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Robbie Hummel, del Obradoiro a aspirar a unos Juegos Olímpicos en el baloncesto 3X3

Robbie Hummel, del Obradoiro a aspirar a unos Juegos Olímpicos en el baloncesto 3X3

Las lesiones lastraron su carrera como jugador profesional, pero el baloncesto 3X3 le sirvió para seguir ligado al baloncesto de máximo nivel

Robbie Hummel (Indiana, 1989) tiene 30 años y se retiró del baloncesto el 4 de octubre de 2017. Bueno, se retiró de aquella manera. Tras ser estrella universitaria en Purdue, fue elegido en el número 58 del Draft de 2012. Pero no jugó directamente en la NBA, sino que hizo las maletas y se vino a nuestro país. Firmó una temporada con el entonces llamado Blu:sens Monbus (Obradoiro) como paso previo a las dos campañas que jugó en los Minnesota Timberwolves, antes de volver a Europa, para vestir el uniforme del Armani Milán y el Khimki, un curso en cada destino y una pretemporada con los Denver Nuggets entre medias. Acto seguido colgó las botas para dedicarse al mundo de la comunicación y se convirtió en analista televisivo. Las lesiones limitaron la duración de una carrera prometedora… pero no acabaron con ella. El baloncesto 3X3 hizo que se volviese a calzar las zapatillas.

El 14 de abril de 2018, Robbie Hummel logró un tercer puesto en el GoYang Challenger 2018 del FIBA 3×3 World Tour. Vistiendo el uniforme de Princeton, volvió a participar de una competición oficial y a degustar el gusanillo por el baloncesto de alto nivel. El 21 del mismo mes repetía resultado, esta vez en el USA Basketball 2018 Open National Championships y en menos de un mes logró su primer título en un campeonato del tour de la FIBA. El de Indiana había vuelto para quedarse, al menos en el baloncesto de media cancha, donde se convirtió en uno de los referentes de esta modalidad a nivel mundial. Su puesto #16 en el ranking FIBA de jugadores lo dice todo.

Su mayor logro en el FIBA 3X3 llegó en 2019, cuando se proclamó campeón del mundo con Estados Unidos y fue nombrado MVP de un torneo en el que dominó, sobre todo desde más allá del arco. «No podía rendirme. Afortunadamente estos chicos me dejaron ser parte de su equipo… Es una locura de viaje. Nunca sabes qué va a pasar. Me siento muy afortunado. He tenido algunas lesiones, pero aprendí que cada día es un regalo y que si puedes jugar tienes que hacerlo porque al final pasan este tipo de cosas», comentó visiblemente emocionado tras la victoria.

El lastre de las lesiones

Esas lesiones a las que se refirió Robbie Hummel fueron aquellas que lastraron su carrera. En su segundo año en la NCAA empezó a tener problemas de espalda y sufrió una fractura en una vértebra que le obligó a jugar con una protección especial en su torso. Esto le limitó sus minutos en su temporada sophomore y condicionó mucho su tercer año. Por ese motivo, con la intención de tener mejores números de cara al draft de la NBA, Hummel decidió posponer su salto al baloncesto profesional y regresar a la universidad para su temporada senior. Lamentablemente todo se torció en pretemporada, cuando se rompió el ligamento cruzado anterior. Se perdió toda la temporada 2010-11 e hizo las veces de entrenador asistente del equipo. Al año siguiente volvió a llevar a Purdue hasta el Torneo NCAA y dejó el college habiendo superado los 1.000 puntos (1.772) y los 700 rebotes (862), además de atesorando el mejor porcentaje de tiros libres de la historia de su universidad con un 90.2%.

Pero el drama de las lesiones no había acabado para Hummel. Ya como profesional, siendo parte del Obradoiro en 2012, tuvo que estar dos meses en el dique seco por un problema de menisco. En la NBA también tuvo contratiempos y en 2015 sufrió una rotura sin desplazamiento en su mano de tiro. El mismo año en el que, ya como jugador del Armani Milán, se lesionó el hombro de gravedad. Desde entonces no fue el mismo y por ese motivo considera el baloncesto 3X3 como «una bendición para mí, en lo personal y en lo profesional».

El sueño olímpico

Ya como miembro del circuito FIBA 3×3 e integrante de la selección de Estados Unidos en esta disciplina, el siguiente paso de Robbie Hummel es conseguir la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en el Torneo Preolímpico. «Es un gran honor. Siempre que representes a tu país, ya sea en el baloncesto cinco-contra-cinco o 3X3, tienes que recordar a todo el mundo que ha jugado [con la selección] antes que tú y aprovechar la oportunidad de hacer cosas importante para USA Basketball. Es un honor increíble«, declaró al conocer su convocatoria con el equipo nacional. «Hay mucha gente que ha trabajado mucho en el 3X3, ya sean los chicos del equipo o los 16 jugadores que estuvieron en el training camp en Chicago. Creo que es una gran oportunidad para nuestro país. Intentar clasificarse para los Juegos Olímpicos es un escaparate muy bueno. Trataremos de representar a esos 16 jugadores y a Estados Unidos al más alto nivel del baloncesto 3X3».

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