se enojó mucho. Eso me hizo cambiar el chip»

«Básicamente es comer dos veces al día, sin desayuno ni merienda. Se puede tomar un café, un té o un mate, pero nada más, sin comer, es como pasar esos momentos. Me costó adaptarme, como dije, pero es una dieta que una vez que me acostumbre, me cambió mucho. Yo pesaba 87 kilos cuando llegué a España y ahora estoy en 77, sintiéndome muy bien. Estoy más flaco, pero no perdí fuerza y potenció mi rendimiento. Lo único es acostumbrarse. Y no soy el único. Los mejores ejemplos son Facundo Campazzo y Luis Scola. Uno es un jugador distinto desde lo físico y el otro sigue vigente en el máximo nivel a los 40 años»

Sobre su famosa jugada ante Tavares…

«Nunca lo había hecho. Sabiendo que me sentía bien físicamente, mejor, pensaba que podía ir arriba con más facilidad buscando una bandeja. Y así empecé a atacar el aro… Pero, cuando la hice por la primera vez ante Tavares, me sucedió que me cerró el camino y tuve que inventar algo. Como salió tan bien quedó como si hubiera sido una jugada entrenada hace mil años. La improvisé y salió bien. Por miedo la hice. Por miedo inventé una jugada nueva (se ríe). Parece que está entrenada, que la hago hace mil años, pero nada que ver. Es un recurso bueno, pero en el momento que los pivotes se den cuenta que amago todo el tiempo, me la voy a comer».