Adidas Superstar: 50 años de cancha, acero y escenario, por José Ajero

Adidas Superstar: 50 años de cancha, acero y escenario, por José Ajero

El sudor y la casualidad. Un equipo de la ABA; una estrella en Los Angeles; ‘The Kings of Queens’; otros raperos de Brooklyn y hasta Madonna. Ésta es la historia de una zapatilla que nació hace 50 años, para combatir el sudor, con una puntera de goma en forma de concha y una exposición fuera de las canchas, que nos hace olvidar que con las SuperStar empezaba una nueva era en el baloncesto.

Pueden tener 50 años, pero no hace tanto que las podemos comprar. Pongámosle unos 10 años más. Cuando Adidas llegó a los EEUU, su único deseo era dejar huella en los atletas. Mientras los emergentes fans de la marca se comían los mocos.

Cuando DrJ. estaba aún en la universidad de UMass, un verano en el Rucker Park, llegó con una Adidas Tournament, de ante burdeos y con tres rayas doradas que dejaron al Harlem patas arriba. Algo similar pasaba con los insoportables Celtics, al norte de la Gran Manzana, que no dejaban de ganar y patear traseros con unas zapatillas negras y verdes, mientras el resto de mortales, bastante tenía con el blanco, y más blanco, en sus pies.

Cuenta la leyenda de que una tarde de condensación en San Diego, los Rockets acabaron por tirar sus antiguas Converse, porque no tenían ni idea de cómo dejar de patinar. Alguien les ofreció las Adidas SuperGrip y con ellas, el cuero, la sensación de agarre a la cancha y la sujeción en el tobillo. Estaba empezando a morir la Chuck Taylor… Boom.

En dos años los Bruins de UCLA ya eran Adidas y también la Universidad de Houston. Las rayas de colores, la diferenciación para atletas hacía efecto. Si calzabas unas puñeteras Adidas, eras alguien que tenía lo que los otros deseaban.

Así, los alemanes, encantados con su acogida en los EEUU y cómo habían impactado en el juego, fueron ampliando la gama de oferta: Para los que echaban de menos la gomita de la puntera de la Converse, pero amaban la fortaleza de la bota alta de cuero, llegó la ProModel. Era como la SuperGrip, pero le pusieron una concha de plástico en la puntera.

Dentro de modos y de gustos, Adidas se lanzó a una zapatilla más ligera, para atletas más livianos. O incluso aquellos, que ya empezaban a pensar en su imagen. Las ProModel bajas recibían un nombre con estrella ‘SuperStar’, y en menos de un año -1973- el 75% de la NBA ya calzaba las tres rayas y la puntera de concha.

SkyHook

Hasta Jerry West, el hombre que inmortalizó las Converse en el logo de la NBA, daba el salto de una marca a otra. Eran las zapas que había llevado Lew Alcindor -Kareem tendría su propio modelo ‘Adidas Jabbar’-; o el propio George Gervin.

jerry-west

Para el final de la década, y con el propio Gervin como referente, las marcas empiezan a atacar directamente los caminos de Adidas. Puma se echa la calle con Walt Frazier; Nike toca a Irving y a otras muchas estrellas y Converse se moderniza para intentar volver al juego. Adidas, la marca extranjera, nota el bajón, ya no son únicos… al menos en cancha.

Run DMC

Cuando la muerte deportiva se acerca, las SuperStar han pegado fuerte como zapatilla original y resistente. La utilizan los skaters; las rozan contra el asfalto los breakers y Adidas hace que RUN DMC, el grupo más potente de la nueva escena emergente, la rimen. En 1986 piden en sus conciertos que los fans se pongan sus zapas en el aire. Miles de pares se convierten en noticia. Las zapatillas son objeto de culto.

evolucion

‘My Adidas’ era el nombre del tema. Rayas de mil colores, blancos impolutos y una canción de fácil estribillo que se repite por las grandes estaciones de radio de todo el país.

madonna

En los años 1990, llegó el turno de Madonna e incluso de los Beastie Boys, que en 1992 las lucían en la portada de su álbum “Check Your Head”… Y por el camino, esa delgada línea que la saca de la cancha a la calle, que se pierde. Pero podéis estar tranquilos y orgullosos, ningún otro deporte, ha hecho lo que el nuestro. No hay diferencia entre cancha y calle. Y de la calle, con suerte, a la inmortalidad de la moda.

Beastie Boys