Entrevista a Salah Mejri: El gigante de corazón blanco

Salah Mejri

Salah Mejri (Túnez, 1986) espera con una gran sonrisa la entrevista con Gigantes. Su vuelta a Madrid, con motivo del partido de los Dallas Mavericks ante el Real Madrid, le permite poner en práctica su español, que para nada tiene oxidado. «Muy fácil, ¿no? Es mi segundo idioma ahora. Árabe y, después, español», reconoce entre risas. Y es que Mejri es un tipo divertido, que poco a poco se va adaptando a la vida de exjugador.

Gigantes: La primera pregunta es evidente. ¿Con quién ibas? ¿Real Madrid o Dallas Mavericks?

Salah Mejri: Con los dos. Los dos son mis equipos. Pasara lo que pasara, yo no podía perder. Pero, si te digo la verdad, un poco más con el Madrid. Es el club de mi infancia y para siempre. ¡Hala Madrid!

G: De hecho, ¿hubieras preferido ser futbolista antes que jugador de baloncesto?

Salah Mejri.: ¡Eso es! Juro que era lo que quería. A mí, de niño, me gustaba la etapa con Zidane, Ronaldo el ‘Fenómeno’, Figo, Roberto Carlos… Era una locura y yo también quería jugar con ellos. Y acabé jugando al baloncesto en el mismo club. Es muy fuerte.

G: Hablemos de tu trayectoria. Empezaste a jugar al baloncesto con 18 años. ¿Cómo es acostumbrarse a practicar un deporte siendo tan mayor?

Salah Mejri: De pequeño siempre jugué al fútbol. En la calle, en la escuela…

G: ¿De portero?

Salah Mejri: No, no. De delantero. Juego muy bien con los pies. Ya sabes que los altos no se mueven bien jugando al fútbol. Es complicado, así que el fútbol me ayudó. Era complicado hacerme con todas las reglas que tenía el baloncesto, cómo botar o moverme, pero lo más difícil es conocer el juego: dónde tienes que ir, qué tienes que hacer en cada momento. El baloncesto se juega en un espacio pequeño y en 24 segundos. Todo pasa más rápido y, si no estás listo, no puedes jugar al baloncesto de alto nivel.

Gracias a Dios, estudié matemáticas en la escuela y, después, hice Ingeniería en la universidad. Tenía el mínimo de cabeza para jugar al baloncesto. Tuve que hablar inglés cuando salí de Túnez para jugar en Bélgica. Imagínate si no hubiera ido a la escuela. ¿Cómo hubiera hablado un poco de inglés o francés? El colegio me ha ayudado mucho a hacer carrera en el baloncesto. Segurísimo.

G: Empezaste a destacar precisamente en su etapa en Bélgica y cuando fuiste MVP del Afrobasket. Pero aquí, en España, te conocimos realmente en el Obradoiro. ¿Qué recuerdas de tu etapa en Santiago?

S.M.: No sabía nada de España. Conocía al Real Madrid, Barcelona, Málaga y al TAU Cerámica, que ahora es el Baskonia. Pero no sabía nada del Obradoiro ni de otros equipos. Y acabó siendo uno de los dos, si no el mejor, año de mi vida jugando al baloncesto. Jugué muy bien y me ayudaron muchísimo los entrenadores: Moncho [Fernádez], Víctor [Pérez]… Con Víctor sigo hablando casi todos los días, tenemos una relación muy buena. Me ayudaron mucho a mejorar mi baloncesto, a entender más el juego. En el Obradoiro saben lo que es el verdadero baloncesto.

G: Y habitualmente han ayudado a los pívots a desarrollarse.

S.M.: Sí, eso es. Estoy yo, está Maxi Kleber, Artem Pustovyi, que llegó al Barcelona… Todo eso es trabajo de los entrenadores, seguro. Pero el que estaba con nosotros era Víctor. Víctor hizo un muy buen trabajo y, además, ha sido ayudante de la selección que ha ganado el oro en el Mundial U18, ¿no? Es muy buen entrenador.

G: Ese año fuiste Jugador Revelación de la Liga Endesa. Y, entonces, te llama el Real Madrid.

