¿Debe seguir Kyrie Irving en los Celtics?

José Ajero opina sobre el futuro de Kyrie Irving, en la Win Zone by Gigantes de nuestra revista de junio.

Kyrie Irving
Contenido premium de nuestra revista del mes de junio. De la mano de Win y como parte de la Win Zone by Gigantes, José Ajero da su opinión sobre los próximos pasos de Kyrie Irving como jugador de los Boston Celtics.

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Una vez celtic; nunca más un celtic

La magia de los playoffs. La de palabras que se escriben delante y detrás. Frases que mezclan competición con sentimiento. Lo mecanizado con lo imaginado. Estados Unidos los ha elevado a la categoría de deidad civil, al alcance todos los públicos. Tal es así que se extienden como una mancha de aceite por todas las competiciones mundiales. Los equipos pequeños los sueñan y los grandes los saborean hasta que besan el parqué por el que pisa el rival: se construyen frases típicas del tipo ‘Gana o vete a casa’; ‘Se van a pasear’; ‘barrer’; ‘la escoba’… ‘si no ambulancia, no hay falta’.

Pero también nos creemos que da superpoderes a los equipos que mutan vicios en reacciones temporales. Siempre pensamos que ese punto de magia que te da jugar por el campeonato te puede sacar de cualquier apuro. Obvias la realidad de los meses de competición: ahora todo se sana. ‘En los playoffs’ estarán bien… o no.

Un mal rival en la primera ronda del Este, Pacers, nos ha diluido la realidad de los Celtics. Si hay una ciudad donde los playoffs son eso, religión, es Boston. De ahí que cuando empezaron a descoser a los del estado del maíz (4-0), todo tenía sentido. Esa magia que emana de debajo de los parqués, en el pequeño reducto irlandés, es gestionada por los ‘leprechones’. 

Nada de esfuerzo le costó a los de verde tumbar a los de amarillo. Antes de empezar la guerra por la final del Este, los Bucks de Antetokounmpo iban a ser los jóvenes sacrificados en el altar de la victoria. Una primera victoria hizo que las letras blancas del pecho parecieran más poderosas y anchas. Los veteranos y los jóvenes al mismo son. Esto son playoffs, pero esto es Boston.

Falta de control

Pero los Bucks empezaron a ganar y las falsas esperanzas se quemaron como un papelillo. Los viejos vicios de la temporada volvían. Los dedos acusadores y las miradas cruzadas, que acababan en discusiones en público. Un equipo de la era Brad Stevens fraccionado. No se pasaba la pelota, no se anotaba… y lo más difícil de tragar: había estadísticas que demostraban que no se peleaba.

Milwaukee arrasó a Celtics (4-1). Condenados a malos tiros. Nadie tenía la culpa porque era del otro. Kyrie Irving resultó plano de miras, pese a alardear de tercer ojo indio que le ayuda a meditar, como forma de vida. Gordon Hayward debía jugar y Al Horford, que un día contará que taponó dos veces a Antetokounmpo en la misma jugada, ya no estaba dispuesto a exorcizar su cuerpo por el bien común. Brad Stevens le echó la culpa al empedrado. Dijo que no supo gestionar. De fondo queda él arrodillado ante sus All-Star con consecuencias directas sobre los jóvenes que el año pasado nos llevaron a soñar: Terry Rozier, se dejaba casi cuatro minutos por partido; Jayson Tatum no salió a triple por partido y Jaylen Brown ayudó como retén de lujo. El líder del proyecto, Kyrie Irving, dio muestras claras de su absoluta falta de control en la situación. Con las cosas feas sacó la ropa sucia para tender a la red más tenebrosa, la social, y allí, empezó a dejar de ser un celtic. De su amor incondicional nació un veremos cómo va la cosa. Y el tercer paso de la ira verde ha sido pedirle que no vuelva. Lo hizo Rozier, siendo voz de dos de las tres hojas del trébol. Pide cambios para poder completar el ‘proceso’. Dejar que los jóvenes alcancen su propio peso de amenaza global. El año pasado parecían más cerca que éste. Y la gran diferencia fue Kyrie.

En su proceso de confirmación de líder reventó el manual de LeBron. Sólo para reconocer sus errores, consultarle, arrodillarse, publicarlo y volver a tropezar. Por el camino retrasó la conspiración de Danny Ainge. Cualquier franquicia es peor equipo sin un All-Star, seguro. Pero los All-Star no siempre son voces de autoridad. Los líderes dirigen, aúnan y asumen. Todo lo que negó Kyrie. Boston será un sitio mejor sin él.