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Avance de la autobiografía de Tony Parker traducida al castellano

Avance de la autobiografía de Tony Parker traducida al castellano

El base francés publica sus memorias en un libro titulado ‘Más allá de todos mis sueños’ que en España traduce y publica la editorial JC. Una recopilación de recuerdos de una época gloriosa en San Antonio. Aquí tienes un extracto del capítulo dedicado al momento cumbre de los Spurs, contado por Tony Parker en primera persona

En 2014 mostramos otra manera de ganar un título de la NBA, con un juego de pases que no solía verse desde los años de Magic y Bird. Entre 2012 y 2014 fue, por así decirlo, el apogeo, toda la NBA alababa nuestro juego y a todo el mundo le gustaba vernos. Era un poco al estilo europeo, un juego de pases a medida para mí. Sin querer sonar pretencioso, tal vez en 2014 se practicó uno de los mejores baloncestos de todos los tiempos, en lo que respecta al juego colectivo. Se nos puede comparar con los Lakers y los Celtics de la época dorada. Ese año alcanzamos un nivel increíble. Al menos por mi parte, es el mejor baloncesto que he jugado con los Spurs. El nivel de la final es impresionante. Miami había tomado la decisión de marcarme a veces con dos jugadores. Boris Diaw y Kawhi Leonard son quienes deben crear juego por detrás, cuando suelto el balón. Y sé que en eso Boris es buenísimo. El segundo base de los Spurs era él. Boris hace una final magnífica. Kawhi hace dos partidos, el tercero y el cuarto, impresionantes en el ataque, con una defensa brutal sobre LeBron James, además. Y en el quinto partido ganamos por 20 puntos, es la apoteosis. Ganar un título de la NBA con mi amigo de la infancia es una sensación asombrosa. A veces, cuando estábamos en el INSEP, Boris y yo hablábamos de esa posibilidad y nos reíamos. No soñábamos realmente con algo así. Ya era una pasada que pudiéramos jugar algún día los dos en la NBA. Que pudiéramos encima jugar en el mismo equipo era todavía mejor. Pero que ganáramos juntos un título de la NBA, ¡era totalmente imposible soñar con eso! Boris llegó a San Antonio en medio de la temporada de 2011-2012 y vamos paso a paso retomando la confianza. Por encima de cualquier cosa, nos alegra volver a vernos. Boris se quedó dos meses en mi casa. Se alojaba en la casa de invitados, al lado de la nuestra. Por lo general, la gente tarda un par de semanas en encontrar casa. Bobo, por su parte, se encontraba bien con nosotros, así que se quedó dos meses. Yo me alegraba de recibirlo. Boris es como de la familia. Era muy respetuoso y me preguntaba siempre si podía venir a casa y cenarcon nosotros por la noche. Pasamos muy buenos ratos y era la primera vez desde el INSEP que nos veíamos tanto durante el año. Era diferente que los momentos que pasábamos en la selección, eran instantes privilegiados. Cenábamos juntos y hablábamos de todo, no solamente de baloncesto. También hablábamos de los Spurs, claro está, y es posible que yo le ayudara en el proceso de integración. Cuando lo pienso ahora, no solamente llevamos los dos a San Antonio hasta el título de la NBA de 2014, sino también al título de campeones de Europa de 2013. Es algo realmente fantástico ganar esos dos títulos con tu amigo de la infancia. La final de la NBA de 2014 también es extraordinaria para Boris y para mí por el fervor que nos rodeaba. Estaban allí todos nuestros amigos, había muchos franceses. Fue estupendo. Lo celebramos juntos durante mucho tiempo. Para mí, 2014 fue un año de locos. A mediados de junio somos campeones de la NBA y un poco antes, a finales de abril, nace Josh, mi primer hijo.

Los últimos días del embarazo de Axelle encadenaba sin descanso los trayectos hospital-cancha, aunque estuviéramos en medio de los playoffs. No dormía mucho, pero en la pista jugaba partidos bastante aceptables. Acto seguido me caso con Ax en verano, el 2 de agosto. Es un año increíble para mí, repleto de emociones. Después, confieso que estaba agotado. Boris, por su parte, tuvo el valor de ir a la Copa del Mundo con la selección francesa. Yo decidí tomarme el verano libre, estaba reventado. Sin lugar a dudas, el de 2014 es el título más valioso para mí. También es el que me hizo ser realmente consciente de todos los sacrificios que se necesitan para ganar un título de la NBA. Ese año tenía la impresión de que todo iba a cámara lenta, pude apreciar cada instante. Si en 2013 al final no me quedé con muchos recuerdos porque iba todo muy deprisa en mi cabeza, en 2014 me acuerdo de cada momento. Antes del quinto partido en casa, había alquilado un autobús de sesenta plazas para todos mis amigos, ¡para ir al partido! Un autobús preparado para fiestas, con música, estroboscopio y de todo. Éramos optimistas, ganábamos 3-1, había que rematar el curro. No había nada seguro todavía, pero como ya he dicho, era imposible que perdiéramos. Cuando fuimos al restaurante, después del partido, no fui con el equipo, sino que me llevé el trofeo al autobús. Todos mis amigos pudieron hacerse una foto con él. Incluso seguía teniéndolo cuando volví de madrugada a casa en el autobús. ¡Pude hacerle una foto a Josh con el trofeo! A lo largo de la mañana, me llama el director de comunicación de los Spurs, Tom James, que había entrado un poco en pánico y estaba buscando el trofeo. “Tony, ¿dónde está? ¿Lo tienes tú?”. Nadie se acordaba de nada, de todas formas todo el mundo estaba borracho y nadie se había dado cuenta de que me lo había llevado. Pero tuve que llevarlo enseguida al club por la mañana porque era el día de las fotos oficiales.

Lo que viví en San Antonio me colmó de satisfacción, más allá de todas mis esperanzas de adolescente soñador. No se me pasaba por la cabeza marcharme a
otro mercado, a otra franquicia de la NBA, hasta que me fui a Charlotte. Era feliz en San Antonio, ganábamos jugando y no me comía la cabeza. Nunca he jugado al baloncesto por dinero. No me importaba cobrar menos y hacer toda mi carrera allí. Tim, Manu y yo siempre hemos ganado menos dinero por quedarnos en San Antonio y tener a cambio un buen equipo a nuestro alrededor. No me interesaban nada la gloria, Nueva York o Los Ángeles. Aquí me adoptaron y era lógico que me quedara en San Antonio. Hubiera podido ganar por lo menos 30 o 40 millones más a lo largo de mi carrera si me hubiera ido a otra parte. Pero era feliz y eso valía más que todo el oro del mundo, aunque a veces Pop me tocara las narices. El entrenador asistente a veces me decía: “Ya sé que te has enfadado con Pop esta tarde. Si te levantas todavía
enfadado mañana por la mañana, entonces es que hay algún problema. Si se te ha olvidado cuando te despiertes, entonces no pasa nada”. Pues bien, al levantarme todas las mañanas ya se me había olvidado. No soy rencoroso. Otra cosa es que tenga buena memoria. Y las veces en las que no estaba de acuerdo con él, me levantaba, desayunaba, me ponía en camino con tranquilidad y al llegar al centro de entrenamiento de los Spurs llamaba a la puerta de su despacho para decirle sencillamente que no estaba de acuerdo. Aunque a veces era difícil, no hubiera podido soñar con un entrenador mejor. Si pudiera volver atrás sabiendo lo que iba a suceder, no cambiaría nada y volvería a hacerlo todos los días. Como ya he dicho, creo que lo que Pop vivió conmigo también hizo de él un mejor entrenador.

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