Cómo Buddy Hield se ha convertido en la solución inesperada en Golden State Warriors
Desde que Stephen Curry se alzase con su segundo MVP, certificando el inicio de una nueva era en la historia de la NBA, solo ha habido un puñado de jugadores capaces de igualar el volumen de la estrella de Golden State Warriors. Damian Lillard y James Harden son los dos nombres que aparecen en la lista de triples convertidos desde el curso 2015-16 con 2020 y 2061 respectivamente hasta la fecha. Sin embargo, estos dos quedan algo alejados del caso de Steph en cuanto a precisión con «tan solo» un 37,1% y 36,0%. Es justo en la posición inmediatamente inferior, la cuarta en el global, donde emerge un nombre conocido por muchos y, al mismo tiempo, que lleva aparejada una fama diametralmente opuesta a la de Curry: Buddy Hield.
El caso de Hield es sumamente interesante. Un especialista en la era de la polivalencia, un jugador unidimensional, pero con una habilidad de élite para hacer de su precisión al triple una amenaza constante. Desde la mencionada campaña 2015-16, el bahameño ha conseguido 1944 lanzamientos con un 40,1% de precisión, sumamente cerca de un Stephen Curry que en ese mismo lapso se ha asentado en el 41,9%. Hield ha desarrollado toda su trayectoria en equipos de la zona baja de la clasificación, siendo de paso uno de los que más partidos ha disputado en la historia hasta debutar en Playoffs con un total de 632. Este registro, roto en la pasada campaña con los Sixers, viene a completar un perfil muy concreto, de alguien que en cualquier otra época podría haber pasado a la historia, pero que en esta es una figura más bien a evitar.
Un peligro por todo lo que conlleva su figura a nivel defensivo, convirtiéndole no solo en un agujero sino en objetivo principal de la ofensiva rival.
Es por ello que su llegada a los Warriors este pasado verano junto a De’Anthony Melton y Kyle Anderson fue vista como una huida hacia adelante de la franquicia ante la pérdida de Klay Thompson y la regresión en el juego de Draymond Green. Una incorporación que llegaba tarde. Como si el encaje fuese ideal, aunque no así con el momento. Con un Curry en el ocaso de su trayectoria, un Steve Kerr algo superado por la evolución en el juego y un proyecto sin mucha coherencia.
Sin embargo, el arranque de temporada regular ha permitido disipar no pocas dudas. Y, de hecho, hacer de Buddy Hield no solo una de las sorpresas del inicio de campaña, también en la principal razón por la que los Warriors ostentan a día de hoy un balance de 3-1 y ocupan una posición privilegiada en la Conferencia Oeste.
¿Cómo han conseguido en Golden State aprovechar al máximo a Buddy Hield sin que sus carencias les limiten como a otros? A continuación, en Gigantes del Basket lo analizamos en profundidad.
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La clave: Liberar al tirador
Integrar a un tirador puro en un sistema como el de los Warriors suele funcionar al instante. Casos como los de Donte DiVincenzo, Quinn Cook o especialmente Kevin Durant refuerzan esta afirmación. La cuestión principal reside en encontrar la manera de que el jugador sume dentro de los márgenes sin que rompa las dinámicas internas. Esto, que parece algo obvio y sencillo, ha costado más de un jugador poder sentirse cómodo bajo la dirección de Steve Kerr. La propuesta por leer y reaccionar ha hecho siempre a Golden State uno de los conjuntos más difíciles de defender cuando tienen al personal adecuado por la impredecibilidad y los espacios que manejan.
En el caso de Buddy Hield el encaje estaba llamado a ser natural, tanto por su facilidad para armar el lanzamiento como especialmente por su instinto para el juego sin balón. Aun así, Kerr ha sorprendido en estos primeros compases de campaña por la manera que el bahameño ha sido ubicado en el esquema ofensivo.
