La vida de altibajos de la controvertida estrella NBA Dennis Rodman

La vida de altibajos de la controvertida estrella NBA Dennis Rodman

Uno de esos físicos privilegiados, uno de los mejores defensores, un campeón... y un lado oscuro: así es Dennis Rodman

Es, sin duda, una de las estrellas más polémicas de la historia de la NBA. Por lo que hizo cuando estuvo allí e, irremediablemente, por lo que ha hecho una vez retirado. Representa la figura pública de un prototipo: un chico con problemas en su financia que toma el baloncesto como juego y escape, al que no todo sale bien y que está dotado de unas condiciones fuera del alcance del trabajo de muchos otros. Así fue ‘The Worm’, como se le conocía, así es Dennis Rodman.

La historia de su gran cambio, de cómo se convirtió en un chico tímido y sin recursos en una espeluznante figura mediática alejada del baloncesto tradicional la repasó con acierto Jackie MacMullan en ESPN y pone de manifiesto la evolución tan radical de Dennis Rodman: ángeles y demonios

Un gusano llamado Dennis Rodman

Rodman creció en Dallas junto a sus dos hermanas y a su madre. Lo hizo sin la presencia de un padre, que les abandonó, y con una madre que le terminó echando de casa al ser expulsado del ‘high-school’ y sin expectativas de jugador de baloncesto. Tuvo que dormir en la parte trasera de la casa de un amigo durante un tiempo. «No estaba ni triste, siempre he vivido de esa manera», dice. El estirón fue lo que le ayudó a progresar en el baloncesto, ya que le descubrieron en Southeast Oklahoma y ahí comenzó su ascenso. Había tenido que sacarse un muy pequeño sueldo lavando coches o reponiendo en supermercados mientras estaba sin techo a poder tener un futuro en el mundo de la canasta, pero venciendo también el racismo existente en un lugar donde todavía en los 80 no se aceptaba totalmente a los negros. Crecía y crecía, su ropa se le quedaba corta y no tenía muchos recursos para comprarse más… y llegó la NBA.

Rodman, que se tomaba el baloncesto como el juego que en realidad es, fue abriendo los ojos poco a poco. En los Pistons ganó dos Anillos, 1989 y 1990, con los que se denominaron los ‘Bad Boys’. Isiah Thomas, el líder de aquel equipo, fue el que le azuzó. «Un día vino, me agarró de la pechera y me pegó fuerte  mientras me decía: ‘¿Sabes, Dennis? Esto no es un juego, no es una broma, queremos ganar el campeonato. Tienes que mentalizarte y estar junto a todos nosotros. No puedes seguir saliendo por ahí con Salley, tienes que hacer bien su trabajo’. Y aquello me cambió la vida», asegura. Más le cambiaría un tiempo después. Tras el éxito del equipo, desbandada. Su amigo John Salley fue traspasado y Chuck Daly, su entrenador y padre figurado, se fue. Daly le acogió en sus brazos cuando Rodman llegó a la NBA en 1986, le mantenía como a uno más de su familia, y su partida fue dolorosa. Tanto que en 1993 llegó a su punto más bajo: se quedó dormido en un camión a las afueras del Palace of Auburn Hills, el pabellón de los Pistons, mientras se apuntaba con una pistola tratando de suicidarse… y sabiéndose años después que fue el periodista Craig Sager el que evitó tal fin.

Ya se había convertido en un monstruo en la cancha, pero apareció también esa faceta fuera de ella. Se empezó a tintar el pelo, se perforó la nariz y los labios, empezó a sobresalir por sus devaneos con el alcohol y mujeres como Madonna o Carmen Electra… Y estando en los Bulls de Michael Jordan, uno de los equipos más exitosos de la historia de la NBA. Se fue de Detroit a Chicago para seguir ganando y él se hizo una marca de sí mismo, pero todavía era demasiado vulnerable.

