Entrevista a Muggsy Bogues: «No puedes rendirte, no puedes»

Desde la década de los 90 hasta el día de hoy, la media de altura en la NBA ronda los dos metros. Una característica que no se puede enseñar y que actúa como uno de los primeros y más primordiales filtros del profesionalismo en el baloncesto. ‘Yo soy yo y mi circunstancia. Si no la salvo a ella, no me salvo yo’. Un dicho que, probablemente, Muggsy Bogues, el jugador con menor estatura en la historia de la liga con 1,60 metros, encarnó a la perfección. 

Con 14 temporadas en la NBA a sus espaldas (Bullets, Hornets,Warriors y Raptors), una medalla de oro con Estados Unidos en el Mundial de 1986 y un nombre grabado en la historia de este deporte, Bogues sigue transmitiendo el mismo entusiasmo que lo llevó a desafiar todos los pronósticos. En esta entrevista con Gigantes del Basket, reflexiona sobre su carrera y el crecimiento global del baloncesto con algunos nombres propios.

Gigantes del Basket: De niño, no lo tuviste fácil con tu altura. Tuviste que luchar y hacerte un hueco a tu manera en el mundo del baloncesto ¿Cómo se logra eso sin caer en el intento?

Muggsy Bogues: «Ante todo, debes creer en ti mismo. No puedes rendirte, no puedes. No importa lo difícil que sea. Si es algo en lo que crees, quieres hacerlo y lo disfrutas, hazlo. Tienes que poner todo tu esfuerzo y energía, y no dejar que nadie te quite ese sueño y esa alegría que sientes por ese juego o ese deporte que intentas perseguir.

Y al mismo tiempo, simplemente tienes que trabajar. Tienes que ir a la pista y trabajar en todos los aspectos del juego. Como habrás notado, el baloncesto es global y millones de personas juegan en todo el mundo intentando igualarte o superarte, porque esa es la mentalidad que tienen y quieren alcanzar la cima de su carrera, que es la NBA. Así que lo único que puedo decir es que debes mantener la humildad en el proceso, pero también comprender que tu ética de trabajo habla por sí sola y que lo que das es lo que obtienes».

A Tyrone le viene impuesto desde niño un apodo que resume la forma en que logró establecerse en el imaginario histórico de la NBA. Muggsy era el líder de ‘The Bowery Boys’, una serie de ficción de la época. Era el más pequeño del grupo, como lo era también Bogues, que destacaba en las pistas de su barrio por sus continuos robos de balón. Una acción que asociaron al verbo to mug (robar, asaltar). Así nació, con solo siete años, un sobrenombre que hoy muchos aficionados del baloncesto conocen incluso más que su nombre real.

Antes de ser seleccionado por los Washington Bullets y dar el salto a la NBA, Bogues y un grupo selecto de jugadores NCAA representaron a Estados Unidos en el Mundial de 1986 celebrado en España. El resultado no fue otro que el oro, imponiéndose en las semifinales a la Brasil de Oscar Schmidt y a la URSS de Arvydas Sabonis en la final.

Gigantes: Seguro que este regreso a España trae recuerdos del Munidal de 1986. ¿Qué memorias tienes de esa medalla de oro?

MB: «Fue un momento surrealista. Ganar una medalla de oro jugando contra la URSS, la selección rusa, que tiene mucho talento. Gente como Sabonis, capaces de ganar ese partido y ponernos esa medalla de oro… Sentimos que nos quitamos un peso de encima. Bueno, no nos consideraron porque éramos jugadores universitarios en aquel entonces, antes de que enviaran a los profesionales a jugar en el 92. Pero fue una oportunidad que aprovechamos. Y ya sabes, siempre será un gran recuerdo».

Gigantes: Te enfrentaste a todo tipo de jugadores a lo largo de tu carrera, ¿quién te sorprendió más?

MB: «Jugué contra Drazen Petrovic. Drazen era un jugador increíble en Yugoslavia, durante la gira Gold and Fever en la que jugamos. Pero creo que Marciolunis fue una gran sorpresa porque se iba por la izquierda, y con su capacidad para jugar los contraataques… sí, era algo muy sorprendente. Sabías que se iba a ir por la izquierda, pero no había nada que pudieras hacer para detenerlo».

Gigantes: Los bases han experimentado una evolución enorme en sus características físicas y técnicas. ¿Cuál de la NBA actual crees que encarna el espíritu de lucha que tenías en los 90?

MB: «Bueno, diría que Steph Curry tiene ese espíritu de lucha, ese hambre, aunque jugáramos diferentes tipos de juego. Pero es simplemente el hambre, el espíritu de lucha que lleva dentro. Nunca quiere rendirse, nunca. Puedo ver esa euforia constante resonar».

Gigantes: Precisamente, Stephen Curry personifica la transformación del baloncesto. Y con ella, han surgido nuevos especímenes y arquetipos de jugadores. Bases con un físico impropio para su posición o los jugadores más altos de la NBA usando el triple como un recurso más. ¿Qué opinas al respecto?

MB: «Es un placer porque el baloncesto está creciendo. Cuando el baloncesto crece, hay que aceptarlo, nada se estanca. El nivel de talento ha sido realmente abrumador. Si nos remontamos a nuestra época, vemos a los jugadores altos y jugaban principalmente de espaldas a la canasta. Los de 2,13 metros de hoy suben el balón por la pista. Así que el baloncesto ha involucrado a los jugadores, y ya no se trata solo de posiciones. Se trata de la química o de cómo el grupo trabaja en conjunto. Por eso lo llaman small-ball. Todo depende, pero es genial ver eso en el juego y que siga creciendo».

Gigantes: ¿Hay algún partido de baloncesto en concreto que te gustaría volver a jugar?

MB: «¿Sabes qué? No me arrepiento de nada, porque todo pasa por algo. Y, por supuesto, hay muchos partidos que puedo recordar y desear haber ganado y que el resultado hubiera sido diferente. Siempre hay algún ‘y si’. Así que no me arrepiento».

Gigantes: Viviste una época de la que surgieron muchas leyendas modernas de la NBA. ¿Con cuál de ellas te hubiera gustado compartir vestuario?.

MB: «Creo que disfruté mucho con todos los compañeros con los que jugué. Quizás Michael [Jordan], seguro que hubiera sido genial jugar con Michael».

Bogues aterrizó en Valencia como embajador de la NBA. Antes de comenzar la charla, tuvo un encuentro inesperado con Bernard Hopkins, compañero de ciudad natal y que recorrió un camino de éxito distinto al de Bogues, pasando por hasta seis equipos españoles. Un reencuentro que dio pie a una conversación de puesta al día entre ambos y sobre sueños cumplidos.

Gigantes: Ha sido un bonito momento con Bernard Hopkins. Él pasó década y media en el baloncesto español. ¿Cuál es vuestra relación?

MB: Somos de la misma ciudad, Baltimore, y fue un placer verlo. No me imaginaba que lo vería aquí. Y saber que tuvo una carrera aquí fue increíble, también conocer que posiblemente regresará y trabajará con la selección nacional. Así que ha sido cerrar el círculo. Que él pudiera terminar su carrera y seguir siendo considerado una de las leyendas aquí. Es genial porque nosotros, de donde venimos… es un reto. Y el solo hecho de arreglárnoslas siempre es positivo. Siempre es un placer verlo.

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