De Gentile a Gentile y tiro porque me toca. La historia de Stefano

De Gentile a Gentile y tiro porque me toca. La historia de Stefano

Maddaloni, Italia. La década de los 80 ya divisaba su final y Ferdinando Gentile cumplía siete años en las filas del Snaidero Caserta. Mientras su hermana Imma (posteriormente jugadora y campeona de la Eurocup) entraba en la adolescencia, Nando se asentaba en el club de sus amores, levantaba la Copa de Italia y se acercaba a sus mejores años en las pistas. Los del título de liga en Caserta, la plata en el Eurobasket o la Euroliga con el Panathinaikos. Una etapa en la que, a la par que construía su figura mediática, hacía lo propio con su familia. Stefano llegó en 1989 y Alessandro en 1992, propiciando una sincronización perfecta para que ambos vieran en primera persona sus éxitos.

A pesar de la cercanía con la élite italiana, Stefano creció viendo a Steve Nash. El baloncesto lo llevaba en la sangre, pero su ídolo jugaba a varios miles de kilómetros. Un contexto en el que el mayor de los dos hermanos, a sus 15 años, se preparaba para dar el salto a la élite. Tan solo había pasado un año desde el adiós definitivo de Nando a Caserta tras un breve regreso y otro Gentile ya estaba llamando a la puerta del equipo de Campania. Pero la historia no se repitió en Caserta. Stefano, en 2005, comenzó su trayectoria profesional, aunque el baloncesto le llevó desde su ciudad a Imola (con Nando como entrenador), Milán, Ostuni, Trento o Casale Monferrato en el siguiente lustro, y Caserta de nuevo, Desio, Reggio Emilia y Bolonia en la última década.

En 2018, cerca de cumplir treinta años, Stefano firmó con el Dinamo Sassari. El movimiento definitivo que ha estabilizado su trayectoria. Por primera vez, el primer hijo de Nando Gentile está disputando su tercera temporada en un mismo equipo y, además, lo está haciendo a un gran nivel: 11 puntos, 2.5 rebotes y 2 asistencias por partido en la BCL. Números y sensaciones que auguran una buena segunda ronda europea de la referencia de Sassari que, en su día, vio a su padre recorrer el viejo continente.