Simon Birgander cuenta cómo ha sido su recuperación. Hablamos con el pívot de UCAM Murcia
Hasta el 10 de diciembre, Simon Birgander era uno de los principales candidatos ―si no el mayor― a ser MVP de la Liga Endesa. Acumulaba actuaciones ‘Borchardtianas’, con siete dobles-dobles en puntos y rebotes en doce partidos, que le hacen seguir liderando el ranking de valoración de la competición (21’1 créditos de media). Pero ante Valencia Basket su tobillo se quebró. Y aunque pudo ser mucho peor, la incertidumbre emergió en el peor momento.
- Artículo publicado originalmente en la revista Gigantes de febrero de 2024 que puedes conseguir aquí
Imagine el lector la escena de Simon Birgander (14’1 puntos y 9’3 rebotes de media en la presente temporada) paseando por Murcia en silla de ruedas con la ayuda de su pareja, mientras algunos aficionados piden fotos al ídolo caído temporalmente. Entre horas y horas de fisioterapia, y protegido por una aparatosa bota Walker, a la gran sorpresa de la temporada no le queda otra que mover así sus 209 centímetros. “Con muletas me cuesta un poco más”, reconoce quien ya sabe que se perderá una Copa del Rey en la que ha sido pieza crucial del billete de UCAM. Sin embargo, confía en llegar a tiempo a la recta final del curso e intentar disputar el playoff.
Antes de la lesión, ¿eras el MVP?
Simon Birgander: (se para unos segundos y sonríe). No lo sé… Estaba jugando muy bien en un equipo que iba muy bien. Sí que tenía la mejor valoración, pero no creo que el MVP sea solo eso. No sé si el mejor, pero sí era uno de los mejores de la liga.
Para aspirar al premio hay que jugar al menos el 50% de partidos. Llevas 13, tendrías que jugar cuatro más.
Simon Birgander: Creo que los jugaré aún. Pero otra cosa es si la gente me va a votar si solo juego 17 partidos. Veo muy difícil ser MVP jugando solo la mitad de la temporada. Distinto sería si puedo jugar jugar 20, o 25.
¿Cómo estás?
Simon Birgander: Bien, no hay otra que acostumbrarse a la bota, pero me siento bien.
¿Plazos?
Simon Birgander: ¡Uff! Muy difícil. Hago cada vez más trabajo con el pie en el gimnasio y con los fisios, pero mínimo creo que dos meses más ―la entrevista se hace a mitad de enero―. Nunca se sabe, pero algo así.
¿Cómo vives el momento de su equipo? Ganar al Madrid, el sorteo de Copa… ¿Te cuesta disfrutar?
Simon Birgander: A veces un poco. Cuando jugamos en la cancha del Obradoiro y nos clasificamos para la Copa, estaba un poco triste. Veía toda esa felicidad y yo estaba solo en casa viéndolo por la tele… La victoria ante el Madrid sí la viví con intensidad, porque estaba con el equipo y eso es distinto. En la Copa no creo que esté triste. Sé que es muy chulo jugarla, llevo unas cuantas y me apena no poder hacerlo con UCAM, que sería la primera, pero como estaré allí, eso me animará.
¿Te sorprendió tu nivel?
Simon Birgander: Sí, la verdad es que sí. Esperaba mejorar porque sabía que iba a tener un rol superior y más libertad en el juego. Pero no pensaba que fuera ir todo tan bien.
¿Cuáles fueron las claves?
Simon Birgander: Mis compañeros, el entrenador y mi confianza. Pero todo esto es uno: siempre me han dado balones, sin importar si fallaba. Igual que Sito Alonso. Recuerdo en Bilbao, que fallé los cuatro primeros tiros y me dejó en la pista. Me dijo “estás haciendo un gran trabajo en defensa y no pasa nada si fallas, porque al final vas a meter, sigue tirando”. Y pasó. La confianza es muy importante para cualquier jugador y la he notado mucho.
¿Ha habido también mejora física?
Simon Birgander: Creo que estoy como el año pasado, a un nivel parecido. Antes me costó un poco tras alguna lesión, pero no veo gran diferencia en mi físico respecto al de la temporada pasada.
¿Supiste que era grave al momento?
