«Regreso al futuro» desde 1985. Así fue el año en el que nació Gigantes

Artículo originalmente publicado en el número 1562 correspondiente al 40 aniversario de Gigantes del Basket

Cuenta la hemeroteca que en 1985, además del nacimiento de la revista Gigantes, se estrenó Regreso al Futuro, se encontraron los restos del Titanic, Microsoft lanzó el Windows 1.0, los científicos descubrieron un “agujero negro” en la capa de ozono, se reformuló la Coca-Cola, murió Orson Welles, Madonna publicó Likea Virgin, se lanzó el videojuego ‘Super Mario Bros’ y se celebraron los conciertos de ‘Live Aid’ que recaudaron 70 millones de dólares para paliar la hambruna en Etiopía y Somalia…

Los telediarios abrieron además con noticias como la firma del tratado de adhesión de España y Portugal a la Comunidad Económica Europea; la histórica reunión en Suiza entre el presidente estadounidense Ronald Reagan y el nuevo líder soviético, Mijail Gorbachov; o el atentado yihadista en el restaurante ‘El Descanso’, en Madrid; y con desastres naturales como el terremoto en Ciudad de México, o la erupción del volcán Nevado del Ruiz (Colombia), que destruyó la ciudad de Armero y dejó la conmovedora imagen de la niña Omayra Sánchez atrapada entre los escombros esperando un rescate que resultó imposible. En el deporte, 1985 fue el año de la tragedia de Heysel (39 personas murieron en una avalancha antes de la final de la Copa de Europa entre la Juventus y el Liverpool en Bruselas); el año de la primera UEFA del Real Madrid de las remontadas, el de los “90 minuti en el Bernabéu son molto longo” de Juanito; el de la Liga del Barça de Migueli, Urruti y Terry Venables; y el del tercer balón de oro consecutivo para Michel Platini…

El año en el que Sergei Bubka se convirtió en el primer pertiguista en superar los 6 metros de altura (40 años después, Mondo Duplantis ha colocado el récord en 6.30m); el año en el que Alain Prost dominó la Fórmula 1, Bernard Hinault ganó su quinto Tour y su tercer Giro, y Pedro Delgado conquistó la Vuelta. El año en el que asistimos al mítico duelo en el tenis entre Martina Navratilova y Chris Evert, mientras John McEnroe se ‘peleaba’ con Ivan Lendl, Mats Wilander y un emergente Boris Becker. Pero, sobre todo, 1985 fue un año neurálgico para el baloncesto. El año de la consolidación del auge desatado en España tras la plata monumental y fundacional de Los Ángeles’84. Aquella medalla transformó un panorama deportivo que, salvo por la leyenda del Real Madrid de Alfredo Di Stéfano y el de Pedro Ferrándiz, contaba sus éxitos internacionales a golpe de hazañas episódicas de pioneros y pioneras como Lilí Álvarez, Manolo Santana, Federico Martín Bahamontes, Luis Ocaña, Carmen Valero, Mari Paz Corominas, Severiano Ballesteros, Ángel Nieto o ‘Paquito’ Fernández Ochoa.

Los héroes de Los Ángeles

Una galería de ilustres en la que entraron, por la puerta grande, los 12 jugadores dirigidos por Antonio Díaz Miguel: Juan Antonio Corbalán, Nacho Solozábal, José Luis Llorente, Epi, José María Margall, Juanma López Iturriaga, Fernando Arcega, Andrés Jiménez, Fernando Martín, Fernando Romay y Juan Domingo de la Cruz. Aquella generación –que anunció su pujanza con el 4º puesto en el Mundial de Cali del 82 y la brillante plata en el Europeo de Nantes un año después– firmó un recorrido memorable en los Juegos derrotando a Australia en cuartos de final, ‘aplastando’ a Yugoslavia en semifinales, como cantaron Los Nikis, y cincelando su plata de ley ante el USA Team de Bobby Knight y Michael Jordan, antes de ser Michael Jordan.

Los protagonistas de aquella final en el Fórum de Inglewood regresaron a España investidos como héroes y multiplicaron la afición por el baloncesto hasta convertirlo en un fenómeno de masas. Con la organización del Mundial de 1986 en el horizonte y la inminente llegada de Fernando Martín a la Luna de la NBA como icono de una época (debutó con los Portland Trail Blazers el 31 de octubre de 1986), la pugna con el fútbol se estrechó como nunca, las canastas ganaron terreno frente a los goles en prensa, radio y televisión, y las audiencias y los salarios de las estrellas dieron un salto exponencial.

