Una década de la hazaña que rozó Butler: así estuvieron a punto de ganar la NCAA

Una década de la hazaña que rozó Butler: así estuvieron a punto de ganar la NCAA

5 de abril de 2010. Ese día, tras 25 victorias consecutivas, el destino fue caprichoso con Butler y sólo dos fallos de Gordon Hayward impidieron que dicha universidad ganara el torneo de la NCAA en la que era la primera de las dos finales consecutivas que jugaron. Por si no lo recuerdas, aquí tienes los dos minutos finales de la primera lucha por el título (61-59 contra Duke).

La historia de Butler

Ciertamente, parece un cuento casi de ciencia-ficción hecho realidad que nadie mejor que los protagonistas pueden recordar. Lo han hecho a través de The Score con motivo de la primera década de la gesta. Para tipos como Joe Gentry, alumno de la Universidad durante dos décadas y que empezó a narrar los partidos de la escuela pocos años antes, parecía casi imposible.

«Butler no había ganado ningún torneo de conferencia cuando fui a la escuela», señalaba Gentry, graduado en 1986 y jugador de tenis, tras lo vivido ese 2010. Butler era la segunda universidad que llegaba a una F4 disputada en su estado de origen en la que también era su primera Final Four en sus más de 100 años de vida.

El equipo

Eso sí, lo hicieron con una generación única, metiéndose en 2010 en su cuarto March Madness seguido. En él harían historia. La estrella era el actual jugador de los Boston Celtics, Gordon Hayward, que promedió 13,1 puntos por partido ese año. En verano daría el salto a la NBA, aunque muchos de sus compañeros aseguran que ni él mismo sabía lo bueno que era. «Cuánto más seguro se sintió, obviamente fue cuando más comenzó a brillar», destaca Matt Graves, jugador de aquel equipo.

Junto a él, la otra estrella en la cancha era Shelvin Mack (15,5 puntos por choque), que hasta el parón por el coronavirus estaba en el Hapoel de Jerusalén. Matt Howard destacaba en la pintura, Willie Veasley defendía como los ángeles y Ronald Nored era el líder del equipo dentro y fuera de la cancha. Otro gran acérrimo a la faceta defensiva que llegó al equipo desde Alabama y que soñó con ser presidente de los Estados Unidos. Como oyen.

Todos ellos estaban dirigidos por la otra gran figura de Butler. Un tipo que tenía en ese momento 33 años y que supo congeniar perfectamente a todas sus piezas. Hablamos del actual entrenador de los Boston Celtics, Brad Stevens. El de Indiana ya empezó avisando de sus intenciones en sus dos primeros años en Butler (56-10 de balance) y motivó a su equipo para el curso 2009-2010 con un viaje esencial a Italia en la futura química del grupo.

El histórico año de Butler

Esa temporada que acabaría rozando la gloria ante los Blue Devils de Duke no empezaría demasiado bien. Tras 12 partidos jugados, de los que perdieron cuatro, Butler estaba fuera del Top25 del país. El equipo estaba tocado, pero se conjuró a la vuelta de Navidad y empezó a ganar sin que nadie pudiera detener la sangría. «Olvidamos lo que se sentía al perder», destacaba Nored tras no volver a ceder en la toda la temporada regular.

En total, 103 días sin caer basándose en una idea que transmite otro de los integrantes de aquel conjunto, Grant Leiendecker. «Nos dedicamos a eliminar las fortalezas de otros equipos». De esa manera, llegaron a la final regional ante la Kansas State de Jacob Pullen, estrella del equipo y posteriormente jugador del Barça y Cajasol Sevilla, entre otros, al que frenaron para vencer por 63-56 y meterse en la Final Four, que se jugaba en su región.

«Garrett Butcher y yo fuimos a un concierto de Kenny Chesney y Tim McGraw en septiembre de esa campaña y todos sabíamos que la Final Four era en Indiana. Pensamos que sería genial si pudiéramos jugarla», señaló Nored. «Mi trabajo consistía en transmitir la historia. No podía imaginar que eso iba a suceder y no podía creer que fuera real», refleja un emocionado Joe Gentry.

El resto es historia. Butler llegó a meter 30.000 personas en un entrenamiento en el Lucas Oil Stadium, sede del evento, antes de la semifinal, disputada ante la Michigan State de Draymond Green. «Ese momento allí… será algo que nunca olvidaré», señaló Graves. El equipo intentó hacer vida normal esa semana, incluso llegaron a ir a clase. Leiendecker, el mismo lunes del partido por el campeonato, recibió un aplauso de todos sus compañeros tras una presentación de PowerPoint hecha por su profesor en la que al final aparecía… su foto.

La gran final… y el presente

Duke fue demasiado. Un David contra Goliat (la Universidad dirigida por Mike Krzyzewski acumulaba ya tres títulos por aquel entonces y para Butler era su primera Final Four) pero todo pudo cambiar si uno de los dos tiros de Gordon Hayward hubieran tenido un desenlace diferente. «Si entra, hubiera sido el mejor tiro en la historia del baloncesto universitario», recuerda Nored sobre el segundo de esos lanzamientos de Hayward. En el primero, el NBA fue defendido por un jugador que posteriormente estaría en España, Kyle Singler.

Tras la gran final, Hayward se presentó al Draft NBA (puesto 9, elegido por Utah Jazz), y Butler jugó otro torneo final. Lo hizo volviendo a rozar la cima. La Connecticut de Kemba Walker acabó con su sueño al vencerles en la gran final de la F4 de New Orleans por 53-41 en 2011. Desde entonces, sólo una presencia más (tercera ronda en 2013). Y una década después, sólo Hayward y Mack están en activo. Algunos de los jugadores de ese conjunto están repartidos de esta manera por el mundo.

– Ronald Nored es entrenador asistente de los Hornets
– Willie Veasley es asistente en el estado de Dakota del Norte
– Zach Hahn y Shawn Vanzant entrenan en secundaria
– Leiendecker es administrador en Marquette

«Fue una experiencia realmente surrealista, única en la vida», dijo Leindecker. Todos ellos dirigidos por un Brad Stevens que se ganó el respeto del mundo del baloncesto con una obra maestra que no necesitó ser perfecta para convertirse en real. Aquí tienes la histórica final de 2010 en la que Butler a punto estuvo de poder con Duke, por si quieres volver a verla.

Foto: Getty Images