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Entrevista con Sergio Molina, el español seleccionador de México: su carrera, objetivos, diferencias con España…

Entrevista con Sergio Molina, el español seleccionador de México: su carrera, objetivos, diferencias con España…

Es fácil contactar con él por su impresionante amabilidad y ni las horas de diferencia (siete) con España nos impiden tener una charla con alguien que se levanta a las 6 de la mañana. Es Sergio Molina, fiel seguidor de la revista Gigantes desde joven. «Tengo todos los números en España desde hace mucho tiempo», nos confiesa una figura hoy en día muy importante en el país latinoamericano. No en vano, es el actual seleccionador masculino del país.

Gigantes habla con él para repasar todo el camino en su carrera hasta tocar la élite en el país en el que vive desde hace una década. Lo hizo al asumir las riendas del combinado azteca a principios de este 2020 y continuar el imperio español en el cargo de head coach: Pep Clarós (2010), Sergio Valdeolmillos (2011-2017), Ramón Díaz (2017-2018) e Iván Déniz (2018-2019), ya asumieron las riendas en este reciente pasado.

Ahora, le toca el turno a Sergio Molina, valenciano que emigró por amor. Está felizmente casado y tiene dos hijas (Ainhoa y Aitana, de 3 y 6 años, respectivamente) con la ex jugadora Erika Gómez. «Promedió 21 puntos y 7 rebotes en competiciones FIBA con México siempre dando medallas a su país. Fue la primera que dio el salto para jugar en liga española, lleva un bagaje muy enriquecedor y ha sido coordinadora de las selecciones nacionales del país», confirma su marido y fiel acompañante desde hace tantos y tantos años también a nivel profesional. Así ha sido el recorrido en España de Erika Gómez.

La charla con Sergio Molina

Tecnológico de Monterrey en Hidalgo es la universidad a la que entrena actualmente este profesor valenciano que deja una conversación muy rica con Gigantes. Crecimiento para el que lee y también para el que escribe. Baloncesto por los cuatro costados. Este es Sergio Molina y todo esto nos ha contado.

Formación. «Agradecido tanto a la Federación Valenciana como a la Española por ayudar a desarrollarme como entrenador. Mis inicios fueron en el Colegio Juan XXIII y como entrenador/jugador en Lasalle Paterna. Empecé con niños y pasé por casi todas las categorías. Después, di el salto al basket femenino primero con Vinarós (dos veces jugando la fase ascenso a Liga Femenina 2, en una arrasamos), y más tarde en UCAM de Murcia, además de en  el Polaris World entrenando al equipo cadete.

Aprendí mucho de Ramón García, Alberto Meléndez, Joan María Gavaldá y con Manolo Hussein. Ray Santana, por supuesto, es otro de los entrenadores que también me ha marcado».

A México… por amor. «Soy esposo de Erika Gómez, que jugó en España 10 temporadas. Yo siempre creía que íbamos a quedarnos en España porque llevábamos ya una década y estaba muy adaptada, pero ella siempre fue sincera conmigo y me dijo que viviríamos en México. En el 2010 con Ray Santana, vinimos a un torneo y recuerdo que teníamos contrato firmado en Santiago de Compostela, pero mi esposa tuvo un problema de salud y decidimos quedarnos.

Llegué con una maleta para el torneo de un mes y medio y con el enfoque para regresar. Pero, cuando llevábamos un tiempo y ella se recuperó, nos quedamos. Vivimos en el estado de Hidalgo, a hora y media de la capital. Aquí no había mucho baloncesto, una universidad donde trabajaba un cuñado mío y era la que tenía el baloncesto más desarrollado. Yo le dije a Erika que quería conocer Tecnológico de Monterrey en Hidalgo porque era lo más parecido a España. Me impactó.

Al principio, me tocó el ego porque a mí no me querían, querían a mi esposa porque era la figura y la reconocida. Tenía que empezar de cero, ganarme el respeto a base de trabajo. Empecé como asistente de mi esposa en el equipo de mujeres. Tiempo después, mi mujer está en el organigrama conmigo. No hubiera conseguido ni el 50% de las cosas sin ella».

La evolución de su universidad. «Me sorprendió que hace una década había un equipo de hombres con unos físicos impresionantes. Jugadores de 2,03-2,06 metros de altura y atléticos, bases de 1,90, aleros grandes… me llamó la atención, pero tenían un baloncesto diferente.