Cuenta él mismo el episodio de su padre en 1997. Dennis llegaba tarde a un entrenamiento y le paró un hombre por la calle: «Oye, tengo que hablar contigo. Tengo que decirte una cosa. Quiero que sepas que soy tu padre». No le creyó, pensó que quería aprovecharse de su dinero como ya habían hecho otros, pero sí lo era: «Había tenido como 16 mujeres y 29 hijos y yo había sido el primero. Y yo pensando: ‘¿Has llegado un poquito tarde, no?’ Y lo dejé pasar». Escribió un libro sobre él y firmaba autógrafos después de haberle abandonado en su día. Él también lo haría con sus tres hijos, de dos matrimonios diferentes: Alexis, D.J. y Trinity. Es de lo que más se arrepiente: «Quiero estar con ellos, pero no es tan fácil. Tengo muchos demonios, pero el más grande es el de no ser un buen padre. Tengo la sensación de llegar tarde y es muy duro para mí. Me miento continuamente diciéndome que sí lo soy, pero luego me derrumbo: sé que no».

Sus amistades con Donald Trump o Kim Jong-Un le han hecho famoso más allá del baloncesto. A Dallas logró volver de la mano del también polémico Mark Cuban. «Le gustaba cómo jugaba al baloncesto. Antes de que se casara y tuviera hijos nos íbamos a los nocturnos… Siempre fue un muy tío conmigo», dijo después de que le diera la oportunidad y que luego le cortara tras un mes en el que le expulsaron dos veces. Además de en los tres mencionados equipos también estuvo en los Spurs y en los Lakers. Ahora, pasada una veintena de años, busca el reconocimiento cálido fuera de la cancha que siempre tuvo cuando estuvo dentro.

Otras anécdotas

· Las Vegas. Uno de los pasajes que han salido a la luz en el documental The Last Dance, que narra la temporada 1997/98 de la NBA desde el punto de vista de los Bulls, es del Dennis Rodman pidiendo unas vacaciones en mitad de la temporada. Michael Jordan es el que lo relata: «Estaba siendo un ciudadano modélico y eso le estaba volviendo loco. Así que pidió tiempo libre cuando Scottie [Pippen] volvió. Phil [Jackson] se me acercó y me dijo: ‘Dennis te quiere comentar algo’. Y cuando me dijo eso ya sabía que iba a ser algo que no iba a querer oír. ‘Quiero un tiempo para descansar’, me soltó. Y yo pensando: ‘Si alguien necesita tiempo libre soy yo’. Le preguntamos que qué quería hacer concretamente y nos confesó que pensaba irse a Las Vegas. Se lo dejé claro a Phil: ‘Como dejemos que se vaya a Las Vegas, no le volvemos a ver’. Y así fue». Sólo fueron 48 horas, pero con el propio Jordan vigilando a Rodman para que no se desmadrase.

· Descalzo. En los Spurs no se encontró bien y forzó su salida. La gerencia aguantó sus salidas de tono apaciguando con pequeñas multas, pero las desavenencias eran más económicas que otra cosa. Es cierto que el comportamiento de Dennis Rodman en San Antonio era conflictivo antes de que llegaran las tiranteces (ausencias injustificadas y lesiones provocadas por medio); como ejemplo, una derrota en los Playoffs 1995 en el derbi texano ante los Rockets, campeones a la postre, en la que el jugador se descalzó y se medio tumbó en la pista antes del final. «Y, si no os gusta, me podéis besar el culo», dijo recreándose. No le querían renovar y le traspasaron. Y fue curioso cómo acabó todo: cambio con los Bulls por Will Purdue, uno de los que tuvo graves conflictos con Jordan, y los dos acabarían ganando (3 títulos más para Rodman, 1 más para Purdue).

· Lo de Finlandia. Cuando quedó ya totalmente denostado, ya en el siglo XXI, por parte de la NBA, Dennis Rodman buscó otros acomodos. Después de bajar figuradamente a la D-League y hacerlo geográficamente a México, llegó su periplo más loco: Finlandia. Ya tenía 44 años, pero seguía con ganas de marcha. Firmó un contrato para jugar la 2005/06 con el Torpan Pojan de la Korisliiga finesa y lo que terminó haciendo fue disputar un sólo partido en el que anotó 17 puntos. Tras ello, fuga. Pero ahí no queda la cosa… En el año 2007 fue su compañero Pippen el que cerró un acuerdo con el mismo club para jugar; esta vez sí con un acuerdo de corta duración, dos partidos. Aleksi Valavuori, el mánager general de aquel equipo, despreció a Rodman para elevar a Pippen: «Scottie podría ser el mejor jugador que jamás haya venido a Europa».