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Baloncesto, cine y motivación

Baloncesto, cine y motivación

El cine y el Baloncesto nos han dado grandes momentos. Veamos algunas de aquellas cintas que nos han motivado y emocionado.

Si hablamos de la relación entre cine y baloncesto seguramente nos vendrán a la cabeza muchas películas con temática relacionada con el deporte de la canasta. Y, evidentemente, también diversas participaciones de jugadores en diversos filmes: desde la archiconocida interpretación de Michael Jordan en Space Jam (1996), de la que se está preparando una secuela con LeBron James para el 2021, hasta la cómica aparición de Kereem Abdul-Jabbar en Aterriza como puedas (1980), pasando por otros casos como los de Patrick Ewing o Shaquille O´neal, por citar algunos.

Pero lo cierto es que hoy nos gustaría centrarnos en ese segmento de películas deportivas que nos han emocionado y motivado, y que han girado en torno al mundo del baloncesto. Haremos una pequeña selección, pero son filmes que nos han conseguido poner la piel de gallina, viendo como jóvenes, en ocasiones perdidos y sin cohesión, podían convertirse en líderes y remaban juntos en pos de un objetivo, mientras crecían personalmente y daban lo mejor de sí mismos.    

Hoosiers, Más que ídolos (1986), de la que ya os habíamos hablado, nos narra la historia de un entrenador de baloncesto, Norman Dale, excepcionalmente interpretado por Gene Hackman, que llega a mitad de los años 50 a un instituto de una pequeña localidad de Indiana, tras tener que haber dejado un equipo mucho más importante por su temperamental carácter. Tras instaurar sus peculiares métodos, consigue llevarlos a la victoria en el Campeonato Estatal de Indiana.

La película nos muestra la transformación de un pequeño equipo, con una cultura sobre el baloncesto muy arraigada, hacia un cambio de paradigma en el que todos pasan a ser importantes (la famosa frase de “Equipo, equipo, equipo”). Se eliminan las individualidades y la falta de fe de los jugadores en sus propias capacidades: Dale les mostrará que todo es posible, y que deben apoyarse y trabajar juntos.

El filme consiguió dos nominaciones a los Oscar: como secundario para Dennis Hopper, y otro para la magnífica banda sonora que compuso Jerry Goldsmith. Aunque basada en hechos reales, difiere en muchos aspectos de lo sucedido; pero lo cierto es que Milan (el instituto que en la película aparece como Hickory) se alzó finalmente con el preciado título en 1954.

Otra gran joya baloncestística del cine es Coach Carter, también traducida como “Juego de Honor”. En ella, Samuel L. Jackson, que interpreta al entrenador Ken Carter, debe decidir sobre tomar las riendas de un desastroso equipo, con muchas tensiones internas, o dejar correr la ocasión y seguir con su asentada vida cotidiana. Finalmente, un sentimiento interno le lleva a, como reza la popular expresión rescatada de un antiguo juego, “coger el toro por los cuernos”, y liderar a los Richmond Oilers para convertir a sus jóvenes miembros en algo más que un conjunto competitivo de baloncesto: llevarlos hasta la Universidad y hacia una vida alejada de la marginalidad en la que se han criado. En definitiva, demostrarles que hay un futuro mejor si trabajan duro para ello.

No será una tarea fácil para ninguna de las partes, pero la autoridad de Carter va a encargarse de inspirar a estos jóvenes y hacerles evolucionar a personas maduras y comprometidas, primero con un proyecto común y, después, con su propio porvenir. El film, además está inspirado en el caso real del entrenador Ken Carter y de su temporada con los Richmond de 1999, el cual lleva ahora años dando charlas alrededor del mundo, explicando su método y su experiencia.

En Camino a la Gloria (2006) Josh Lucas interpreta a Don Haskins, un entrenador que, en 1966, decide reclutar a jugadores para su equipo de la Universidad de Texas Western en El Paso sin importarle la raza. Un equipo que, bajo sus órdenes, trabajó duro y consiguió que los deportistas se sintieran del equipo y luchasen por él sin importar su procedencia o el color de su piel, de la misma manera que él tuvo que luchar contra las críticas y los prejuicios para sacar el proyecto adelante, incluyendo amenazas a su propia familia. Finalmente, y a pesar de la presión, el equipo consiguió el Campeonato de la División I de Baloncesto Masculino de la NCAA.

Estos son algunos de los ejemplos, pero hay más, y os invitamos a verlas y a disfrutarlas, para poder comprobar cómo, con tenacidad y esfuerzo, los obstáculos pueden superarse y, dando lo mejor de nosotros mismos, alzarnos con nuestros objetivos.

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