Poco a poco los propios jugadores fueron viendo cómo trabajamos con las chicas y solicitaban que les entrenara el ‘español’, ya que estaban viendo como evolucionaban las mujeres. Empezamos a desarrollar programas de baloncesto, me gané el respeto de mis jefes, y empezaron a ver una forma diferente de entrenar. Llegaron éxitos a nivel universitario (ganó el campeonato estudiantil, el ABE, de 2014, 2017 y 2019, llegando a cuatro finales en seis años). El basket aquí ha ido creciendo mucho, muchos chicos salen directamente al profesionalismo o a la selección, y muchas veces me atrevo a decir que salen más competitivos que algunos que salen de Estados Unidos, lo que habla muy bien del trabajo que están haciendo en la universidad. Aún nos falta ya que no todas las universidades tienen el organigrama que nosotros tenemos. Pero están desarrollando muy buen baloncesto.

Por ejemplo, cuando la Selección Mexicana disputó el Mundial había un alumno nuestro que aún no era profesional. Es un basket de talento, quiero resaltar que casi siempre juegan las finales de la LNBP  los entrenadores españoles, y que cada vez han inculcado un poco más el trabajo táctico, enfocarse más a la defensa que es aquí lo que más falta. También han llegado entrenadores argentinos que están haciendo un buen trabajo y están trayendo este tipo de filosofía. Cada vez nos desarrollamos un poco más».

¿Cómo estáis llevando la situación por el coronavirus? «Preocupado por toda la gente de España y como se va produciendo. Es un nuevo reto al que nos enfrentamos a nivel mundial, que en España han vivido primero y que nosotros estamos poco a poco centrando aquí. Estamos con ese respeto, previniendonos, y cuando estás lejos de tu familia, gente a la que quieres, hay un poco de impotencia. Intento proteger a mis hijas y que estén lo mejor posible.

Tanto el ciudadano como las instituciones privadas han dado paso adelante, mi universidad desde el día 17 de marzo ya emitió un comunicado para que no fuéramos de manera presencial. Nosotros lo hicimos un poco antes. Tras la jornada de liga del 14-15 utilizamos esos días para que nuestros alumnos deportistas pudieran viajar a sus casas y estar con sus familias.

Para un país como México es muy complicado porque hay muchas familias que viven el día a día y tienen que llevar el sustento a sus familias. Nosotros, gracias a dios, contamos con un espacio con jardín. Las niñas son pequeñas, no lo viven, sólo saben que ‘hay un bicho’ en la calle y qué no pueden salir. Estamos en casa buscando actividades para ellas y que tengan cosas de escuela que hacer. Y nosotros, con la intención de consumir mucho basket, con toda la tecnología para seguir actualizándote y poniéndote al día».

¿Y la temporada, estaba yendo bien, no? «Nos faltaba una jornada para terminar la liga, ya estábamos clasificados para las Finales y buscando el orden, ya que había un triple empate, el primero era inalcanzable, y nosotros como segundos estábamos empatados con terceros y cuartos. El average lo teníamos nosotros, nos faltaba una jornada para ver cómo quedábamos.

Las Finales están suspendidas hasta nuevo aviso. Vamos a ver que va a hacer la liga dependiendo de cómo evolucione todo. Las finales estaban a más de 10 horas en coche. Nosotros nos adelantamos a todo, en el tecnológico de Monterrey, los Hidalgos, con su sistema tecnológico, siempre a la vanguardia, realizamos un plan de trabajo. Se les ha mandado a los jugadores vídeos del preparador físico, también del doctor y del fisio para un trabajo de fortalecimiento y prevención de lesiones.

En nutrición, estamos en comunicación con todos los jugadores, para aconsejar alimentos y fortalecer el sistema inmune, y con los psicólogos para que mentalmente estén preparados para todo y listos por si en cualquier momento se da el alta.

En nuestra universidad, sinceramente, ha costado unos años, pero nos estamos moviendo en unos niveles muy profesionales cuidando muchos a nuestros alumnos. En la parte académica ellos llevan sus clases de manera online, están ocupados y los profesores también evolucionamos sobre cómo seguir trabajando».

Importancia de su mujer… dentro y fuera de las canchas. «Erika es mi mano derecha para todo en mi vida. Sabemos diferenciar mucho el tema personal del profesional. Recuerdo que en la selección vi a muchas jugadoras que hasta que no acabamos el primer torneo internacional no sabían que éramos esposos. En los inicios, la querían a ella en el Tecnológico de Monterrey por la figura que representa en México, pero decía que si no estaba yo no estaba ella. Se lo agradezco mucho, ya que fue un pulso.

A partir de ahí, me desarrollé como ayudante y preparador físico. Los dos somos muy competitivos, nos comprometimos a llevar una universidad que no figuraba en el ámbito nacional a llevarla lo más alto que pudiéramos. Y no te miento, han sido y son muchas horas de trabajo. Sin faltar ni un día, sólo me he ausentado por el nacimiento de mis hijas. Preparándonos mucho, con mucha comunicación, viendo muchos clínics de entrenadores latinoamericanos para adaptarnos a como era este baloncesto.