En España, la temporada baloncestística 1984-85 –la segunda de la ACB– fue la de la rivalidad anotadora de Nate Davis con el OAR Ferrol y David Russell con Estudiantes (ambos en la frontera de los 30 puntos de media por partido), y la del pulso del Real Madrid de Lolo Sainz con el Ron Negrita Joventut de Aíto García Reneses. Los dos equipos se jugaron los títulos de Liga y Copa del Rey (en Badalona) con doblete para los blancos, liderados por Fernando Martín, Brian Jackson, Wayne Robinson, Juanma Iturriaga y Juan Antonio Corbalán. Enfrente, los verdinegros, con Josep María Margall, Jordi Villacampa, Gerald Kazanowsky, Andrés Jiménez y Michael Schultz como referentes, conquistaron la Supercopa como premio de consolación.

Barça y Madrid en Europa

Antes de enlazar cuatro títulos de Liga consecutivos entre 1987 y 1990 y después de perder en Ginebra su primera final de la Copa de Europa (en 1984 ante Banco di Roma, pese a los 31 puntos de Epi), el Barça encontró su espacio de lucimiento en territorio continental. El conjunto azulgrana –con Manolo Flores en el banquillo tras la salida de Antonio Serra y antes de la llegada de Aíto– inició en 1985 un exitoso trienio en el que enlazó dos Recopas (ante Zalgiris Kaunas y Scavolini Pesaro) y una Korac (frente al Limoges), además de la Intercontinental.

Nacho Solozábal, Epi, Chicho Sibilio (29 puntos en la final de Grenoble ante los lituanos y 25 en la de Caserta ante los italianos), y Juan De la Cruz formaban el núcleo de un equipo al que se fueron uniendo sucesivamente foráneos como Otis Howard, Mike Davis, Steve Trumbo, Mark Smith o Wallace Bryant. Un proyecto que, con el cambio década, se topó con el muro de la Jugoplastika de Split, que ganó dos de sus tres Copas de Europa ante los azulgrana.

El ogro del Real Madrid en la máxima competición continental fue la Cibona de Dražen Petrović. El genio de Sibenik, con 21 años y el bronce olímpico de Los Ángeles ya en su palmarés, ganó en 1985 su primera Copa de Europa anotando 36 puntos ante los blancos en la final disputada en el Pabellón de la Paz y la Amistad en El Pireo. Al año siguiente, Petrovic revalidó en Budapest el título venciendo al Zalgiris de Arvydas Sabonis tras dejar también a los blancos por el camino con una exhibición de 49 puntos y 11 asistencias en un contundente triunfo (91-108) en el Pabellón de la Ciudad Deportiva. Meses después de aquel alarde firmó un contrato con el Madrid que entraría en vigor en 1988. Después de los Juegos de Seúl, en los que Yugoslavia fue plata, Petrovic comenzó su fugaz periplo madridista: 11 meses y 61 partidos.

Dominio de la URSS

Entre los Juegos de Los Ángeles y el Mundial de España, 1985 fue año de EuroBasket. El primer campeonato internacional en el que se instauró la línea de tres puntos, por entonces en 6.25 metros, lo que hizo que la media anotadora pasara de 165 puntos por partido a 190. En el torneo masculino, la URSS logró el último de sus 14 oros continentales (antes de la disolución de la Unión Soviética) tras derrotar a Checoslovaquia en Stuttgart, con Sabonis, Belostenny, Tkachenko, Tarakánov, Homicius… La última de las 21 medallas europeas del rodillo rojo entre 1947 y 1985 (además de tres oros mundiales y dos oros olímpicos). En un torneo irregular, España fue capaz de derrotar a los soviéticos en la primera fase, pero cayó ante Checoslovaquia en semifinales; y ese palo inesperado llevó a los de Díaz Miguel a perder también el partido por el bronce ante Italia.

En el EuroBasket femenino también ganó la URSS. Ante Bulgaria, las jugadoras soviéticas lograron también el 14º oro de los 17 consecutivos que ganó la URSS entre 1960 y 1991. La 10ª medalla de oro consecutiva de Uliana Semenova con su Selección (1968-1985). La gigante de 2.13 revolucionaría tiempo después el baloncesto femenino español con su fichaje por el Tintoretto Getafe en la temporada 1987-1988. En la Euroliga femenina de 1985 no se reflejó ese dominio soviético ya que el histórico Daugawa Riga que ganó 18 de los 23 títulos disputados entre 1960 y 1982 (equipo con el que Semenova conquistó 11 Copas de Europa) volvió tres años después a la gran final continental, pero cayó ante el Vicenza italiano.

