El duro camino de Andre Roberson: vuelve tras 30 meses de baja

El duro camino de Andre Roberson: vuelve tras 30 meses de baja

Andre Roberson estuvo parado más de dos años por culpa de una lesión de rodilla y ahora ha vuelto a la actividad, coincidiendo con la burbuja de Orlando

Desde que Andre Roberson se lesionó el 27 de enero de 2018 hasta su vuelta en esta burbuja NBA con la que la Liga ha regresado a la actividad ha pasado mucho. Y no sólo tiempo (30 meses), sino también un duro trabajo para pisar nuevamente una cancha en partido oficial por parte del jugador de 28 años de los Oklahoma City Thunder. Un total de 909 días en el dique seco con mucho trasfondo.

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Han sido más de dos años parado por culpa de un rotura del tendón rotuliano de su rodilla izquierda. Más de dos años intentando recuperar sensaciones y volver a ser jugador NBA, con todas las dificultades que suponen las recaídas, la aparición de nuevas lesiones y los constantes pasos atrás. Sólo el gesto de meterse la camiseta de juego por dentro del pantalón antes de saltar al parqué del la burbuja de Orlando ya son un triunfo para Oscar Roberson. El parón obligado por la crisis sanitaria mundial por pandemia de coronavirus fue definitivo en el retorno del escolta de New Mexico. Pudo ganar algo de tiempo y terminar de recuperarse, regresando a las canchas con 5 puntos y 2 rebotes en casi 12 minutos ante los Boston Celtics en partido de preparación para la recta final de la temporada NBA 2019-20.

«Fueron muchas emociones encontradas: ansiedad, felicidad… Demasiada emoción sólo por el hecho de volver a jugar un partido y escuchar al entrenador llamarme», comentó Roberson tras el partido de su vuelta. «Me avisó en el descanso de que iba a entrar, por lo que simplemente me preparé para ello. Estuve nervioso. No sé si vosotros lo sentiríais igual, pero fue realmente genial estar de vuelta».

¿Un nuevo rol en el equipo?

Volver a las canchas es sólo el principio. Andre Roberson tendrá que ganarse nuevamente la confianza del entrenador Billy Donovan y entrar en la rotación del equipo, teniendo que cambiar de rol en el equipo con casi toda seguridad. Estamos hablando de un jugador que cuando se lesionó era un consolidado defensor de perímetro, pero que quizás ahora tenga que reciclarse.

La NBA ha cambiado mucho en estos dos años que Roberson ha estado inactivo. Parece una exageración, pero no es así. El smallball y la versatilidad de los jugadores altos han dado otra dimensión al baloncesto norteamericano y el de OKC tendrá que adaptarse a los ‘nuevos tiempos’. No sería ninguna locura que le veamos ocupar posiciones más cercanas al aro con regularidad, pese a que toda su carrera profesional hasta la fecha haya estado compaginando las posiciones de escolta y alero (con 2.01 de altura).

Estamos hablando de un jugador muy justito en el tiro de larga distancia, que sólo ha promediado un 25.7% en triples desde que desembarcó en la Liga, y que para colmo está en un equipo en el que sus referentes interiores, Steven Adams y Nerlens Noel, no se prodigan en el perímetro ni tienen muñeca. Sí, sobre el papel podría defender con solvencia a los ‘treses’ rivales, e incluso a los ‘doses’ altos, pero todo apunta a que su futuro (ofensivo) está más cerca de la canasta. Es la lógica del baloncesto de nuestro tiempo, que se hace más fuerte todavía si pensamos que Andre Roberson lleva mucho tiempo lesionado y que sus condiciones físicas ya no son las de antes, por lo que una tendencia interior en su juego sería mucho más que razonable. De momento, en su primer partido en Orlando ya desempeñó funciones de ‘cuatro’ y esporádicamente de ‘cinco’.