La clave no es solo diseñar acciones para él, sino que estas no entren en contradicción con los principios básicos de los Warriors: spacing, apertura del campo, juego a través de manos a manos y mucho bloqueo indirecto.
Sin ir más lejos y como se aprecia en los cortes de vídeo, los movimientos de Hield y el diseño táctico invitan a una rápida comparativa con la manera que durante mucho tiempo ha sido usado Stephen Curry. Un tirador plástico, que sabe usar a la perfección su cuerpo y cambio de ritmo para encontrar sus situaciones de lanzamiento en recepción o en entrega.
En entrega es donde mejor se aprecia lo bien que encaja en este equipo:
La búsqueda constante del continuum ofensivo es la esencia misma de estos Warriors. Hield encaja fantásticamente porque viene a sumar, no a darle una dimensión diferente al equipo. Una incorporación que a través de su magnífico timing para la salida de bloqueo o bien para recibir un mano a mano puede servir a Golden State para evitar el abismo en esta campaña.
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La gravedad ofensiva de Curry
Si bien Stephen Curry se encuentra actualmente lesionado de un problema en un tobillo y se espera que esté, al menos, hasta la próxima semana de baja, en el breve tiempo que ha compartido con Hield ha sido suficiente para comprobar el potencial que pueden tener ambos juntos.
Uno de los problemas que han arrastrado los Warriors desde la salida de Kevin Durant y las lesiones de Klay Thompson ha sido qué hacer cuando el oponente anula por completo a Steph. La respuesta a esta cuestión ha sido muy diversa a lo largo de los últimos años. Jordan Poole, Chris Paul, Andrew Wiggins o el mencionado Klay han sido algunas de las soluciones, pero no han venido de la mano de una consistencia suficiente más allá del inesperado anillo de 2022. La esperanza de la gerencia de que Thompson pudiera reconvertirse en, simplemente, un ejecutor, cosa que por lo visto en las recientes campañas era difícil que sucediera, les hizo tomar otro camino.
Aquí es donde entra en escena Buddy Hield.
El escolta ha sido durante toda su trayectoria un mero especialista, con momentos de mayor y menor uso pero, en esencia, un tirador. Alguien que en movimiento o en estático no dudaba un solo momento sobre lo que tenía que hacer cuando la bola llegase a sus manos.
Al colocar a Hield en cancha junto a Curry en un momento que los Warriors andan cortos de efectivos contar con alguien con esta habilidad para ejecutar es fundamental. Sobre todo por un detalle como es la gravedad ofensiva de Steph, todo lo que arrastra la estrella a la defensa rival y hace que se liberen espacios de alto porcentaje.
Una pequeña muestra de la que tomar nota:
Abrir la cancha y confiar en él
Sin duda, lo que más se va a esperar de Hield es que consiga mantener unos altos porcentajes desde la larga distancia al mismo tiempo que el volumen desciende a números más terrenales. Una tarea nada fácil por todo lo que conlleva aunque esperable por una simple razón: es imposible que mantenga un 55,6% en triples todo el año. El acierto es algo que fluctúa con el paso de los meses en la NBA. Pese a esto, superar la barrera del 40% y asentarse ahí será una de las claves para que la temporada de Golden State sea positiva.
En ese sentido, el rendimiento del veterano tirador está siendo extraordinario hasta la fecha. Cada bola que llega a sus manos acaba pasando por el aro, sin dudar de su función pero tampoco precipitándose.
Un aspecto importante y que va a marcar mucho su año reside en la habilidad de Hield para producir en transición. Un equipo que se presupone tan rápido y fluido necesita de puntos rápidos que ayuden a corregir la falta de talento. Aquí, el bahameño tiene una importante función por lo veloz que es en los primeros compases de posesión, colocándose en breves instantes en una esquina o un codo y demandando la bola. A las defensas no les da tiempo siquiera a armar un balance en condiciones y mitigar su impacto.
Basta verlo para comprobar su trascendencia:
Foto: Golden State Warriors
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