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Análisis NBA: Denver Nuggets y la capacidad de crear desde la mejor pareja de la liga

Análisis NBA: Denver Nuggets y la capacidad de crear desde la mejor pareja de la liga

Son los campeones, pero Denver Nuggets tiene además a la mejor pareja de la NBA. Jamal Murray y Nikola Jokic son capaces de todo juntos.

Podrán no tener el mejor récord de la NBA, podrán incluso no ir primeros de conferencia. Podrán generar dudas en el final de su rotación, echando en falta a Bruce Brown o Jeff Green, pero no hay nadie en la liga más favorito para llevarse el anillo que el vigente campeón, Denver Nuggets. El equipo de Mike Malone ha vuelto de la pausa del All Star dispuesto a disolver dudas y resolver partidos. Una apisonadora que, si no puede ganarte en los primeros 45 minutos, tiene el mejor quinteto de toda la NBA para cerrar partidos. El mismo que el pasado junio levantaba el Larry O’Brien y que vive y muere en el juego dos para dos entre sus mejores jugadores: Nikola Jokic y Jamal Murray.

Una jugada con un inicio tan sencillo como un bloqueo y continuación que ha derivado en mil variantes, incluyendo siempre al resto de sus compañeros en pista. No hay pareja en la NBA con mayor capacidad de crear ventajas y al mismo tiempo aprovecharlas para marcar la diferencia. Y con la variabilidad de que una misma jugada puede acabar con Jokic como jugador con balón, Murray recibiendo balón mano en mano o con un triple abierto de Michael Porter Jr en la esquina opuesta. Y no es un tema de eficiencia: ninguna de las jugadas presenta anomalías estadísticas o puntos por posesión élite; es un tema de recursos. De haber perfeccionado una simple jugada hasta explotarla camino al anillo como muy pocas veces se ha conseguido. Y la sensación es que cuando lo necesitan, nunca fallan.

Según publicaba Michael Pina en The Ringer, la primera vez que jugaron el dos contra dos juntos fue en octubre de 2016, en una derrota de Denver Nuggets ante los Blazers. Para entonces, Jamal era el base suplente de unos Nuggets que no habían optimizado ni mucho menos a Jokic, que acabó ese pick and roll con un tiro de media distancia fallado. En los playoffs del año pasado, nadie consiguió más puntos al pick an roll que Jamal Murray, con 193, o 1.17 por posesión. Solo Anthony Edwards tuvo mejor promedio, y tuvo 130 instancias de bloqueo y continuación menos que Murray. Encontraron oro en una jugada a la que recurrían en un 33% de los ataques con el canadiense en pista. ¿Cuál fue la cifra en temporada regular? 0.97 puntos por posesión.

No es la única ocasión en la que una jugada entre Jokic y Murray crece en playoffs. El handoff que tan popular hicieron en las finales, y con el que dominaron ante Minnesota, Phoenix y Lakers, lo usaron un 16% de las jugadas, cuando en temporada regular fue de 12.4%. Saben a qué recurrir en los momentos calientes. El patrón de descenso se repite este año. Jamal está anotando solo 1.01 puntos por posesión tras bloqueo directo, lejos de la elite de la NBA y ha subido hasta el 1.02 en handoff. Ninguna de las cifras se acerca a lo que ofrecieron en playoffs, siendo esa la principal ventaja de estos Nuggets: la capacidad de transfigurar el sistema y recurrir a un esquema tan fácil como jugar el dos contra dos y sacar ventajas.

Un abanico de opciones

En los últimos cinco años, desde que Nikola Jokic es un perenne candidato al MVP, Denver Nuggets ha tenido un diferencial de +10.8 juntos en pista, una cifra que baja a +6.6 cuando el serbio juega sin su base favorito. Con nadie ha jugado más partidos (493) ni ha conseguido más victorias (309) entre temporada regular y playoffs. Por el camino han ido añadiendo piezas alrededor de una base, desde la elección de Michael Porter Jr a las llegadas de Kentavious Caldwell-Pope y Aaron Gordon, uno de los traspasos más decisivos de lo que va de siglo en la NBA. El núcleo del organismo es siempre el mismo y todo parte de ese juego dos para dos, pero las opciones alrededor han abierto un abanico que no tenían.

Con Aaron Gordon, Nikola Jokic ha desarrollado su propia conexión. Una vez en la pintura, las lecturas que el exjugador de Orlando ha aprendido a hacer lecturas al serbio como muy pocos. Anidado en el dunker spot, debajo del aro en el lado débil, Gordon espera paciente a la defensa para tomar una decisión: deja espacio para que Jokic trabaje en la pintura o si hay ayuda, surge como opción fácil. Un pase que Jokic tiene tan automatizado como desayunar por la mañana y para el que la defensa rival todavía no ha sabido encontrar una respuesta. Potencialmente porque no existe. No hay manera humana de frenar al mejor jugador de planeta si Gordon sabe leer la ventaja cuando la defensa rival rota.

Hay más alternativas. Porque Gordon no es, ni siquiera, el jugador al que más asistencias le ha dado Nikola Jokic esta temporada. El honor recae sobre Michael Porter Jr, que ha metido 136 tiros a pase del serbio: 101 han sido triples (66) o debajo del aro (35). Dos roles tiene MPJ ahora mismo en estos Denver Nuggets cuando Jamal y Jokic empiezan su rutina de baile, estar en la esquina esperando la ayuda larga para tener un triple abierto, o bien saber cortar desde 90 grados con la pintura liberada. En ambos casos, su nivel ha subido a cuotas inimaginables cuando los Nuggets le eligieron con el pick #14. Y no es el único. Porque una vez especialista defensivo, KCP se ha vuelto un tirador de 40% de efectividad en el triple.

El dos veces campeón, con los Lakers primero y Denver Nuggets antaño, está otra vez lanzando en cifras de élite en la competición. Con Porter Jr y Caldwell-Pope ejerciendo como amenazas tiradoras en las esquinas, la defensa rival tiene que tomar la decisión más antigua de la historia del baloncesto: ¿qué veneno prefiero? En este caso, entre Nikola Jokic atacando el aro o dejando un tirador abierto. La respuesta, sin importar cuál sea, siempre es incorrecta con Jokic delante.

Y todas estas superioridades ofensivas nacen de algún tipo de variación del dos contra dos que Murray y Jokic buscan ante su defensa. Ya sea para sacar ventajas, para atacar el aro o únicamente para el cambio defensivo. Un sistema que han perfeccionado hasta la saciedad, y que para playoffs o los partidos importantes, elevan a la excelencia. Por algo son el campeón, y el máximo favorito para repetir, porque tienen a la mejor (y más versátil) pareja de toda la NBA.

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