Finales de la NBA

Y, en la NBA, se vivió otro recordado episodio de la icónica rivalidad entre los Lakers de Magic Johnson y los Celtics de Larry Bird. Entre 1980 y 1988, las dos franquicias más laureadas de la liga estadounidense se repartieron ocho de los nueve anillos en liza, con cinco títulos para el Showtime de Los Ángeles y tres para los de Boston. Uno de los pulsos más emblemáticos de la historia del baloncesto y del deporte, con tres finales directas entre ellos en esa década: las de 1984, 1985 y 1987. Unas batallas que eran cuestión de orgullo y supremacía y que, en el 85, vivieron un punto de inflexión. Después del dominio absoluto de los Celtics en la década de los 60, los Lakers derrotaron por primera vez a Boston en unas Finales de la NBA.

Con Kareem Abdul-Jabbar como MVP (25,7 puntos, 9,0 rebotes, 5,2 asistencias), Magic Johnson como referente y James Worthy como motor, los californianos vencieron a los Celtics por 4-2 en unas Finales que anticiparon el declive de la hegemonía verde. Hasta el 84, Boston había conquistado 15 títulos y solo ha sumado tres más posteriormente (1986, 2008 y 2024).

La victoria angelina del 85 llegó después de un inesperado giro de guion, porque las Finales comenzaron con una tunda de los Celtics en el Boston Garden: 148-114, la que quedó para la enciclopedia como la ‘humillación del Memorial Day’. Larry Bird, Kevin McHale, Robert Parish y Scott Wedman arrasaron en la puesta en escena de la serie. Pero los Lakers de Abdul-Jabbar lograron contener la embestida en el segundo partido (102-109), desataron la fiesta en el tercero (136-111) y salieron lanzados de Los Ángeles para asaltar definitivamente Boston en el sexto y definitivo partido de la final. Ningún rival se había coronado en el Boston Garden.

La mística baloncestística llegaba de nuevo desde Los Ángeles. El carisma de Magic y compañía acaparó los pósters con los que en España se forraban carpetas y habitaciones. Esa España en la que crecían Pau Gasol, Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes, con cinco años entonces. La España del 85 en la que nacieron Rudy Fernández y Marc Gasol (los dos únicos jugadores españoles con las dos estrellas de campeones del mundo).

Los años en los que los niños veían Barrio Sésamo y La Bola de Cristal. Y los mayores elegían entre programas como Ahí te quiero ver, con Rosa María Sardá, o Si lo sé no vengo, con Jordi Hurtado (sí, ya estaba ahí). La España de El pájaro Espino, Falcon Crest, El Equipo A, El coche fantástico, y los reptiles humanoides de V. La España de la Movida y los yuppies; de la Teleindiscreta y la Súper Pop; la de la barra de pan a 20 pesetas, el litro de aceite de oliva a 250 y el de gasolina a 93. La España de la pensión media a 33.000 pesetas (unos 200 euros) y del salario mínimo en 37.000; la de los tres millones de parados, los 200.000 matrimonios al año y los 18.000 divorcios; la del primer plan del Imserso y la aparición del movimiento okupa; la del Renault 11 y el Ford Fiesta. Aquella España en la que los nombres más populares en el registro civil eran David y Francisco para los niños, y María y Ana para las niñas. Un país en el que comprar un piso de 100 metros cuadrados en Madrid o Barcelona costaba menos de 10 millones de pesetas (unos 60.000 euros) y las hipotecas se pagaban en 15 años…

Cuenta la numerología que los nacidos en 1985, en pleno boom de la canasta, destacan por su impulso de aventura, por su versatilidad y adaptabilidad en una búsqueda constante de retos. En la vida, en el baloncesto y en los quioscos. Desde aquel Regreso al futuro del 85 hasta nuestros días hemos coleccionado 16 medallas de la Selección masculina, otras 16 de la femenina y 47 títulos internacionales de clubes de los equipos españoles. Desde aquella primera revista Gigantes –de la que se vendieron más de 100.000 ejemplares en noviembre del 85– se han cumplido 1.562 números documentando esas y otras hazañas y reconociendo a todos sus protagonistas. De los más de 20.000 quioscos que llegó a haber en España aún resisten unos 4.000 para seguir construyendo una hemeroteca apasionante.

Especial 40 años de Gigantes del Basket (Nº 1.562 noviembre 2025)

1.564

Testigos del baloncesto. Cumplimos 40 años. Una edición diferente, llena de curiosidades, opiniones, guiños, historia y cariño. Cuatro décadas fusionando basket y papel.

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