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La triste retirada de Vitaly Potapenko dando la espantada en el Estudiantes

La triste retirada de Vitaly Potapenko dando la espantada en el Estudiantes

Uno de los finales más absurdos de una carrera como jugador: Vitaly Potapenko llegó y se fue por la puerta de atrás

En la temporada 2007/08 el Estu pasó por uno de los momentos más difíciles de aquella década. Tras haber llegado a la final de la ACB en 2004 y haber probado de nuevo las mieles de codearse con los mejores de Europa, y teniendo en cuenta que seguiría hundiéndose años después con dos descensos deportivos no materializados, lo pasó mal en aquella campaña. Muy mal. Mariano de Pablos (que hoy triunfa como técnico de la cantera del Real Madrid) se había destapado como la esperanza del banquillo, pero terminó destituido por los malos resultados. Velimir Perasovic, que el año anterior había sufrido una angina de pecho, iba a ver sus pulsaciones de nuevo alteradas como técnicos elegido para evitar el desastre. Tras mucha angustia y un partido definitivo en León, que no ha vuelto a la máxima categoría desde aquello, MMT Estudiantes permaneció… Todo ello con la sombra de un ucraniano, Vitaly Potapenko, que sobrevolaba las cabezas de plantilla, directivos y aficionados.

La planificación de aquel plantel no funcionó. Hubo salvación, pero a regañadientes y con ese punto como claramente negativo. El juego interior, si especificamos, fue un gran foco de problemas. Florent Piétrus acabó sacando las castañas del fuego como ‘5’ pese a medir poco más de dos metros de altura. Jesse Young, un canadiense correcto que también jugó en Joventut y Murcia, tuvo algún problema físico que le impidió estar al 100%. Caio Torres, claramente, no estaba preparado en ese momento. Yannick Driesen ni llegó a debutar ese año. Hubo que buscar en el mercado y éste puso en bandeja uno de sus caramelitos que no sabes si son dulces o llevan veneno. Ahí apareció Potapenko.

Una roca nacida en Kiev que llegaba con 32 años y tras una carrera de once años en la NBA que le había llevado por Cavs, Celtics, Sonics y Kings. Su estado físico no era el mejor, pero era una licencia que se permitía dada la coyuntura. Se le puso a prueba en diciembre ya con Perasovic en el equipo y convenció. A jugar. Pero o no funcionó con el resto o con el entorno o con a saber qué… porque todavía no se ha despejado la duda. Salió a 5,3 puntos por partido, con un agudo problema en los tiros desde cerca (de dos, 10/29), tras sólo seis citas. ¡Y se marchó! Sin decir nada.

El comunicado oficial del equipo colegial fue de esos que te abren los ojos como platos: «El Estudiantes prescinde de los servicios del jugador ucraniano, después de que este faltara cuatro días a los entrenamientos sin explicación ni causa justificada alguna. Tras faltar a los entrenamientos de esta semana, el jugador Vitaly Potapenko se encuentra en paradero desconocido y según se ha podido constatar ha abandonado su domicilio en Madrid. Por ello, el Club Estudiantes S.A.D. ha decidido en el día de hoy rescindir el contrato que le unía a D. Vitaly Potapenko». Tras esto llegaría Oriol Junyent, procedente del Huelva, para suplir la falta de centímetros en la pintura y aportar la experiencia que hacía falta en un momento tan peliagudo.

Aquello fue algo todavía más triste que el irte de un equipo por convicción propia, es que supuso el final de la carrera como jugador profesional de un Potapenko roto.

Tras este lamentable episodio el ucraniano ha hecho callo como entrenador. Después de sus comienzos dirigiendo en la G-League, formó parte del cuadro técnico de los Cavaliers, uno de sus equipos como jugador, que ganaron el anillo de campeón de la NBA en 2016. En la actualidad es uno de los asistentes de Taylor Jenkins en Memphis.

 

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