S.M.: Te juro que necesité un par de días para creérmelo. Recuerdo hablar con mi familia de la llamada del Real Madrid. Mi hermano me dijo que dejara de contar chistes. Poco después les conté que ya había fichado, pero no era oficial. Había que esperar un poco. Salieron noticias de mi fichaje, pero en Túnez dijeron que no era verdad. Cada vez que ponía la televisión o la radio, mi hermano me llamaba para decirme “¡Mentiroso! ¡Me has metido!” [risas]. No tenía el contrato para enseñárselo, así que le pedí que esperara un par de meses. En realidad, no me creyó hasta que me puse la camiseta del Real Madrid.

G: Llegaste a uno de los equipos que mejor baloncesto ha jugado, pero el año no acabó bien.

S.M.: Antes de irme a la NBA, jugué dos años con el Real Madrid. De 8 finales, jugamos 8. Ganamos 6 y perdimos 2. Una fue la Euroliga contra el Maccabi en Milán, después de que el equipo perdiera en Londres contra el Olympiacos. Habíamos hecho un año perfecto. Ganábamos de 15, 20 ó 30. Fácil. Pero perdimos la Final Four. Ganamos bien al Barça en semifinales, pero volvimos a Madrid y perdimos la final de Liga contra ellos. La Euroliga nos dejó un poco tocados. Pero el año siguiente fue histórico, ganamos todo: 4 de 4. Teníamos un equipo muy, muy bueno.

G: ¿Qué cambió después de las dos finales de Euroliga?

S.M.: De las dos finales yo perdí una, pero casi todo el equipo era el mismo. Incluido Pablo Laso, que hizo un muy buen trabajo con el equipo. Habíamos cogido mucha experiencia al perder y no iba a volver a pasar. Era aquí, en Madrid, y eso ayudó mucho. Nos dijimos que tenía que ser nuestra.

G: Después te marchas a la NBA. Mi primer recuerdo de tu etapa allí es un tapón a Kevin Durant.

S.M.: [Ríe] Puse tapones a casi todos: Giannis, Harden, Westbrook… Pero el de Durant, fue el ‘highlight’ de mis cuatro años en la NBA. Carlisle me dijo ‘Venga, haz algo’, y entré. Íbamos perdiendo de 20. Puse un tapón a Westbrook, luego este a Kevin Durant y casi remontamos. No era un partido importante, pero para mí lo fue. El principio de mi carrera allí. Que 6 años después alguien lo recuerde… Increíble.

G: Luka Doncic siempre ha resaltado lo importante que fuiste en su primer año.

S.M.: Luka es alguien muy especial, un fenómeno. No es Ronaldo, pero es el ‘Fenómeno’ del baloncesto. ¿Luka Magic? Es más que Magic. Es muy amigo mío, pero lo que está haciendo… Yo empecé a jugar en 2005 y a lo mejor conozco menos a los Jordan, Magic… Hace cosas raras de ver, nuevas en cada partido, como Stephen Curry. Dices, “¿cómo ha conseguido meter eso?”

G: Pero, cuando es elegido en el Draft, dijiste que Suns y Kings se iban a arrepentir. Algo veías.

S.M.: Sí, lo puse en Twitter. A los americanos les gustan los jugadores atléticos. Ven a Luka y piensan que es blanco, que no es rápido… Pero Luka nunca da un paso que no sea el correcto. No será rápido, pero no gasta tiempo ni espacio dando un bote de más. No sé cómo lo hace. Cuando juego un uno contra uno con él, nunca sé cómo mete las canastas. Mido 2,18 y puedo taponar a Kevin Durant, pero no a Luka. No tengo explicación.

G: ¿Qué proyectos tienes ahora que no piensas jugar?

S.M.: Estuve en Túnez, haciendo nada. No quería jugar este año. Me llamaron de NBA Europa y me preguntaron si quería ser Embajador. He conocido mucha gente, el negocio, cómo funciona todo. Haré algo con la NBA porque está en todas partes. Puedo ayudar en la Basketball Africa League, la Jr. NBA League, la NBA Academy o en el mundo árabe, que no tiene jugadores ahora en la NBA. Si me preguntas qué es exactamente lo que voy a hacer, no lo sé. Pero entrenador segurísimo que no [risas].

Foto: Aitor Bouzo