Pletórico Derrick Rose: un repaso a su tremendo estado de forma en 2020

Pletórico Derrick Rose: un repaso a su tremendo estado de forma en 2020

Impresionantes guarismos del jugador de Chicago en una temporada en la que podría optar, perfectamente, al premio de mejor sexto hombre del año

Parece que ha llegado el año del despegue definitivo de Derrick Rose tras unos años complicados para él. Su sufrimiento en forma de graves lesiones llegaron a amenazar su adiós. Ya el año pasado recuperó sensaciones y en esta temporada ha confirmado su regreso a la élite de la NBA. Como muestra, su gran racha en 2020. 

El de Illinois ha comenzado el 2020 a ritmo de MVP. El que consiguió en la inolvidable 2011-2012 (25 puntos, 7,7 asistencias y 4,1 rebotes por partido). Ahora, sus promedios en los primeros 10 encuentros del año son 23,6 puntos y 6,2 asistencias por duelo. Habían pasado nueve años de su último gran momento así.

En el último choque, fue capital para que su equipo ganara en casa a los Sacramento Kings (127-106), con 22 puntos, 6 rebotes y 11 asistencias en 30 minutos jugados. Su equipo marcha 5-5 en los últimos diez choques de su equipo (17-28) y sigue noveno a dos partidos y medio de los Brooklyn Nets, que cierran con 18-24 las posiciones de postemporada.  

Derrick Rose, fundamental para su técnico

El director de juego es capital en lo que a importancia se refiere en el equipo de Dwane Casey. Esta temporada, el playmaker promedia 18,5 puntos por partido, que roza la media de su carrera en anotación (18,8). En el porcentaje global, es su mejor temporada (49,7%) en la carta de lanzamiento de Rose en la NBA.

De momento, sus registros en este apartado están en un 54,3% en tiros de dos y 31% en triples (en sus años en la liga apenas supera el 30% desde el 6,75). Además, es casi infalible desde el tiro libre (86,8%). Buenos datos, y eso que lleva unos cuantos partidos, ya que disputado 585 en los heterogéneos 12 años que lleva en la competición americana.

«No pienso sobre eso y tampoco hablé con mi agente sobre eso. Cuando hablamos, es más sobre el All-Star o que eventos tengo. No ha sido nada más que me cuente qué equipos han llamado y cosas así, pero seguimos enfocados», comentaba hace poco Derrick, cuestionado sobre si su equipo, los Detroit Pistons, podrían escuchar ofertas por él visto su rendimiento y en cotas de optar a un objetivo mayor con las dificultades para entrar en playoffs en el Este.

Lo cierto es que parece difícil que en el estado de Michigan quieran deshacerse de un jugador que tras su llegada esta campaña se ha convertido en indispensable saliendo desde el banquillo. Un perfecto candidato a mejor sexto hombre del año si nos fijamos en dos datos: el PER (eficiencia individual en base a la productividad por minuto) en donde Rose consigue 22,1, el más alto desde la temporada 2011-2012, pero con casi 10 minutos menos en pista que por entonces de promedio, y el uso ofensivo.

Hablamos del volumen de jugadas finalizadas por un jugador con tiro de campo intentado, tiros libres intentados o pérdida de balón. Aquí, Derrick Rose se va hasta un magnífico 31,3, su tercer mejor dato en la NBA. Es decir, el base tiene mucho peso en el esquema ofensivo de su equipo a pesar de perder 2,6 bolas por encuentro (su peor dato desde la 2015-2016). Un último detalle para destacar del tres veces All-Star: el 41,9% de los puntos de Detroit llegan desde asistencia cuando él está en pista. Nunca antes en su carrera había llegado a esos niveles.

La anécdota del bolígrafo

Recientemente, Derrick Rose fue multado con 25.000 dólares por la NBA. El motivo, esta acción.

Ocurrió durante el choque que su equipo perdió ante los New Orleans Pelicans en casa el pasado 14 de enero (110-117). Rose perdió los papeles lanzando… ¡un bolígrafo a la grada! Hasta en el carácter parece haber regresado el mejor D-Rose, aunque no sea una acción demasiado ejemplar.

Chicago Bulls, New York Knicks, Cleveland Cavaliers, Minnesota Timberlwolves y ahora Detroit Pistons, los equipos por los que ha pasado el bueno de Derrick Rose hasta ahora en la NBA. Franquicias que dejan huella en un jugador imborrable que pone semillas para volver por sus fueros, si es que no lo ha hecho ya.