Simon Birgander: De inicio pensé que había algo como para estar fuera 4-6 semanas. Un esguince fuerte. Pero en la resonancia magnética vieron que el hueso estaba un poco afectado y que había que entrar a quirófano. Una vez dentro, lo mejor era tocar el ligamento también, pensando en el futuro. Ahí supe que sería más, pero también me dijo el doctor que tuve suerte de llevar un ‘tape’ muy fuerte el día de la lesión. Sin él, tal y como cayó el pie, podría haber sido mucho peor.
¿Cómo fue lesionarse en tu mejor momento?
Simon Birgander: Es duro. Muy difícil. El equipo estaba muy bien. Fueron días tristes, aunque mi novia y mi niño me ayudaron mucho a no darle muchas vueltas a la cabeza. Pero era difícil. Por ejemplo, no podía dormir en mi cama, porque es un poco corta y el pie con la bota pesa mucho, así que me ha tocado dormir en el sofá, que es más grande. Y han sido muchas noches solo, dándole vueltas a la cabeza, que si el MVP, que si al menos el quinteto ideal… Te comes mucho la cabeza. No he llorado, pero sí he estado un poco frustrado.
Permíteme. ¿Cómo llegaste al baloncesto?
Simon Birgander: Mi padre jugó, pero yo solo le recuerdo con los veteranos. Empecé en el fútbol ―defensa central primero y atacante después―, me gustaba más. Pero un verano, a los 13, crecí unos 15 centímetros, y me empezó a costar por la coordinación, así que empecé a olvidarme de ser Henrik Larsson y a jugar más al baloncesto. A los 14-15 entré en el instituto con la idea de ser ingeniero y dejé todo el deporte porque era muy absorbente, había muchas matemáticas y todo eso. Pero fueron solo tres meses, y cambié a estudios de economía en una escuela de formación más deportiva. En Suecia el instituto son tres años, pero en esta escuela de Helsinborg, la Filbornaskolan, son cuatro porque hay muchos deportistas de nivel y se dedica mucho tiempo a entrenar para poder alcanzar el profesionalismo. Allí estudiaron Henrik Larrson o Malte Moregardh (palista), y allí empecé a hacer más baloncesto.
¿Los del baloncesto erais los raros?
Simon Birgander: Un poco. Nos decían que dónde íbamos a llegar. Había tenistas, palistas, futbolistas… decían que no íbamos a ganar nada. Vale, solo yo he llegado a algo de los de mi escuela, pero ahora el baloncesto ha crecido mucho en Suecia.
Continua.
Simon Birgander: Allí entré en el Helsinborg, el primer equipo de mi ciudad, aunque el primer año solo en el filial. En el verano de 2015 ganamos en Austria el Eurobasket u18 de división B y pasé al primer equipo del Helsinborg en la segunda sueca. Empecé a hacer triples dobles, algún cuádruple doble y algún partido de 60 de valoración y me llamaron varios agentes y uno me ofreció venir al Clavijo a jugar en el EBA y el Oro. Me costó dar el paso, pero viene con mi familia a ver el club y la ciudad y me decidí.
Así que pasa año y medio entre que dejas el deporte hasta que estás en otro país.
Simon Birgander: Mi madre siempre dice que todo fue muy rápido…
Y no es un camino recto hacia la elite: un chaval sueco en La Rioja.
Simon Birgander: Los primeros meses fueron duros. Entrenaba muchísimo: físico por la mañana y luego, por la tarde, con el Oro. Y el EBA también tres veces a la semana. Acababa muy cansado, pero me gustaba y disfruté de poder jugar con el EBA. Tenía un compañero, Daniel Cenea, cuya familia me acogió como uno más en Navidad, fin de año, Reyes… Eso me ayudó a adaptarme. La segunda temporada ya fue solo en Oro y tras ella empezaron a llamar los clubes ACB.
¿Cuál más aparte del Joventut?
Simon Birgander: Andorra, Barça…
¿Y por qué la Penya?
