Anthony Edwards, la estrella a la que no le gustaba el baloncesto

Anthony Edwards llega al Mundial como la gran estrella de los Estados Unidos. Tras su tercer año en la NBA, ha dado pasos de gigante para convertirse en el líder que es hoy.

ABU DHABI, UAE - AUGUST 20: Anthony Edwards of the USA Senior Men's National Team dribbles the ball during the game against Germany as part of 2023 FIBA World Cup at Etihad Arena on August 20, 2023 in Abu Dhabi, The United Arab Emirates. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and/or using this Photograph, user is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement. Mandatory Copyright Notice: Copyright 2023 NBAE (Photo by Ryan Stetz/NBAE via Getty Images)

El invierno de 2020, tras la burbuja de la NBA, Anthony Edwards llegaba a la NBA. Lo hacía con la etiqueta de futura estrella. En su único año jugando en la universidad de Georgia, Ant-Man promedió 19.1 puntos por partido siendo la referencia del equipo dirigido por Tom Crean, aunque venía de dominar el baloncesto nacional en instituto. Para la noche del draft, un tercio de los equipos de la NBA habían llamado a Minnesota preguntando por el pick y todos tuvieron la misma respuesta, un precio inasequible por cualquier franquicia sensata.

Gersson Rosas, entonces GM de los Wolves, tuvo que decidir entre James Wiseman, LaMelo Ball y Edwards, y parece que el tiempo le ha dado la razón, pese a no seguir en el cargo. No fue una decisión fácil, principalmente por falta de información: Ball jugó 12 partidos en Australia antes de caer lesionado, Wiseman solo pudo jugar tres encuentros en NCAA por permisos y Anthony Edwards era una gran incógnita, por edad, por su pasado en el fútbol americano y por la inexperiencia. Lo eligieron igual. Y los Wolves sería la primera vez que jugaría fuera del estado de la zona de Atlanta, Georgia, donde nació, creció, jugó en el instituto y en la universidad. Lo eligieron aunque en sus entrevistas antes del draft dejó alguna frase para el recuerdo.

“No me acaba de encantar el baloncesto”, decía Edwards antes del draft. “Está en mi corazón, pero el futbol americano sigue siendo donde empecé. Que no se malinterprete, el baloncesto es mi prioridad porque me va a ayudar. Pero es lo que hago, es un trabajo. Siento que estoy trabajando ahora mismo, aunque me gusta mi trabajo”. Fue su entrenador Justin Holland quien tuvo que aclarar a qué se refería Edwards, que prefiere ver un partido de NFL en televisión que uno de la NBA. No fue hasta su segundo año de instituto que decidió que el baloncesto sería su deporte, dejando el resto de lado; hasta entonces lo combinó con jugar de quarterback, conerback y tailback a fútbol americano.

Su mote, Ant-Man, es uno que le puso su padre con solo tres años. Mucho antes de que Paul Rudd reventara las taquillas junto con Marvel y Michael Douglas. Ant-Man fue un prodigio desde pequeño, pero su talento no era en el parqué sino en el campo de fútbol. En YouTube todavía se pueden encontrar vídeos de Anthony Edwards, con 11 años, donde se ven sus mejores jugadas. Y físicamente ya era superior a todos sus rivales. No fue hasta su segundo año de instituto que decidió que el baloncesto sería su deporte; hasta entonces lo combinó con jugar a fútbol americano de quarterback, cornerback y en ocasiones running back. “Vi a mis hermanos jugar a baloncesto, y se veía más divertido”.

No hubo amor a primera vista, pero sí una relación de muchos años. “En verano, mis hermanos y yo no teníamos nada más que hacer, así que nos pasábamos el día jugando en el patio de la casa de mi abuela”, recuerda Edwards. Y la persona que le llevó al siguiente nivel fue Justin Holland, el que ha sido su entrenador desde noveno grado. La primera sensación de Holland fue que todavía tenía que mejorar mucho como jugador de baloncesto, pero que físicamente, Ant era un prodigio. Su personalidad la conoció en uno de sus primeros entrenamientos. “Me dijo, si aprendo a tirar, voy a ser el mejor jugador del país. Voy a ser imparable”. Tenía 14 años.

