El extraordinario caso de la familia Knueppel: tres hermanos del novato NBA compartiendo pista en el mismo equipo de instituto
Uno de ellos ya se ha comprometido con una universidad y otro cuenta con varias ofertas NCAA
Kon Knueppel no solo está firmando una de las temporadas de novato más llamativas del curso en la NBA, sino que su irrupción en los Charlotte Hornets está dando aún más brillo a una historia familiar profundamente ligada al baloncesto.
El exterior nacido en Milwaukee, elegido en el número cuatro del Draft de 2025, ha irrumpido en la liga con una naturalidad impropia de un debutante, hasta el punto de alcanzar registros reservados para muy pocos. En sus primeros 42 partidos como profesional, Knueppel superó la barrera de los 100 tiros de dos, los 100 triples y los 100 tiros libres convertidos, una triple marca que solo Luka Dončić había alcanzado con tanta rapidez en la historia de la NBA.
Ese impacto inmediato ha situado a Knueppel entre los jóvenes más productivos y fiables de la competición. Su capacidad para anotar desde cualquier zona, leer el juego con y sin balón y asumir responsabilidades ofensivas desde el primer día ha convertido al escolta de los Hornets en una de las grandes revelaciones del curso. Pero detrás de ese rendimiento hay una historia familiar que tiene su raíz en Milwaukee.

Kon es el mayor de cinco hermanos y el espejo en el que ahora se miran Kager, Kinston, Kash y Kid. Tres de ellos siguen juegan en el baloncesto escolar de Wisconsin, un caso poco habitual que ha convertido a los Knueppel en una referencia local. Kager, Kinston y Kash compiten en Wisconsin Lutheran High School, el mismo instituto en el que Kon se formó antes de dar el salto universitario, mientras que Kid, el más pequeño, continúa su desarrollo en categorías inferiores.
Kager, el hermano que sigue a Kon (1,98 m), pertenece a la clase de 2027 y ya levanta 2,08 metros, contando con varias ofertas en la Division I de la NCAA. Por su parte, Kinston, un año menor que Kager, es el que más parecido físico tiene con su hermano Kon. Por último, Kash se encuentra en su primer año de instituto. Cumpliendo 15 años en 2026, mide 1,93m y ya tiene minutos de calidad en el equipo.

Para más inri, el máximo anotador del equipo es el primo de los Knueppel, Zavier Zens. Ya comprometido con la universidad de Northern Iowa para el próximo curso, Zens es un alero de 2,03 metros con una -no sorprendente- similitud al físico y estilo de juego de Kon. Los cuatro mencionados forman el núcleo duro de un equipo que se mantiene invicto en el circuito con un balance de 13 victorias. De hecho, en su último partido ante Brookfield Central, los Knueppel se combinaron para sumar 67 puntos, más que todo el equipo rival (83-58).
Naturalmente, el baloncesto corre por las venas de la familia. El padre, Kon Knueppel Sr., fue una figura destacada de Wisconsin Lutheran College, donde fue uno de los grandes anotadores del programa y cuatro veces elegido miembro del quinteto ideal de la Conferencia Lake Michigan.
La madre, Chari Nordgaard Knueppel, también procede de una saga arraigada al baloncesto: su padre, Arthur “Bud” Rose, compitió principalmente en el fútbol americano, pero también tuvo reconocimiento de honor en North Carolina State tras la temporada 1931-32. Siendo igualmente válida para el voleibol, Chari decantó por el baloncesto y terminó convirtiéndose en una estrella universitaria, la máxima anotadora de la universidad de Wisconsin-Green Bay, donde su dorsal 33 cuelga en lo alto del pabellón.

Antes de llegar a la NBA, Knueppel ya había construido una trayectoria impecable en su etapa como estudiante. Dominó el baloncesto de instituto en Wisconsin, donde fue reconocido como el mejor jugador del estado tras liderar una temporada perfecta y un campeonato estatal. Su paso por Duke, aunque breve, confirmó todas las expectativas: se convirtió en una pieza clave en un equipo de máximo nivel, al lado de Cooper Flagg, con el que alcanzó la Final Four de la NCAA antes de dar el salto definitivo al profesionalismo.
Mientras Knueppel sigue sumando minutos, puntos y reconocimiento en la NBA, su historia familiar avanza en paralelo, ganando cada vez más protagonismo. Y, a juzgar por lo que viene empujando desde Wisconsin, puede que el apellido Knueppel no haya hecho más que empezar a escribirse en el baloncesto de élite.
Spanish NCAA: Una nueva realidad (Nº 1.565 Enero 2026)
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