Poco a poco ha ido dando sus frutos. Quiero decir que hay algo que siempre he admirado de Erika como jugadora. Su lectura de juego y la toma de decisiones que ha tenido incluso por encima de la gran mayoría de entrenadores que he conocido. En eso me complementa, me lo transmite, sabe como juega cada jugador en todo momento. Una temporada, en Estudiantes, Nacho García (ahora en Turquía junto a Víctor Lapeña en el Fenerbahçe), me dijo: ‘Tu chica es un cabrona, me dice que si a todo pero si no está convencida de una jugada o defensa, lo lee, y ahí es donde mete el balón’. No lo decía pero si lo mostraba en el juego continuamente. Esa virtud es lo que ella me aporta ahora».

Cambio de visión como entrenador en México. «Me he tenido que adaptar. Quise que se jugara como en España pero es un error muy grande. Aquí hay talento, pero no tanta riqueza táctica, no se presta tanta atención a la defensa, y ha habido que convencerles primero. Un tiempo de adaptación en el que hablar de porqué hay que defender, porque extra pass, porque jugar de manera inteligente y no tanto por el talento del jugador… ya llevo 10 años y los tengo hechos a mi más o menos. La morfología del jugador mexicano es parecida a la de hace años en España. Gente grande pero nadie arriesga a meter a un jugador de dos metros, por ejemplo, dentro… cosas que nosotros ya tenemos más claro y aquí cuesta más por tema de cultura».

Llegada a la selección mexicana. «Ha sido de imprevisto. Estoy súper agradecido a México porque me ha permitido conocer a mi esposa, tener a mis hijas, mi vida la ha hecho aquí y me he desarrollado profesionalmente. Comencé con las selecciones femeninas, en una época dorada preciosa, con una generación muy buena, junto a Ray Santana, trabajando y posicionando a México en lugares muy importantes.

La federación ha pasado por momentos un tanto complicados, pero estoy muy agradecido a todos los procesos y ahora con una responsabilidad muy fuerte, llevar las riendas de la selección nacional con un compromiso enorme. México, lamentablemente, como muchos países latinos, no ha tenido una estructura detrás por todos esos procesos de cambio que vive un poco con las generaciones.

Aquí hubo un tiempo con una generación muy buena llamada los ’12 Guerreros’, comandada por Gustavo Ayón, que poco a poco ya están de salida. También te digo que les quieren cortar demasiado rápido, muchos son jugadores de 30/34 años. Eso sí, es una generación espontánea, porque no hay un cambio preparado. Tenemos que estar preparados para dar ese relevo, nos guste o no. Es lo que le ha pasado al combinado femenino. Recuerdo la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de 2011 tras más de 40 años. Ahora las chicas están en ese proceso de crear estructura, el momento de tener un cambio generacional para el que no nos hemos preparado. Le debo mucho a México y tengo que actuar con honestidad. No hablo del pasado, estoy marcando el punto en el que nos encontramos ahora».

Objetivos a corto plazo. «Crear una estructura y dar solidez. Hay que ser muy realistas. Si no te compite Gustavo Ayón o Pako Cruz, entre otros, por cualquier motivo, personal o profesional, ahora mismo no estamos para competir contra muchas selecciones. Ahora, puede pasar que juntes a los mismos y sigas sin hacer estructura y esperando a que venga otra generación. O, por el contrario, puedes empezar a trabajar, crear una estructura, e ir viendo que podamos competir. Depender de una filosofía en México. En ese proceso, no se como de paciente puede ser la federación, ya que lamentablemente ha tenido mucho daño en todos estos años.

Si se trabaja, habrá una escuela de entrenadores, una línea de trabajo, una filosofía de juego. No dependeremos de nadie. Si no de una estructura de trabajo y filosofía. No quiero ser un seleccionador que pase por un momento que tuvo buenos jugadores, hizo buen trabajo y dio resultados. Quiero dejar huella en que formó un estilo, un trabajo y una estructura para un país. Me llena más aunque sé que la afición y el jugador necesitan de resultados inmediatos y mediar eso es donde está lo realmente complicado».

Sergio se despide deseando lo mejor para el pueblo español y mandando fuerza desde el extranjero. «Sé que esto lo vamos a pasar, es una muestra de trabajo de equipo, de unión, de los valores que nos ha transmitido nuestro deporte. Con ese esfuerzo de equipo lo vamos a conseguir todos».

Fotos: Sergio Molina 

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