Para cuando Edwards decidió reclasificarse para el draft, pasando de 2020 a 2019 y saltando su último año de instituto, era el prospecto #1 del país. Para entonces, la tragedia ya había azotado la vida del jugador. Tanto la madre de Anthony Edwards, Yvette, como su abuela Shirley fallecieron en un periodo de ocho meses en 2015, cuando todavía estaba en octavo grado. Fueron sus hermanos los que tuvieron que criar a Edwards desde los 13 años. Desde entonces, el jugador ha vestido casi siempre el dorsal número 5 en homenaje a ambas, que murieron el quinto día del mes, número al que volverá este año tras tres temporadas vistiendo el #1.

Este verano usará el #10, pero con la selección estadounidense. Edwards ha sido convocado por primera vez con el combinado nacional, donde luchará por el Mundial junto a nombres como Jalen Brunson, Jaren Jackson Jr o Brandon Ingram. El #10 es un número especial en la historia reciente de la selección americana: los últimos tres jugadores antes de Edwards en llevarlo fueron Kobe Bryant, Kyrie Irving y Jayson Tatum. “No es coincidencia que los mejores entre los mejores hayan vestido el 10”, decía el propio Kyrie. Irving fue nombrado MVP del Mundial en 2014, hito que Edwards buscará igualar en Filipinas. Y Steve Kerr, seleccionador, ya ha dejado claro que es su equipo.

Tras anotar 34 puntos en el último partido de preparación ante Alemania, Kerr fue tajante. “Sin ninguna duda, él es el hombre. Y él lo sabe, pero ahora el equipo lo sabe, y creo que los fans lo ven también”, decía el nueve veces campeón. En un equipo sin Kevin Durant, Damian Lillard, Devin Booker o Jayson Tatum, estrellas los últimos años, Ant será la referencia en ataque. “Creo que está dando un salto de nivel” sentenciaba Kerr. Ese es, a largo plazo, el objetivo para el próximo año. En 2023, Edwards consiguió ser All Star, aunque los Wolves se quedaron fuera en primera ronda otra vez, que no es poco. Desde 2005, Minnesota ha hecho playoffs tres veces; dos han sido los últimos años.

El baloncesto ya no es solo un trabajo, aunque sea uno muy bien pagado. En julio, Edwards firmó una extensión de contrato rookie por el máximo, con opción de ganar hasta $260 millones los próximos cuatro años. Ha tenido baches por el camino, como cuando se refirió a un grupo de chicos sin camiseta como ‘queer’, por lo que fue sancionado $40.000 tras pedir disculpas, o al presuntamente agredir a una trabajadora con una silla en la última derrota de los Wolves este año en playoffs. El vídeo muestra que no hay intención y que fue un accidente, sin más, pero Anthony Edwards aprendió también. Todo le ha ido llevando a ser un mejor líder y sus decisiones, dentro y fuera de la pista, se han afinado.

En 2019 eligió jugar para los Bulldogs por encima de otras universidades más potentes como Kansas, Kentucky o North Carolina principalmente por sus dos jugadores favoritos, Dwyane Wade y Victor Oladipo. Ambos fueron entrenados por Crean en Marquette e Indiana respectivamente antes de dar el salto a la NBA, camino que quiso seguir. Una vez en la liga, llegó pisando fuerte, pero con el tiempo, su personalidad se ha adaptado a los focos y la constante exposición a la prensa, y convertirse en actor le ayudó a entenderlo. En Hustle, la producción de Netflix con Juancho Hernangómez haciendo de Bo Cruz, es su papel como Kermit Wilts robó el protagonismo, siendo el perfecto archienemigo. Polifacético, como en la pista.

Ha dejado de ser el niño bromista cuyas declaraciones graciosas eran la noticia del día. Edwards es, pese a la edad, la referencia y estrella de una franquicia y de un país entero en el Mundial. Al final la edad es un número, pero en el parqué está todos en igualdad de condiciones. Y cuando Edwards sale a la pista, el chico al que no le gustaba jugar al baloncesto se ha convertido en la próxima gran estrella del baloncesto.