Simon Birgander: Porque era el camino perfecto para un joven. Allí mejoré mucho tácticamente, pero fue un gran impacto que mi primer año solo jugué en el primer equipo, teniendo solo 19. Fue muy complicado, la temporada en la que casi desaparece el club, pero cuando llegó Carles Durán al final empecé a jugar más y creo que aporté para conseguir la permanencia. Luego he compartido equipo con pívots de mucho nivel como Marko Todorovic, Alen Omic o Ante Tomic, con el que he estado tres años y me ha enseñado mucho. En la Penya te ayudan a pensar en baloncesto. Mejoré mucho el ‘basketball IQ’.
Buena tripleta. Has hablado mucho de la sombra de Tomic, pero ¿con qué te quedas de cada uno?
Simon Birgander: De Tomic, el pase. Y el no jugar con prisa siempre, sino ser capaz de tranquilizarte y decidir qué hacer en el momento exacto. Juega siempre al ritmo que le interesa. De Todorovic, lo rápido que se mueve en el poste bajo, donde es muy difícil de defender, y el tacto que tiene para anotar. Y de Omic, el rebote ofensivo, es realmente bueno en eso.
Volvamos al UCAM. ¿Te ha sorprendido el equipo?
Simon Birgander: No. Estamos donde pensaba. Sí que empezamos mejor de lo esperado, porque éramos muchos nuevos, pero veía que teníamos talento y una plantilla muy larga como para aspirar a esto. Hay jugadores que podrían jugar muchos minutos. Simplemente no es así porque somos muchos. Y en casa somos muy buenos.
¿Notaste un mayor ritmo que en el Joventut?
Simon Birgander: Un poco, pero para eso está la pretemporada (risas). Me gusta correr, jugar rápido y a este nivel. Es muy divertido y lo hace más fácil.
Y ahora, ¿volver cuanto antes o al 100%? Siempre es difícil decidir.
Simon Birgander: Lo mejor es tomar el tiempo necesario para estar al 100%. Las prisas no son buenas, y más para los pívots. Conozco a jugadores que lo han pasado mal por volver rápido. El objetivo claro es estar al mismo nivel que antes de la lesión.
El Eurobasket, una sorprendente “obligación”
Que Suecia ha sido una comparsa en el panorama baloncestístico global a lo largo de su historia es una obviedad. Nunca jugó una Copa del Mundo, solo una vez los Juegos Olímpicos ―en 1980, como invitada para reemplazar a Estados Unidos tras el boicot decretado por Jimmy Carter por la invasión soviética de Afganistán― y la mayoría de sus diez Eurobasket, en los que jamás pasó de la undécima plaza, suenan añejos: cinco antes de 1969 y solo dos en el siglo XXI (2013 y 2003, este por ser anfitriona). Sin embargo, la evolución del baloncesto allí es notable. “Hace poco leí que es el segundo deporte con más licencias, solo por detrás del fútbol y por delante del hockey hielo, lo nunca visto”, sorprende Birgander. Aunque “la liga es de un nivel moderado aún, sin mucho dinero y con solo nueve equipos”, el pívot del UCAM avisa de que, en la diáspora, Suecia empieza “a tener mucho talento”. Recuerda a compatriotas que están “no solo en la Liga Endesa, como Tobias Borg o Ludde Hakkanson jugando muy bien”, sino que añade a los que se van forjando en Estados Unidos, como “Bobi Klintman (exWake Forest, ahora en los Cairn Taipans de la pujante liga australiana), Elliot Cadeau (North Carolina) o Pelle Larsson” (Arizona) y por supuesto al veterano Jeff Taylor (BC Wolves).
“Antes los jugadores de la selección estaban en la liga sueca, ahora no es así y eso ayuda a que la gente vea que puede llegar a donde estamos nosotros y creo que por eso hay tantos chavales jugando”, presume Birgander sobre un escenario nuevo en el que, para él, regresar en 2025 al Eurobasket es, directamente “una obligación”. Suecia buscará el pase ante Alemania, Montenegro y Bulgaria ―las tres mejores se clasificarán― y, aunque por su lesión se perderá la ventana de este mes, el de Helsinborg es optimista. “Confío en que ahora podamos ganar al menos uno y en que nos clasifiquemos. Tenemos muy buen equipo y, para mí, sería un fracaso no estar”, zanja. Palabra de MVP.
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Foto: J.Bernal / ACB Photo
