«Saneme, una mirada diferente», por Piti Hurtado
San Emeterio ha anunciado su retirada. Piti Hurtado ha escrito esto en forma de homenaje
«Omnes vulnerant, postuma necat»
Todas hieren, el 30 de Junio mata. El tiempo y su fortaleza inexorable, eso es lo que hemos sentido los últimos días con las retiradas de Felipe Reyes, de Vassilis Spanoulis, de Nikos Zisis y por último, de Fernando San Emeterio.
La última fecha de Junio es el antes y el después de los contratos que expiran, de las carreras que están en duda si asomarse al mercado o soltar amarras para sentir que se acabó. Siempre se ha dicho que los jugadores no se retiran, que es el mercado el que te dice adiós. Con ausencia de ofertas o con proposiciones poco motivantes.
En el caso de Fernando San Emeterio no sabemos cual de las opciones ha sido, pero si queremos creer que con sentido crítico, con capacidad analítica de hombre acostumbrado a sopesar pros y contras en la compra de productos financieros ha tomado la opción de la despedida porque sabe como va a ocupar su tiempo a partir de ahora.
Jugador criado deportivamente en provincias, con la riqueza que eso aporta, con la dificultad que tiene, sin pasar por las grandes canteras, muy pronto se le vieron hechuras físicas de senior y capacidad física importante. Hubo varios “Saneme” a lo largo de 20 años en la élite española y europea, con distintos físicos, con la capacidad para aligerar peso, con la capacidad de saber elegir su protagonismo en la pista, con la sabiduría de dar los pasos correctos sin pisar baldosas que estuvieran sueltas y sonaran demasiado.
Fernando San Emeterio firma una carrera de jugador ganador, de medallas y títulos. La gran mención de ganar la Liga ACB en dos clubes diferentes, siendo elemental y sin haberse puesto la camiseta ni del Real Madrid, ni del Barça. Rara avis de sonrisa inteligente.
A lomos de un baloncesto que se quiso etiquetar de poco tiro exterior, supo leer tantos partidos desde el banquillo para salir y aportar lo que su equipo necesitara, incluso tiro exterior a llegada de transición. Equilibrio personal que abrigaba a tantos compañeros faltos de madurez. Un gran aprecio de sus camaradas de Selección, por su capacidad de adaptación a un grupo tan brillante en el juego. Heredó de Berni Rodríguez esas cualidades de hombre fuerte en su club y jugador preparado para lo que se necesitara en el equipo nacional. Cuando se nos llena la boca de la palabra humildad, o de la palabra valores, siempre hay que fijarse en quienes no las usan pero militan en un equipo sin estridencias pero con eficiencia. San Emeterio con España fue importante, si esto sigue siendo un deporte de equipo.
Valladolid, Girona, Vitoria, Valencia. Ciudades manejables para un baloncestista que de la potencia inicial en la penetración consiguió mejorar cada temporada en lectura de juego, en tiro exterior, en empuje de balón. Su 2+1 indeleble para ganar una Liga imprevista contra un gran Barcelona, los títulos de la cultura del esfuerzo vestida de naranja, la complicidad con Marc Gasol y su paso por el casco antiguo de Girona, los recuerdos adolescentes de una Pucela que siempre ha sido baloncesto. Voz autorizada en vestuarios cada vez más cambiantes.
Fernando San Emeterio se va a su casa con dos títulos de Campeón de Europa de Selecciones. Más que Tony Parker o Dirk Nowitzki, que mira que lo intentaron. Un dato que parece random pero que destaca el juego de equipo, el pase extra, la importancia de que los que vayan a jugar menos sepan cómo jugar. Saber estar en la cancha y saber estar sentado.
Saber llegar, saber jugar y saber irse a tiempo. Mucha clase, San Emeterio.
Este mes, tu revista llega con una portada doble: la vuelta de Space Jam y el título del Barça campeón
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— Gigantes del Basket (@GIGANTESbasket) June 29, 2021